La revista ‘PNAS’ retira el estudio de Barbacid de cáncer de páncreas por conflictos de interés no declarados
Este lunes, la revista ‘PNAS’, publicada por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, tomó la decisión de retirar el estudio realizado por Mariano Barbacida sobre una prometedora triple terapia contra el cáncer de páncreas, publicada el mes pasado … de enero. El motivo de esta retractación no aborda los fallos de los datos experimentales y no pone en duda la validez del descubrimiento, porque el veterano oncólogo y exdirector del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y otros dos autores, Vasiliki Liaki y Carmen Guerra, no revelaron sus conflictos de intereses al publicar el trabajo.
Más precisamente, no advirtieron sobre su vínculos con la empresa Vega Oncotargetsla empresa de biotecnología fundada por el científico. Su relación con esta spin-off del propio CNIO dedicada al desarrollo de nuevas terapias contra el cáncer era pública, pero la normativa de las revistas científicas de alto nivel es rígida en este punto.
Cualquier relación financiera, consultoría o participación en empresas relacionadas con los medicamentos o tecnologías analizadas debe ser declarada previamente para que revisores y lectores puedan valorar si existe algún sesgo o interés económico que pueda influir en su objetividad.
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José A. Pérez y Joan Guirado
La noticia supone un duro golpe para Barbacid y su equipo, quienes detallaron cómo la combinación de compuestos dirigidos contra KRAS, EGFR y STAT3 eliminó con éxito estos tumores en ratones. Este descubrimiento se presentó hace unas semanas como una de las grandes esperanzas contra el cáncer de páncreas, uno de los más mortíferos y resistentes a los tratamientos actuales.
Según publica la revista, la redacción detectó que varios de los firmantes tenían relaciones profesionales o intereses económicos con las entidades que desarrollan o poseen las patentes de estos medicamentos, información que no aparecía en el apartado correspondiente del artículo original.
Grave violación de la ética científica
En el ecosistema biomédico actual la colaboración entre laboratorios públicos y empresas privadas es constante y necesaria, pero olvidar declararla se considera un error. grave violación de la ética científicacomo recuerda el caso de otro oncólogo, José Baselga, que tuvo que dimitir en 2018 de su cargo de director del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York por no haber declarado sus vínculos de consultor con varias farmacéuticas.
Barbacid publica en la revista estadounidense a través de lo que denominan “contributory Presentation”, un privilegio para los miembros de la Academia de Ciencias
Barbacid logró publicar en la revista estadounidense como miembro de la Academia Nacional de Ciencias, mediante lo que se denomina una “presentación colaborativa”. Los socios tienen el privilegio de poder publicar dos artículos por año, sin embargo, su reglamento especifica que «los miembros de la Academia que presentar un conflicto de interesesya sean económicos o de otro tipo, que puedan considerarse que influyen significativamente en su objetividad o que generen una ventaja competitiva desleal para cualquier persona u organización vinculada a la investigación, deberán presentar sus trabajos mediante la modalidad de “Presentación directa”.
Este revés administrativo podría tener consecuencias para el futuro de la investigación. Aunque es probable que los investigadores vuelvan a enviar el manuscrito a la revista, ahora debe pasar por un proceso de revisión por pares (otra revista prestigiosa como «Nature» rechazó el manuscrito) que, si tiene éxito y da como resultado una nueva publicación, llevará meses.
El artículo fue la piedra angular sobre la que el científico y la fundación Cris Contra el Cáncer habían articulado una campaña para captar fondos.
El artículo de ‘PNAS’ fue la piedra angular sobre la que Barbacid y su equipo, en colaboración con la fundación Cris Contra el Cáncer, desarrollaron una campaña para captar fondos para iniciar los ensayos en humanos dentro de tres años. Necesitaron alrededor de 30 millones de euros para realizar este ensayo clínico.
Ahora, con el estudio oficialmente retirado, el acceso a la financiación y la credibilidad para buscar aprobaciones regulatorias de las agencias farmacéuticas se complica significativamente.
Una vez más, la retirada no pone en duda en modo alguno la validez de los descubrimientos de Barbacid y sus colaboradores, pero los procedimientos exigen que la ciencia sea impecable tanto en el fondo como en la forma.
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