Simón se estrena en Indra con el reto de recomponer el poder en el consejo de administración
Indra celebra este martes su primer consejo de administración ordinario con Ángel Simón como presidente no ejecutivo. La cita llega unas semanas después de su nombramiento, el pasado Jueves Santo, en sustitución de Ángel Escribano, y servirá para medir el alcance de la nueva etapa en una compañía que el Gobierno considera estratégica para el rearme español y europeo. Simón no llega en frío. Desde su designación ha mantenido contactos con la cúpula de Indra y con el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, como primer interlocutor interno. Su papel será formalmente no ejecutivo, pero su aterrizaje responde a un encargo político claro: estabilizar el gobierno corporativo, recomponer los equilibrios accionariales y evitar que la cotizada vuelva a quedar atrapada en una guerra de poder.
[–>[–>[–>El relevo de Escribano cerró una crisis que en Moncloa se interpretó como una pérdida de control sobre Indra. La salida del empresario madrileño se produjo tras semanas de desavenencias con el Gobierno y por la percepción de que impulsaba una agenda propia, alejada de los intereses del primer accionista, la SEPI, que controla el 28% del capital. La tensión estalló con el debate sobre la integración de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la compañía familiar de los hermanos Escribano.
[–> [–>[–>Uno de los primeros movimientos de Simón ha sido ganar tiempo. El nuevo presidente ha decidido aplazar hasta después del verano la actualización del plan estratégico ‘Leading the Future’, pese a que inicialmente se esperaba antes de la junta de accionistas de junio. La decisión enfría el calendario y permite reordenar prioridades antes de comprometer al mercado con una nueva hoja de ruta. La versión vigente del plan situaba a Indra como coordinador del ecosistema español de defensa y aeroespacio, con objetivos de fuerte crecimiento hasta 2030, pero el nuevo escenario obliga a revisar el encaje industrial, financiero y de gobernanza con todavía más ambición para sorprender a la bolsa tras su fuerte revalorización de los últimos meses -acumula un alza desde abril de 2025 del 80%-.
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Evitar otro ‘Jueves Santo’
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El otro frente que sobrevuela el primer consejo que afrontará Simón es la recomposición del órgano de administración. Indra cuenta hoy con 15 consejeros, de los que siete son independientes. Pero el tablero se ha movido tras la caída de Escribano. EM&E, con el 14,3% del capital, conserva únicamente el asiento de Javier Escribano y tiene derecho a reclamar otro vocal. Amber, el fondo de inversión del presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, que hasta hace unos meses rondaba el 7%, vendió parte de sus acciones y ahora cuenta con un 5%, por lo que podría perder a su representante Pablo Jiménez de Parga. Y la SEPI podría exigir un cuarto representante para reforzar su poder y evitar el sonrojo vivido en plena Semana Santa, cuando los independientes resistieron la sustitución de Escribano por Simón como una decisión impuesta desde fuera. Simón fue nombrado presidente no ejecutivo pasada la media noche del Jueves Santo y el hecho relevante de su designación fue publicado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a las 3:29 horas de la madrugada tras tres intensas reuniones a lo largo de la tarde noche del Miércoles Santo.
[–>[–>[–>La ampliación del consejo hasta 16 miembros, el máximo recomendado por la CNMV, aparece como una fórmula para cuadrar el nuevo reparto. Ya a finales del pasado año el ente público advirtió de su incomodidad por no controlar el órgano de gobierno pese a rozar un tercio del capital. Ahora, Simón podría asumir el mandato de Moncloa de adecuar la representación a las posiciones accionariales y a la vinculación estratégica de cada socio con Indra: reforzar a la SEPI sin romper la mayoría de independientes, atender el derecho de EM&E y calibrar el papel de Amber y Sapa Placencia.
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La discusión de fondo sigue siendo qué hacer con EM&E. El Gobierno no ha abandonado la idea de una operación industrial con la compañía de la familia Escribano, pero condiciona cualquier fusión, integración o absorción a que los hermanos reduzcan antes su peso en Indra. La tesis de Moncloa es que pueden seguir siendo accionistas de referencia, pero no situarse en una posición que condicione a la SEPI. El umbral pasa por que EM&E venda al menos la mitad de su 14,3% y quede en el entorno del 7%-8%, en línea con Sapa Placencia.
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[–>La operación tendría una estructura mixta. Indra no puede permitirse elevar de forma significativa su endeudamiento para comprar EM&E íntegramente en efectivo, por lo que Moncloa trabaja con una combinación de capital y acciones. Esa fórmula permitiría a los Escribano seguir vinculados al proyecto, aunque como socios minoritarios, con una participación final por debajo del 10%-12% una vez absorbida la compañía. La valoración de EM&E también se antoja clave: desde los 2.300 millones que aspiran los hermanos hasta los 1.500 millones que desliza SEPI.
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En ese contexto, los hermanos Escribano han encargado a JP Morgan, su asesor financiero y entidad que financió su entrada en Indra mediante una operación con derivados, la búsqueda de compradores para parte de su participación. Esas acciones figuran pignoradas como garantía del préstamo concedido por el mayor banco estadounidense, lo que añade complejidad a cualquier desinversión.
[–>[–>[–>El consejo del martes no tiene por qué resolver todas estas piezas, pero sí marcará el tono de la nueva etapa. Simón se estrena con un mandato de pacificación y con la presión de devolver a Indra una gobernanza alineada con su accionariado y con el papel que el Ejecutivo quiere reservarle en la defensa española.
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