estrenan una fórmula legal pionera en Asturias para salvar el bosque que arrasó el gran incendio de 2023
El gran incendio que en 2023 arrasó 10.000 hectáreas de los concejos de Tineo y Valdés dejó una huella imborrable en Ranón. La localidad valdesana tuvo que ser desalojada, tras verse cercada por las voraces llamas. Se pudo salvar el pueblo, pero no el monte. Prácticamente se quemó todo, un patrimonio colectivo en el que los vecinos llevaban años trabajando y que había sido reforestado poco tiempo antes. Tras el dolor, tocó ponerse en marcha y ahora Ranón acoge una experiencia piloto donde se ensayan modelos de prevención frente a los devastadores incendios actuales.
[–>[–>[–>Para entender lo ocurrido en la localidad valdesana hay que retrotraerse varios años atrás. Lo cuenta el portavoz vecinal Elías Gudín, un apasionado del monte. Señala que el primer cambio de mentalidad registrado en el pueblo fue a principios del siglo XXI, cuando los vecinos fueron conscientes de los problemas del minifundio. Entonces se recabaron firmas para poner en marcha una concentración parcelaria que supuso «un hito» en este pueblo. Se pasó de 953 a 230 parcelas, con un tamaño medio que pasó de 0,25 a una hectárea.
[–> [–>[–>Destrucción total
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El éxito de esta ordenación sentó las bases para que, en el año 2022, se lograra un histórico acuerdo vecinal mediante el cual se solicitó una primera subvención al Principado que fructificó en la plantación de cincuenta hectáreas, compuestas en su inmensa mayoría por pino pinaster (en la cresta de la montaña) y castaño. Justo cuando el monte comenzaba a revivir y a mostrar los primeros brotes verdes del esfuerzo colectivo, el fuego se ensañó con Ranón.
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El devastador incendio que nació en la localidad tinetense de Foyedo y llegó a la costa valdesana, destruyó por completo todas las nuevas plantaciones y la inmensa mayoría del bosque autóctono restante. La virulencia de las llamas fue de tal magnitud que obligó a la evacuación preventiva de los vecinos ante el peligro inminente para las viviendas. Lejos de rendirse ante la adversidad, esta catástrofe actuó como un potente catalizador para un segundo cambio de mentalidad. Los vecinos comprendieron de forma drástica que la autoprotección, la limpieza del entorno y la gestión activa eran cuestiones de absoluta supervivencia.
[–>[–>[–>Fue entonces cuando se enrolaron en el proyecto denominado Comunidades activas y paisajes resilientes a incendios forestales y cambio climático (CAPRIF-CC), que eligió cinco comunidades rurales afectadas por grandes incendios. En Asturias, se acogieron Ranón y Dagüeño, en Cangas del Narcea. Esta experiencia permitió abordar medidas para la protección frente a los incendios y crear la Agrupación Forestal Sierra de Ranón, que es singular por la fórmula de gestión bajo una Sociedad Civil Irregular pionera en Asturias. Este modelo administrativo permite a los vecinos gestionar el monte de manera conjunta, profesional y coordinada, pero manteniendo intactos todos sus derechos individuales.
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Una de las áreas plantadas. / Cedida por Ranón
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Diseño de un plan forestal
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A diferencia de otras figuras jurídicas o cooperativas, los montes no pasan a ser propiedad del ente agrupativo, sino que cada titular conserva el pleno dominio sobre su terreno. De momento cuentan con veintidós socios, que suman 90 hectáreas, alrededor de la mitad del monte que rodea a la localidad. Les gustaría llegar a todos los propietarios y, de momento, cuentan con cuatro nuevos vecinos interesados en enrolarse en esta aventura forestal.
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[–>El terreno ya está desbrozado y plantado, también han hecho limpieza de plantas invasoras. Ahora trabajan con visión de futuro, buscando la diversificación del monte. Sobre la mesa hay varias propuestas como la venta de derechos de absorción de dióxido de carbono, la extracción de resina o el aprovechamiento micológico, aunque aún es un monte joven y requiere tiempo para desarrollar alguna de estas propuestas. Llegado el momento también se abordará la venta conjunta de la madera. «Lo vemos como una oportunidad, tenemos claro que si no actuamos de forma conjunta no podremos hacer nada», apunta Gudín, que indica que entre sus planes también está diseñar un plan forestal.
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El mitin Princesa de Asturias a su paso por la zona reforestada. / Cedida por Ranón
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Además de la gestión conjunta del monte, los vecinos de Ranón saben que hay un asunto capital y es la protección frente al fuego. De este modo, de manera casi espontánea, se ha creado un anillo de seguridad en torno al pueblo y quieren solicitar una ayuda para disponer de un punto de agua en el pueblo, más cómodo que el depósito de aguas o el propio río con el que se defendieron del anterior fuego. «Tenemos el sitio idóneo, queremos que sea cómodo», apunta.
[–>[–>[–>«No te das cuenta del valor social del monte hasta que no lo pierdes, cuando pasas dos meses respirando ceniza te das cuenta. Si queremos vivir aquí con cierta calidad de vida hay que recuperar el bosque», subraya Gudín. En este sentido, esperan desarrollar un proyecto piloto en prevención de los denominados incendios de nueva generación. «Si esto vuelve a pasar, tenemos que estar preparados», señala Gudín, orgulloso de un pueblo unido que quiere estar a la vanguardia de la gestión forestal.
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