la importación masiva a bajo precio amenaza a los agricultores españoles
La entrada masiva de importaciones de arroz procedente de países como Camboya, India y Myanmar a bajo precio está acelerando el abandono del cultivo de este producto en las zonas tradicionales de España, porque a los agricultores cada vez les sale menos a cuenta. El sector pide a la Unión Europea «medidas drásticas» para asegurar su futuro y recuerda que variedades autóctonas el arroz bomba, el de Sènia o el de la Albufera, los tres autorizados por la Denominación de Origen Arroz de Valencia, van a dejar de ser viables. A este paso, alertan, la paella se tendrá que elaborar con arroz basmati, llegado de fuera.
[–>[–>[–>«Sin medidas correctivas urgentes, la producción de arroz no tiene futuro en Europa. No hay tiempo que perder: o actuamos ahora o el arroz europeo desaparecerá de nuestros campos», alertaba a finales de la semana pasada el Comité de Organizaciones Agrarias y Cooperativas Comunitarias (Copa-Cogeca), uno de los lobis que representan al sector agrario europeo ante las autoridades de Bruselas.
[–> [–>[–>La situación no es grave solamente en Europa. También Estados Unidos, Marruecos o Filipinas han advertido de la amenaza para la viabilidad de sus explotaciones que supone el «aumento vertiginoso de las importaciones» y las «prácticas comerciales desleales». Aseguran que en las últimas dos décadas las importaciones desde los países del Lejano Oriente han aumentado un 250%.
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Archivo – Cultivo arroz en una imagen de archivo / AVA-ASAJA – Archivo
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Este martes, el Parlamento Europeo debe refrendar la legislación que actualizará el denominado Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG) y los agricultores reclaman a los eurodiputados que aprovechen la votación para rebajar el umbral de la cláusula de salvaguarda prevista para el arroz y asegurar la supervivencia de un «sector histórico» en España, Italia y, ya en menor medida, en Grecia, Portugal, Francia, Bulgaria, Rumanía y Hungría. El sindicato COAG ha pedido que ese umbral pase de las 562.000 toneladas que se están importando en la actualidad y se regrese al nivel de 2019, cuando entraban 380.000 toneladas.
[–>[–>[–>Y es que además del incremento de las importaciones, los productores de aquí están teniendo que bregar con el aumento de los costes de producción que ha supuesto el estallido de la guerra de Irán y han de conciliar todo ellos con las estrictas normas que les impone la Unión Europea frente al producto «que viene de fuera y no cumple los mismos requisitos», aseguran.
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Previsiones para esta campaña
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La situación en España es especialmente complicada en vista de la incertidumbre con que empieza la nueva campaña del arroz, cuyo cultivo se ha visto marcado este año por «los últimos episodios meteorológicos, que han alterado su calendario habitual y generan dudas sobre la producción final», afirma el sindicato Unió de Pagesos, miembro de la plataforma estatal Unión de Uniones (UdU).
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[–>Las condiciones del terreno, con exceso de humedad en algunas zonas y fuertes vientos posteriores, han dificultado los trabajos previos de plantación. Eso ha obligado a priorizar variedades más resistentes tanto a la meteorología adversa como a los factores extremos de viento, lo que puede afectar a las variedades más sensibles. Crece asimismo la preocupación por la aparición de hongos, «favorecidos por la humedad, la carencia de condiciones climáticas estables y un aumento de las temperaturas», avisa el sindicato agrario catalán.
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Mientras, el asesor político en Copa-Cogeca, Pedro Peña, ha explicado a EFE que desde la sequía que azotó al campo europeo entre 2022 y 2023, el porcentaje de importaciones sobre todo de Camboya y Myanmar, «que tienen una capacidad de producción inconmensurable» y cuyo arroz «es mucho más barato», no ha parado de crecer. En los últimos años, además, al regresar el régimen habitual de lluvias, los productores europeo han recuperado miles de hectáreas de cultivo y esto ha provocado una acumulación de reservas, que han obligado a bajar los precios en origen para poder vender.
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