Los Jesuitas dejan el 30 de junio la parroquia de San Esteban del Mar casi un siglo después
La Compañía de Jesús dejará el próximo 30 de junio de atender la parroquia de San Esteban del Mar de El Natahoyo, al cumplirse el plazo de dos años que habían acordado con el Arzobispado de Oviedo cuando los Jesuitas decidieron en 2024 cerrar su comunidad en El Natahoy. Desde entonces, los Jesuitas se han seguido encargando de seguir atendiendo el templo desde entonces.
[–>[–>[–>La orden se estableció en Gijón en 1882. A El Natahoyo llegaron en 1929, hace 97 años. Con un paréntesis durante la Guerra Civil española, volvieron a trabajar en este barrio del oeste de Gijón en 1940. En 1962 crearon una comunidad independiente de la del colegio de la Inmaculada, única hasta esa fecha en la ciudad. Pero su marcha de la parroquia de San Esteban del Mar no implica una salida total del territorio. Los Jesuitas, de hecho, seguirán presentes el Revillagigedo, donde el centro de Formación Profesional lo dirige el jesuita Javier Pérez de la Canal, y también en la Fundación Hogar de San José en la que colabora el jesuita Manuel Otero. En la zona oeste también, un sacerdote de la orden, Jesús Ángel Fernández, seguirá atendiendo la parroquia de Tremañes.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>La congregación también se sigue encargando, con Javier Rodríguez y Alfredo Flórez Cienfuegos-Jovellanos, de la pastoral del colegio de la Inmaculada, cuya comunidad ya habían cerrado previamente a la de El Natahoyo, en el año 2019.
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El templo de San Esteban del Mar, que en sus orígenes fue la capilla de la Fundación Revillagigedo, es propiedad de la Compañía de Jesús y comenzó a ser parroquia hace 56 años, en 1970. El último sacerdote jesuita que se está encargando de la misma es Manuel Rodríguez Carrera.
[–>[–>[–>Tras la salida de los Jesuitas a finales del próximo mes junio, en principio el Arzobispado de Oviedo nombraría un párroco para seguir atendiendo a los feligreses en San Esteban del Mar. Sin embargo, parece ser que ésta no es la única opción que está actualmente sobre la mesa, ya que también se estaría estudiando la de suprimir esta parroquia, repartiendo su territorio entre otras de la zona.
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En el caso de que se mantenga la parroquia, el sacerdote que la asumiría sería Segundo Fernández Arias, actual administrador de la parroquia de Santa Olaya de El Natahoyo y capellán del Hospital de Jove. Sería nombrado párroco de ambos templos del barrio gijonés. Se da la circunstancia de que la de Santa Olaya también fue creada por los Jesuitas en 1993 en un bajo, y tiene su ubicación en el templo actual desde 2018.
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[–>Reagrupación de las parroquias
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Algo similar ya pasó en la zona oeste cuando en 2021 José María Zulaiba, hasta entonces párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Fátima en La Calzada, se hizo cargo también de la de Santa Cruz de Jove, dando el relevo a José Manuel Álvarez, «el Peque», quien falleció dos años después tras una larga enfermedad. La unificación de las parroquias de La Calzada y de Jove formó parte de la estrategia de crear unidades pastorales ante la falta de suficientes clérigos.
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Ahora esa situación podría darse también en El Natahoyo. De hecho, la unificación de las parroquias de Santa Olaya y de San Esteban del Mar en este barrio gijonés, ya formaba parte, sin fecha prevista entonces, del plan de unidades pastorales que en 2023 elaboró el arciprestazgo de Gijón a instancias del Arzobispado de Oviedo: una hoja de ruta para reducir de 28 sacerdotes que entonces había en la zona urbana de Gijón a 17, y se siete a cinco las parroquias rurales del concejo.
[–>[–>[–>El sacerdote que estaría al frente de ambas parroquias de El Natahoyo de materializarse esta opción, Segundo Fernández Arias, llegó a la parroquia de Santa Olaya a principios de 2025, tras haberse ocupado de parroquias en Llaranes y en Avilés.
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Fernández Arias relevó a Fernando Díaz Malanda, quien optó por irse a una misión en Latinoamérica, en concreto a Ecuador, con la fundación Adsis. El sacerdote está viviendo de prestado en la casa parroquial de Jove, dado que las dos parroquias de El Natahoyo no tienen casa para el párroco. En el caso de San Esteban del Mar, los Jesuitas ya han vendido los pisos en los que residía su antigua comunidad en la calle Vicente Jove. En el caso de la de Santa Olaya, el anterior párroco no quiso incluirla en los planos al considerarlo un gasto innecesario, dado que vivía en un piso de la avenida de la Constitución de la fundación Adsis.
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