“Con la BTT eléctrica en la Skoda Titan Desert Morocco, desconectamos”
- Publishedmayo 1, 2026
Conectados con el desierto en sus bicicletas eléctricas y desconectados del mundanal ruido en la Skoda Titan Desert Marruecos. Así entienden este acontecimiento los creadores de Cocina Hermanos Torres.
Hay quienes compiten contra el Titán por un resultado. Para Sergio y Javier Torres es mucho más que eso. Están compitiendo en la versión de bicicletas eléctricas del evento, que no es competitiva en este momento, pero es un desafío contra ellos mismos. Con sus Orbeas eléctricas y el apoyo del equipo KH-7, se aseguran de no perderse en la inmensidad de la nada, combinar el esfuerzo físico con la ayuda del motor y, sobre todo, disfrutar de un entorno salvaje pero tan singular como muchos de sus platos de 3 estrellas Michelin.
Son directos, claros, hablan con decisión y, en ocasiones, Parecen absortos en su mundo fraternal compartido exclusivamente entre ellos debido a su relación de gemelos. “Venimos a desconectar mentalmente, sobre todo a recargar pilas, aunque parezca mentira”, explica Sergio tras una segunda etapa de 75 km exigente bajo el sol, entre piedra, arena y pasajes técnicos. Un escenario difícil que, sin embargo, les sirve de refugio.
Venimos a desconectar mentalmente, sobre todo a recargar pilas, aunque parezca increíble.
sergiotorres
Esto no es una coincidencia. El ciclismo siempre ha sido parte de su vida. “Nos encanta desde pequeños. Con dos o tres años ya montábamos en bicicleta”, recuerda Javier. Una pasión que nació casi como un juego en la infancia y que hoy convive con una realidad muy distinta: la de liderar algunos de los proyectos gastronómicos más exigentes del país.
Ciclismo como equilibrio
Su preparación no responde a planes estructurados ni a obsesiones competitivas. Más bien, es una extensión de tu vida diaria. Viven en Collserola (Barcelona) y han integrado la bicicleta en su rutina de transporte profesional. hasta convertirse en una herramienta a medio camino entre la necesidad y la formación. «Cada mañana vamos al trabajo en bicicleta. Recorremos entre 50 y 80 kilómetros diarios, dando un buen rodeo», explica Sergio. Un esfuerzo constante que gira en torno al catering de comidas y cenas, los viajes entre casa y el trabajo y la vida familiar.
Javier lo resume claramente: «Cada día que podemos, vamos en bicicleta. Nos da vida». Pero este volumen no oculta la realidad: el tiempo es su mayor limitación. «Nuestro trabajo es muy exigente. Trabajamos muchas horas y necesitamos más tiempo para formarnos», admite.
Entre eléctrico y musculoso
Lejos de debates dogmáticos, los Torres convivieron con ambas motos. Durante años apostaron por lo eléctrico, pero recientemente han vuelto a la energía muscular en sus entrenamientos. “Al principio fue duro, porque habíamos abandonado la estocada, pero en los últimos meses hemos hecho carreras de 60 o 70 kilómetros con mucho desnivel”, afirma Sergio.
Sin embargo, no se equivocan. Dar el salto definitivo para competir en la musculosa categoría de la Skoda Titan Desert Marruecos requiere algo más que ganas. “O haces la Titán en estocadas y entrenas todo el año, o no llegas a la meta”, afirma Sergio. Y ahí entran las prioridades. “Tenemos planes muy grandes, vamos a abrir tres restaurantes en Barcelona… de momento es complicado”, añade Javier.
O haces la Titán en estocadas y entrenas todo el año, o no llegas a la meta. Tenemos proyectos muy grandes… de momento es complicado
Javier Torres
La conclusión es tan honesta como inusual en este tipo de eventos: «Somos cocineros, no ciclistas. Venimos aquí para tomar aire fresco en el desierto, aunque pueda parecer incongruente».
Esta visión también se refleja en la forma en que entienden la evolución de las carreras, particularmente en la categoría de bicicletas eléctricas. Con cinco participaciones a sus espaldas, tienen claro que el crecimiento del formato eléctrico necesita estructurarse. “Hay una disparidad de niveles brutal”, explica Javier. «Deberías estudiar bicicleta eléctrica profesional, media y básica».

Marta Bacardit-KH7
Sergio va aún más lejos: “La competitiva categoría eléctrica debería tener el mismo recorrido y kilómetros que la categoría muscular, con un claro ganador. Eso lo haría mucho más interesante.» También destaca la necesidad de igualar el rendimiento de las motos para evitar diferencias que distorsionen los resultados. El debate está servido.
No hablan de teoría, sino de experiencia directa de la carrera, donde convivieron perfiles muy distintos dentro de un mismo pelotón. Atestigua el afán por la bicicleta de los hermanos Torres, Borja Valdés, director y guía de la ruta eléctrica, que vio más de un día a estos artistas culinarios desaparecer en la distancia guiados por su GPS e impulsados por sus piernas y sus vatios en el corazón del desierto.
Cocinando en el desierto para 500 ciclistas hambrientos
Y si algo define a los Torres es que nunca se quedan únicamente en el papel de partícipes. En la Skoda Titan Desert Marruecos también llevan su oficio al extremo. Esta edición no fue la excepción.

Marta Bacardit-KH7
“Nos involucraron y organizamos un concurso de paellas”, bromea Javier. Bajo el calor del desierto y en formato gigante, el equipo de comunicaciones del KH-7 con el apoyo del hotel Xaluca Kasbah Timbuktu de Merzouga organizaron una gran fiesta.
Muchos ciclistas inscritos siguieron en directo el reto en el jardín del hotel, reservando horas de descanso para participar. A algunos incluso les gustan las putas. Las otras dos paellas estuvieron a cargo del chef Paco Roncero, doble estrella Michelin2, y de Lluc Crusellas, premiado como mejor chocolatero del mundo y que también domina el mundo salado. En la prueba muscular participan Roncero y Crusellas. Competencia entre dunas y sartenes.
La clave de las Torres puede estar en sus orígenes. En aquellos veranos en los que la bicicleta lo era todo. “Salíamos por la mañana y sólo volvíamos cuando teníamos hambre o nos habíamos caído”, recuerda Sergio.
Esta libertad permanece intacta. Sólo el escenario ha cambiado. Hoy es el desierto marroquí. Pero la esencia es la misma: conectar la bicicleta eléctrica, pedalear cientos de kilómetros, desconectar de las obligaciones y, durante unos días, volver a la importancia de estar con uno mismo.
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