Deportes

Mi padre trabajaba en el carbón para que yo tuviera las manos limpias. Las suyas eran negras

Mi padre trabajaba en el carbón para que yo tuviera las manos limpias. Las suyas eran negras
Avatar
  • Publishedabril 29, 2026



la trayectoria de Ángel Di María Es uno de los mayores éxitos de la historia del fútbol internacional. Pero después de los títulos mundiales y las noches de gloria de Europacuenta la historia de esfuerzos extremos en las calles de Rosario.

Él cabeza Nunca ocultó su origen humilde, pero es en una desgarradora carta donde pone en palabras el sacrificio de su padre, Miguel Di Maríapara que pueda hacer realidad su sueño.

La declaración más profunda y memorable del futbolista fue publicada en junio de 2018 en el prestigioso medio «La tribuna de los jugadores»bajo el título “Bajo la lluvia, en la oscuridad, en el barro”.

En este relato en primera persona, Di María describe cómo era la vida en casa antes de la fama: «Mi padre trabajaba en el carbón para que yo tuviera las manos limpias. Las suyas estaban negras al final de cada día».

Miguel Di María trabajaba en una fábrica de carbón ubicada en el patio de su casa. El trabajo era manual, sucio y físicamente agotador. Ángel, cuando era apenas un niño, ayudaba a empaquetar carbón antes de ir a entrenar, pero su padre siempre trató de protegerlo de la dureza del trabajo. «Él no quería que yo pasara por lo mismo. Quería que tuviera una oportunidad que él no tuvo», admitió el jugador en la misma publicación.

Di María, con el Benfica en el Mundial de Clubes

Di María, con el Benfica en el Mundial de Clubes

EFE

La coherencia de su historia se ha mantenido a lo largo de los años. En diversas entrevistas posteriores, como las concedidas a TyC Sports en Argentina, el futbolista reforzó esa idea de eterno agradecimiento.

Según Di María, ver a su padre llegar todas las noches agotado y cubierto de hollín fue lo que le dio la disciplina para no rendirse cuando las cosas se pusieron difíciles en sus inicios en Rosario Central.

No sólo su padre fue el protagonista de este ascenso. Di María también recuerda a menudo los largos viajes en una vieja bicicleta que hacía con su madre, Diana, que lo llevaba a entrenar bajo la lluvia o con frío. «Imagínense una mujer pedaleando por Rosario con un niño detrás y bolsas de fútbol. Eso es amor», dijo en su carta de 2018.

Hoy, a sus 38 años y afrontando la parte final de su carrera, Di María sigue jugando con la misma intensidad que aquel niño que quería sacar a su familia de la mina de carbón. Para el delantero, cada vez que entra al campo lo hace con el recuerdo de las manos negras de su padre, símbolo de resistencia que le permitió conservar lo “propio” para levantar los trofeos más importantes del planeta.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en:
Noticia Anterior