Cómo salvar un diente tras un golpe
Un golpe en los dientes no es sólo un problema estético: puede tener consecuencias funcionales, emocionales y económicas a largo plazo. De hecho, el traumatismo dental es una de las causas más comunes de visitas al dentista, especialmente entre niños y adolescentes. Saber cómo … Actuar desde los primeros minutos puede marcar la diferencia entre salvar o perder un diente.
¿Quién corre mayor riesgo?
Las lesiones dentales son especialmente frecuentes entre los 6 y los 12 años, alcanzando su punto máximo alrededor de los 9 años. En esta etapa, los juegos y deportes de contacto explican gran parte de los accidentes. Algunos niños también corren mayor riesgo, como aquellos que tienen los dientes superiores muy crecidos o hábitos como chuparse el dedo, lo que pone a los incisivos en mayor riesgo de sufrir golpes.
En los niños pequeños, la mayoría de los golpes en los dientes de leche se producen entre los 2 y los 4 años de edad. La razón es muy sencilla: es la etapa en la que pasan de estar siempre en brazos o en el cochecito a querer explorar el mundo por su cuenta.
El desplazamiento tiende a ocurrir en los dientes de leche (se aflojan y se desplazan), mientras que las fracturas de corona son más comunes en los dientes permanentes. En ambos casos, los dientes más afectados son los incisivos centrales.
Mucho más que un problema dental
La boca y la sonrisa juegan un papel clave en la imagen personal y las relaciones sociales. Por tanto, el traumatismo dental puede afectar significativamente la autoestima del niño o adolescente. Evitar sonreír, tener dificultades para comer o hablar, o sentir vergüenza al interactuar con los demás son consecuencias comunes.
A este impacto emocional se suma la preocupación de las familias, que muchas veces tienen que afrontar tratamientos largos y costosos. A trauma dental No es sólo una lesión física; Es una experiencia que puede aislar socialmente al niño si no se aborda con empatía y rapidez.
Que considerar
Después de un traumatismo en la boca cabe plantearse tres preguntas fundamentales: cuándo, cómo y dónde ocurrió.
En primer lugar, un golpe en la cara no sólo puede dañar dientes y labios: en algunos casos, también puede afectar al cerebro. Si el niño ha perdido el conocimiento, está vomitando o presenta síntomas neurológicos, es imprescindible acudir a un centro médico de inmediato.
También es importante saber si la inyección se produjo con un objeto o superficie sucia, ya que es posible que sea necesario revisar la protección contra el tétanos.
Si lo que está fracturado es un trozo de corona de un diente permanente, es recomendable buscar el fragmento y manténgalo en un ambiente húmedo (leche, suero o saliva)ya que en muchos casos el dentista puede volver a colocarlo. Si se trata sólo de un viaje, mantener una buena higiene bucal y seguir las instrucciones profesionales es fundamental para evitar complicaciones.
En el caso de los dientes de leche se requiere precaución y el control y supervisión del odontólogo: un tratamiento inadecuado puede dañar el diente permanente que se está formando debajo. Por tanto, las familias deben recibir información clara sobre la progresión del trauma y las posibles señales de alerta.
En cualquier caso, nunca se debe reimplantar un diente de leche, ya que esto podría dañar el diente permanente.
Avulsión dental: una verdadera emergencia
La situación más grave se produce cuando un diente permanente se desplaza por completo tras un golpe.
Esto se llama avulsión y es una verdadera emergencia. El pronóstico depende casi por completo de lo que se haga en los primeros minutos. Estos son los siguientes pasos a seguir si esto sucede:
-Mantenga la calma.
-Ubicar el diente y agarrarlo sólo por la corona, nunca por la raíz.
-Si está sucio, enjuágalo suavemente con leche, suero o saliva.
-Intentar ponerlo de nuevo (familiar o responsable) en su lugar inmediatamente, si es posible.
-Si no se puede reimplantar, colocarlo lo antes posible en un recipiente que contenga leche, suero o saliva en un biberón (nunca en la propia boca).
-Acudir al dentista o urgencias inmediatamente.
Y aunque no todos los dientes reimplantados sobreviven a largo plazo, siempre es mejor intentarlo, porque no hacerlo es una decisión irreversible.
Sin embargo, existen situaciones en las que no está indicado el reimplante, como infecciones bucales, cuando no hay cooperación por parte del paciente o si el paciente padece enfermedades graves, entre otras que deben ser evaluadas por un profesional.
El seguimiento también importa
Después de un traumatismo dental, los problemas no siempre aparecen de inmediato. Por tanto, el seguimiento por parte del dentista es fundamental. Se deben comprobar los cambios de color, movilidad, dolor o signos de infección lo antes posible.
Durante la convalecencia es aconsejable seguir una dieta suave durante varios días para evitar esfuerzos intensos, y así conseguir la estabilización del diente. También se recomienda evitar los deportes de contacto y extremar la higiene bucal. Se aconseja el uso de antisépticos como enjuagues con clorhexidina al 0,2%. Dado que los niños en edad preescolar pueden ingerir el enjuague bucal, se recomienda aplicarlo localmente con un bastoncillo de algodón, después de cada comida y durante 7 días.
En cuanto a la prevención, el uso de protector bucal en deportes de contacto reduce significativamente el riesgo de traumatismo dental. Sin embargo, su uso sigue siendo bajo.
Informar a familias, entrenadores y profesores es una medida sencilla y eficaz para evitar lesiones que pueden acompañar al niño durante toda su vida.
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.
*Olga Cortés Lillo. Profesor Contratado Doctor en Odontopediatría, Universidad de Murcia.
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