CARRERAS CLANDESTINAS | Una noche en las carreras clandestinas de coches: lanzadas, donuts y ‘portuguesas’
El circuito de las quedadas de carreras de coches clandestinas crece con fuerza en España. Los seguidores ya conforman una nutrida comunidad en Telegram y se expanden visitando carreras de otras provincias. La organización también se ha sofisticado. La tecnología de la que disponen para anunciarse y rodar ‘teasers’ que enganchen en redes es cada vez más potente. Suelen verse drones grabando durante estas concentraciones en las que se da la paradoja que de son secretas pero multitudinarias.
[–>[–>[–>EL PERIÓDICO ha hablado con miembros de estas comunidades, que lo primero que expresan es su desacuerdo con la denominación de carreras ilegales. «En todo caso clandestina, porque no avisamos de la concentración. Y no sólo hay carreras, también gente que sólo está quemando rueda, que no es delito», explica a este diario Xavi, uno de los miembros de estas comunidades, que cuenta que empezó a ir a estas carreras porque procede del mundo de las motos: «Esto es lo más parecido a una noche de víspera en el Circuito de Jerez».
[–> [–>[–>Los Mossos d’Esquadra explican que hay tres modalidades distintas para participar: las lanzadas, las ‘portuguesas’ y los ‘dónuts’. «Las lanzadas, también llamadas paralelas, son las únicas en las que se compite, las clásicas de las películas. Dos coches parados en paralelo y un juez en medio con los brazos abiertos. Cuando baja los brazos, empieza la carrera».
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Xavi va más allá y cuenta que «algunas veces son carreras de más de dos coches, yo he llegado a ver de cinco. O un coche contra un patinete eléctrico, pero en trayecto corto; ahí al coche sólo le da tiempo a hacer la salida». El público se sitúa en paralelo a lo largo del recorrido, sin ninguna medida de seguridad.
[–>[–>[–>Trazada peligrosa
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Pero no es aquí donde suelen darse la mayor parte de los accidentes, sino en otra de las modalidades, en este caso no competitivas. Los ‘donuts‘, también llamados ‘drifting’ (sobreviraje), o traseras, porque es más sencillo hacerlas con vehículos de tracción trasera como los BMW. Varios nombres para los ‘trompos’ de toda la vida. Aquí gente el público se mete entre la trazada de los coches para encender bengalas, fiando su integridad a la pericia de un conductor al que posiblemente ni conocen. No es inusual que pierda el control del vehículo y arrolle a alguien.
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Y en tercer lugar están ‘las portuguesas’, una extraña modalidad enfocada básicamente a sacar humo. Varias personas levantan a pulso la parte trasera del coche. El conductor va subiendo de marchas y acelerando. Cuando alcanza el mayor momento de revoluciones a la marcha más alta, los de atrás sueltan el vehículo y sale lanzado, con sus ruedas achicharrándose en el asfalto. Por si no queda claro, una ‘portuguesa’ es lo que aparece en el vídeo incluido a continuación:
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[–>Uno de los aspectos que la policía persigue y que es más difícil de probar son las supuestas apuestas que se celebran en estas quedadas. Xavi asegura que él no las ha visto. Otro usuario de la comunidad reconoce que existen, pero explica que «ese tema suele llevarlo gente ajena a la organización, no los mezclan». Relata que a veces las apuestas se generan de forma espontánea entre espectadores «por el pique», pero en otros casos hay verdadera ingeniería de apuestas detrás, «con pagos por criptomonedas. Con el móvil y una billetera de Solana (una criptomoneda) ya puedes apostar».
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