Sigo con la ilusión de un chaval para volar de palo a palo
Ángel Mateos (Cabojal, Turón, 1955) está más solicitado que nunca. La noticia de que a sus 70 años descolgará los guantes para defender la portería del Colunga en Tercera ha corrido como la espuma, pero nada le desvía de lo más importante. Tras acompañar a su nieto al colegio, se sienta a charlar con LA NUEVA ESPAÑA. Reconoce que incluso está «un poco nervioso» y recuerda sus primeros pasos con el Turón hace más de medio siglo. Lo de este domingo ante el Praviano no es un estreno, pero casi como si lo fuera. «Va a ser todo nuevo y muy especial», reconoce.
[–>[–>[–>El meta turonés relata que lleva «más de 60 años jugando de forma ininterrumpida al fútbol» y se exige más que nadie. «Me genera mucha satisfacción poder tirarme y volar de palo a palo. Sigo con esa ilusión de un chavalín como cuando debuté con el Turón ante el Arenas de Getxo». La iniciativa, que ya ha dado la vuelta al país, se originó en La Fresneda. Allí, cada martes, Mateos juega una «pachanguina» con otros exfutbolistas. «A veces viene Oli, Jerkan, antes Joaquín Alonso… Nos reunimos muchos de los que antes jugábamos a fútbol», destaca, aunque con dos de los que más migas hizo fue con Santi García-Barrero y Keith Thompson. Ambos, directivos del Colunga, le propusieron jugar con el club al final de temporada y, ya con los objetivos cumplidos, esa propuesta fue cogiendo forma con el paso de las semanas.
[–> [–>[–>El turonés compaginó el fútbol con la mina
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«Me vieron que todavía estoy bastante bien físicamente y yo acepté», afirma. A su edad, Mateos sale a correr por las mañanas, juega al tenis bastante y disputa la liga de veteranos con el Turón. Para él, no hay secretos. «Hay que cuidarse un poco. Soy una persona que nunca fumé ni bebí y a la larga te ayuda», confiesa. De joven, el turonés trabajó durante 25 años en las minas de Figaredo, primero como tubero y después como artillero, y su vida en la minería estuvo muy ligada al fútbol, hasta el punto de que dejó ambas a la vez. Su día era muy sacrificado. A las siete de la mañana ya estaba trabajando y por las tardes entrenaba. Pero todo eso tenía premio. Al meta se le viene a la cabeza una eliminatoria copera ante el Oviedo en el que su Turón estuvo a punto de dar la campanada en la vuelta en el Tartiere. «Salimos de trabajar, cogimos el autobús y a falta de cinco minutos nos empataron. Al día siguiente el periódico decía ‘ocho mineros a punto de eliminar al Oviedo’», asegura.
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Ángel Mateos, ayer, en La Fresneda / Luisma Murias
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Mateos, que se retiró a los 43 años, es uno de los futbolistas asturianos con más encuentros en Tercera y, según le dicen, «quizá consiga el récord de España del jugador más veterano en categoría nacional». Aunque para el Colunga no va de récords, sino de un homenaje a su gran trayectoria. «Me parece fenomenal, es algo disruptivo y demostramos que el fútbol es intergeneracional», expresa Efrén Díaz, el técnico, mientras que el club habla de «recuperar la esencia del fútbol, reconocer a las personas que lo dignifican y demostrar que hay otra manera de hacer las cosas». «La idea es que el fin de semana juegue un rato, posiblemente los primeros minutos. Nosotros no nos jugamos nada y el Praviano tampoco, y tampoco molestamos a ningún rival», prosigue Díaz. Mateos, que superó sin problemas el reconocimiento médico de la Federación Asturiana, entrenará esta semana con el Colunga y preparará uno de los duelos más especiales de su vida. Con Iribar como gran ídolo, el meta nota cambios respecto a su época. «De aquella los porteros podíamos medir 1,70, ahora es todo más difícil», y rememora sus orígenes humildes. «Cuando empecé jugaba con botas de madera por debajo y no tenía guantes, ¡el que tuviese unos de lana era un privilegiado!».
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Santi García-Barrero con Ángel Mateos, ayer, en La Fresneda. / Luisma Murias
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Entre sus principales virtudes, el meta lo tiene claro. «Mi agilidad y rapidez», aunque la edad se va a notar y más en una exigente categoría como Tercera. «Ahora los chavales son físicos y más altos, los balones aéreos son más complicados». Aún así, nadie frena su ilusión y, 28 años después de su último partido, un mítico de la categoría volverá a defender la portería como antaño.
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