La morosidad de la banca española desciende hasta el 2,4%, su nivel más bajo desde 2008, y la rentabilidad marca máximos
El sistema bancario español cerró 2025 en una posición sólida para afrontar escenarios adversos, con la morosidad en mínimos desde 2008 en el 2,4%, la rentabilidad en máximos históricos del 14% y ratios de capital y liquidez holgadas. Así se desprende de la Memoria de Supervisión 2025 del Banco de España, en la que el organismo advierte, no obstante, de que las entidades deben mantener la cautela ante las incertidumbres macroeconómicas, las tensiones geopolíticas marcadas por la guerra de Irán y Ucrania, los ciberataques y el cambio climático.
[–>[–>[–>La ratio de morosidad de la banca española descendió hasta el 2,4% en diciembre de 2025, frente al 2,7% registrado un año antes, lo que supone su nivel más bajo desde la crisis financiera de Lehman Brothers. También mejoraron los préstamos en vigilancia especial, que bajaron hasta el 5,9%, prolongando la tendencia positiva del ejercicio anterior. El Banco de España atribuye esta mejora de la calidad crediticia al buen comportamiento de la economía nacional, al menor endeudamiento privado, a la evolución favorable del empleo y a un entorno de tipos de interés más bajos. Además, las entidades continuaron con la gestión de sus activos problemáticos, incluida la venta de carteras de dudosos y fallidos.
[–> [–>[–>La rentabilidad del sector también siguió al alza. La banca española alcanzó una rentabilidad sobre recursos propios (ROE) agregada del 14% en diciembre de 2025, frente al 13,7% de 2024, claramente por encima del promedio de las entidades significativas del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), situado en el 10,1%.
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Según el supervisor, esta evolución se apoyó en el aumento de los ingresos por comisiones y en las menores necesidades de provisiones por deterioros de la inversión crediticia y otras contingencias, factores que compensaron la caída del margen de intereses y el ligero incremento de los gastos de estructura. La ratio de eficiencia se mantuvo prácticamente estable, en el 44,5%, aunque el organismo destaca el aumento de los costes vinculados a la transformación digital.
[–>[–>[–>En solvencia, las ratios de capital de las entidades españolas se situaron en máximos desde la creación del Mecanismo Único de Supervisión (MUS) en 2014. La ratio de capital ordinario de nivel 1, conocida como CET1, alcanzó el 13,9% en diciembre de 2025, aunque sigue por debajo de la media de sus comparables europeos, situada en el 16,2%.
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La posición de liquidez también siguió siendo elevada. La ratio de cobertura de liquidez se situó en torno al 172% al cierre del año, muy por encima del mínimo regulatorio del 100%, aunque por debajo del 179% registrado en diciembre de 2024. El Banco de España destaca que la captación tradicional de depósitos volvió a ser la principal fuente de liquidez bancaria.
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[–>El sector bancario español gestionaba al cierre de 2025 unos activos consolidados de 4,5 billones de euros, de los que alrededor del 41% correspondía a negocio fuera de España. La inversión crediticia consolidada creció un 2,5% en el conjunto del año, impulsada principalmente por el negocio nacional, consolidando el cambio de tendencia iniciado a finales de 2024 tras casi dos años de descensos.
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Dependencia de multinacionales de EEUU
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Pese al diagnóstico favorable, el Banco de España insiste en que persisten riesgos que podrían afectar a la actividad bancaria. Entre ellos cita las tensiones geopolíticas y económicas, el refuerzo de la ciberseguridad y la resiliencia operativa, así como la necesidad de integrar los riesgos climáticos y medioambientales en la gestión de las entidades. Entre los riesgos geopolíticos destaca la «alta dependencia de proveedores tecnológicos externos» y pone como ejemplos la sucesión de incidentes en grandes compañías estadounidenses como Amazon Web Services y Cloudflare.
[–>[–>[–>En materia supervisora, el Banco de España señala que en 2025 se emitieron 48 requerimientos y recomendaciones a entidades significativas, un 31% menos que en 2024. El organismo interpreta esta reducción como un reflejo de la mejora del sector y de la eficacia de la acción supervisora, aunque subraya la necesidad de reforzar la función de control de riesgos de crédito y operacionales.
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Además, se llevaron a cabo 38 inspecciones ‘in situ’ e investigaciones de modelos a entidades de crédito significativas españolas y del resto de la eurozona, de las que 22 fueron lideradas por el Banco de España. Estas actuaciones se centraron en ámbitos como la calidad del crédito, la liquidez, la gobernanza, el riesgo operacional y los riesgos tecnológicos.
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El supervisor también apunta que 2025 estuvo marcado por el refuerzo del colchón de capital anticíclico, que se elevó del 0,5% al 1% y será aplicable desde octubre de 2026. Asimismo, Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell mantuvieron su condición de entidades de importancia sistémica, lo que implica la aplicación de colchones de capital adicionales.
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En el caso de las entidades menos significativas -los bancos medianos y pequeños-, el Banco de España apunta que se redujeron ligeramente los requisitos de capital, tanto obligatorios como no vinculantes, como consecuencia de su evolución positiva. Aun así, detectó debilidades en los controles del riesgo de crédito, aunque considera que estas entidades mantienen un crecimiento prudente, con morosidad contenida y coberturas adecuadas.
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La memoria también recoge actuaciones específicas tras la DANA de octubre de 2024 y el apagón del 28 de abril de 2025. Según el Banco de España, la DANA no tuvo un impacto relevante en la calidad crediticia, mientras que el apagón provocó interrupciones puntuales en cajeros y canales digitales.
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