¿Tiene sentido la OPEP sin los Emiratos?
Como a todo buen subastero, a Trump le interesa remover el tablero cuando el mercado está apático. La guerra de Irán, que va camino de convertirse en un conflicto cronificado, tiene los efectos de una bomba racimo en esa explosiva zona del planeta. Una de las consecuencias ha sido la salida de Emiratos Árabes de la Organización de Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP). Este cártel surgió a principios de los 70 tras el famoso informe del Club de Roma que advertía de que las reservas de petróleo eran finitas. Y los principales países productores, especialmente las monarquías del Golfo Pérsico, decidieron crear un cártel para pactar la producción que lanzaban al mercado y controlar, de esa manera, los precios. Provocaron una crisis económica inédita desde la Segunda Guerra Mundial. Allí aprendimos que en el exitoso modelo económico del que disfrutamos tiene una piedra en el zapato: el precio del petróleo. Aquella crisis, conocida también como la crisis de la OPEP, está también en el sustrato que ha impulsado las políticas de descarbonización, aceleradas por el cambio climático.
[–>[–>[–>Un cártel no es un cártel si no controla a los principales actores de un mercado. Emiratos Árabes es un actor principal y puede arrastrar a muchos otros y romper las reglas vigentes desde 1973. Los expertos consideran que a corto plazo no van a alterar los precios. Pero el movimiento es más de fondo. Las monarquías del Golfo, inventadas por Churchill en el atardecer del Imperio británico, han sido garantía de estabilidad política y de suministro a las economías desarrolladas a cambio de acumular suficiente riqueza para alimentar a los jeques y para transformar sus economías de manera que sus países sean viables cuando se acabe el oro negro. Salirse de la OPEP es salirse del paraguas de Estados Unidos que ya no les protege de los drones iraníes o de las bombas israelíes. Y pueden acabar en cualquier cosa. Desde estados como Irán dominados por el fanatismo religioso hasta estados fallidos como Rusia. La guerra de Irán era una mala idea, por eso no la empezó nadie en su sano juicio.
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