No faltan profesionales para las UCI, sino contratos mejores
Salvador Balboa Palomino (Avilés, 1991), no duda a la hora de afirmar que si hiciera el MIR otra vez, elegiría de nuevo la especialidad de Medicina Intensiva. Este apasionado de su trabajo, que acumula una década como profesional sanitario y tres en Cabueñes, acaba de ser elegido nuevo presidente de la Sociedad Asturiana de Medicina Intensiva.
[–>[–>[–>¿Qué supone para usted asumir este cargo?
[–> [–>[–>Por un lado, lo siento como una responsabilidad, ya que la Sociedad de Medicina Intensiva no es muy conocida y tenemos el reto de reforzarla y darle más actividad. Me marco el objetivo de unificar las cuatro Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de los hospitales asturianos para que no estén aisladas, sino que puedan confluir en un punto de encuentro como la Sociedad de Medicina Intensiva. Si actuamos de esa forma, al ser un grupo mayor se le podrá dar mayor visibilidad. Por otra parte, siento satisfacción de que siendo tan joven vaya a tirar del carro de la junta directiva.
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¿Cuántos socios hay?
[–>[–>[–>En la actualidad tenemos 140 socios entre médicos y enfermeras. Uno de los grandes objetivos es que más gente se haga socia porque les motive para hacer cursos, disfrutar de jornadas y otro tipo de iniciativas que puedan interesarles.
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¿En qué líneas de actuación se centrará?
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[–>Principalmente, trataremos de que este sea el punto de encuentro de las UCI de Asturias a través de la realización de, al menos, dos reuniones anuales en las que podamos compartir conocimiento y proyectos. También queremos que esto sirva para que algunos profesionales que tengan interés en un tema concreto puedan juntarse y elaborar proyectos. Asimismo, esperamos ayudar a los residentes haciendo cursos a los que puedan asistir. Por último, queremos potenciar la simulación clínica, que es algo que en Asturias estamos un poco por detrás del resto de comunidades. En ese sentido, podemos aprovechar que en la Fundación Biosanitaria de Asturias (Finba) hay un espacio de simulación y que en Cabueñes hay proyecto en marcha para crear una sala de simulación. Creemos que podemos sacar provecho de esos servicios para mejorar a nivel de docencia.
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¿En qué punto se encuentran las UCI asturianas unos años después de la pandemia?
[–>[–>[–>La Medicina Intensiva sigue siendo una especialidad bastante desconocida a nivel de ciudadanía. Es verdad que se le dio cierta visibilidad cuando ocurrió la pandemia, pero después de ese pico quizá se hayan vuelto a olvidar un poco de la labor y la importancia que tiene nuestra especialidad. Por lo tanto, tenemos que trabajar para darle esa visibilidad, que todavía no tiene la que se merece. Hay que tener en cuenta que lo que nosotros realizamos es vital, así que tenemos que darnos más a valer. En cuanto al trabajo, sigue siendo una especialidad en la que los residentes cuando acaban todavía tienen problema para encontrar trabajo y los servicios se quedan sin la cobertura suficiente.
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¿Qué aprendizajes dejó la crisis sanitaria del covid?
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El mayor aprendizaje fue ver que las UCI no estaban lo suficientemente dotadas de personal y de medios para asistir a una crisis como esa. Haber pasado por unos momentos como esos hacen que, probablemente, ahora sí estemos más preparados en caso de que llegara una nueva pandemia. Aquella nos cogió por sorpresa y con poca preparación para esa carga de trabajo. Ahora estamos mejor a nivel de infraestructuras y de medios.
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¿Cómo vivieron la ola de gripe que azotó la pasada Navidad?
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Hubo más trabajo que otros años, pero haber tenido tantos pacientes en la pandemia hace que ahora estemos más preparados para picos de trabajo como ese.
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¿Hay falta de profesionales para las UCI?
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En Asturias no hay falta de profesionales para Medicina Intensiva. De hecho, hay algunos que cuando finalizan su etapa de residente han estado con problemas para encontrar trabajo en la bolsa de empleo durante meses. Lo que hay más bien es una falta de contratos, ya que cuando los residentes acaban lo que tienen son contratos de guardias y de pocos meses. A muchos lo que se les ofrece es cubrir vacaciones. Entonces, lo que faltan son contratos con mejores condiciones porque hay profesionales. Cuando ocurrió la pandemia hubo un aumento de contratos, pero eso se ha vuelto a recortar. Por otro lado, hay momentos puntuales como en verano en los que puede existir una falta de enfermeras especializadas en Cuidados Intensivos.
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¿Cómo está el servicio de Cabueñes?
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Está en un proceso de clara mejora. Se han incorporado profesionales más jóvenes en los últimos años y también han venido profesionales de fuera de Asturias que le han dado crecimiento a la plantilla. Ahora mismo somos 13 facultativos más tres contratados a guardias y cinco residentes.
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¿Qué retos tienen por delante?
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Estamos esperando al hospital nuevo con ganas porque este es un hospital con muchos años que a nivel de infraestructuras se queda algo antiguo. En la UCI lo notamos bastante a nivel de espacios. Allí tendremos una UCI nueva que va a permitir tener un servicio más potente. A nivel tecnológico estamos dotados con ecógrafos. En el grupo de Simulación tenemos un proyecto para crear un espacio de simulación para la formación de personal sanitario y no sanitario. Eso va a darle un salto de calidad al hospital.
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Están en plena fase de huelga de médicos a nivel nacional.
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Sí. Creo que todos estamos de acuerdo en que el sistema de 24 horas de guardia no es el idóneo porque no es lo ideal atender a un paciente que se está jugando la vida o la muerte después de acumular tantas horas de trabajo. No me atrevo a dar una solución, pero está claro que este sistema no es el adecuado para la atención del paciente. Estamos haciendo semanas de 70 u 80 horas de trabajo y esa suma termina siendo dañina.
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