Sutjeska, en el parque nacional de Bosnia que combina naturaleza intacta y memoria histórica
¿Quién se atrevería a adivinar que después de décadas de horror se encontrarían con algo tan puro, libre y sereno al mismo tiempo? Entre las montañas más remotas de los Balcanes, el Parque Nacional de Sutjeska respira una calma que no conoce estaciones ni nostalgia. En el sur de Bosnia-Herzegovina, casi en la frontera con Montenegro, este territorio de profundos valles, bosques centenarios y picos que tocan el cielo recibe el sobrenombre de “el pulmón del país”. Y no sólo por su aire puro: también por la fuerza vital que emana de un entorno donde la naturaleza ha resistido guerras, dictaduras y olvido.
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