se fue con dos acusados a la discoteca tras el tiroteo
Cuando Emiliano Burke, alias «El panameño», fue ejecutado en un ajuste de cuentas en Lugo de Llanera por una deuda de drogas, iba en su coche junto a un amigo, que luego, en vez de denunciar lo sucedido, cogió un taxi para irse de copas a una discoteca de Oviedo. Así lo declaró él mismo este lunes en el juzgado, ratificando lo que ya había contado a la Guardia Civil, que concluyó que este amigo del fallecido no estuvo implicado en la trama para dar muerte a «El panameño».
[–>[–>[–>Es por eso que ha declarado en calidad de testigo, y con la consiguiente obligación de decir la verdad. De su relato mantenido hasta ahora, y registrado ahora en sede judicial, se desprende que estaba tomando algo con Burke el día del ajuste de cuentas y que «El panameño» se puso nervioso cuando se percató de que tenía activo un localizador en el móvil. Sabía que lo perseguían. Fue cuando cogieron el coche y arrancaron, hasta que Burke notó un pinchazo -le habían rajado las ruedas- y tuvo que frenar. Fue ahí cuando lo tirotearon.
[–> [–>[–>Entonces, en vez de avisar a la Policía, su amigo se reunió con Luis Aníbal J. G. -uno de los dominicanos detenidos por el ajuste de cuentas-, que había llegado a Llanera en su coche un rato antes. Y escaparon en taxi para irse de copas por Oviedo durante largas horas en una noche que también compartieron con otro de los detenidos, Rigoberto J. R.
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Otro de los puntos del relato de este amigo de «El panameño» narra un precedente en el que, durante una comida con Burke, entró en el establecimiento José Antonio D. CH., dominicano residente en Cataluña y también detenido por el crimen. «Este es un trapichero», le comentó a su amigo entonces «El panameño».
[–>[–>[–>Este lunes declaró igualmente en sede judicial el hijo de Burke, quien ha contado reiteradamente que su padre se sabía amenazado por la banda dominicana y por eso había puesto tierra de por medio, yéndose lejos de Asturias, donde volvió, precisamente por un juicio de su hijo, cuando acabó siendo ejecutado. La Guardia Civil vincula todo este plan de asesinato a la peligrosa banda de narcotráfico «La Santa», con presencia en Gijón y que fue desarticulada en otra operación en la que un miembro de la misma murió en un tiroteo con la Policía en Toledo.
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