La IA dispara las injerencias rusas para propagar desinformación en la UE
«Europa tiene que elegir entre ser cocinero o postre», resume la situación un diplomático español, ahora destinado en EEUU. El cambio de paradigma de las relaciones globales en los últimos años, con Rusia y China mucho más agresivos también en el frente propagandístico, le hace concluir que la UE tiene que tomar las riendas de su destino para luchar contra las constantes injerencias. Ya lo está haciendo, pero, a juzgar por el cuarto informe que el servicio de diplomacia de la Unión dedica a las «amenazas de interferencia» extranjeras, la inteligencia artificial ha incrementado las herramientas y el alcance de la manipulación.
[–>[–>[–>Publicado en marzo, el documento de la UE es claro desde la introducción, firmada por la vicepresidenta de la Comisión Europea Kaja Kallas: «Las guerras actuales no solo se libran con tanques y drones, sino también con mentiras y algoritmos». En 2025, el uso de la IA en este tipo de interferencias de países extranjeros aumentó un 259% respecto al año anterior. En total, la UE detectó 540 incidentes, preferentemente en momentos clave (elecciones, protestas, crisis); Rusia fue responsable del 29% de los intentos de desestabilización. En varios de los procesos electorales de ese año en el continente, como los de Alemania, Rumanía o Moldavia, hubo denuncias de este tipo de intentos de desestabilización de Moscú. La UE se jacta de haber pasado de una postura reactiva a una proactiva.
[–> [–>[–>Las palabras y las bombas
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Aunque a estos ataques se los conoce ahora como FIMI (injerencia extranjera y manipulación de la información, por sus siglas en inglés), no son ni mucho menos nuevos. «Lenin ya decía que las palabras pueden ser tan potentes como las bombas», recuerda en conversación con este diario Mira Milosevich, investigadora principal para Rusia, Eurasia y los Balcanes del Real Instituto Elcano. «Como dijo [el exagente de la KGB Stanislav] Levchenko, Busque sus vulnerabilidades y encontrará la KGB».añade.
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Lo que hace Rusia, explica Milosevich, no es crear las vulnerabilidades de los países que ataca, sino detectarlas y explotarlas. «El objetivo es socavar la unidad y el poder de la UE, y en general de Occidente», afirma. En este sentido, la IA es una herramienta más de ese despliegue, que «puede acelerar la producción de contenidos, pero la lógica de fondo no es nueva: el engaño existe desde siempre», sostiene. En la misma línea, Nereida Carrillo, profesora de Periodismo de la UAB y presidenta de la asociación Learn to Check (que «promueve el pensamiento crítico frente a la desinformación»), describe los principales usos que se le dan a la IA para construir manipulaciones: «Se utiliza para generar contenidos falsos, para traducir y adaptar contenidos, para replicar mensajes de forma más eficiente y para influir en algoritmos«.
[–>[–>[–>Los nuevos buscadores
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Además, Carrillo asegura que los manipuladores buscan ahora que la desinformación se cuele en las herramientas que están sustituyendo a los buscadores tradicionales, como ChatGPT o Gemini: «Una tendencia preocupante es la introducción de narrativas desinformadoras en las fuentes que alimentan a las herramientas de inteligencia artificial, que cada vez más personas utilizan para informarse sin verificar los resultados». Así, continúa, la desinformación tiene una nueva vida, porque, aunque tras su creación se intente mitigar mediante la verificación y la educación de la audiencia, «reaparece después en esta nueva forma».
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Milosevich subraya que el «poder acumulativo» de las estrategias de desinformación complica la lucha contra ellas. «Hay tantas que, al final, se corre el riesgo de dedicar todos los esfuerzos a desmentir ‘fake news’. Pero eso no es siempre suficiente para parar el bombardeo a la población de consignas. Que, además, se adaptan a cada país, y la IA ayuda a eso. Por ejemplo, una de las narrativas [rusas] es que la UE ha abandonado a España, Italia y Grecia en temas de inmigración«, afirma el investigador del Instituto Elcano.
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[–>Carrillo, que matiza que la desinformación no viene solo de Rusia –»aunque sí es muy relevante y eficaz»– y que también hay elementos internos activos al respecto en todos los países, está de acuerdo con ella en que la educación es clave: «Con la IA, el proceso de la manipulación se acelera y se vuelve más sofisticado, y por eso es fundamental una formación continua que permita identificar estos nuevos formatos».
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¿Y qué papel debería tener el Gobierno en la lucha contra la desinformación? Al margen del fortalecimiento de la vigilancia diplomática –que ejercen, entre otros, el Departamento de Seguridad Nacional o el Ministerio de Exteriores-, Milosevich piensa que tiene que ir con pies de plomo. Ella, que nació en la Yugoslavia de Tito, afirma, en referencia a la regulación contra las ‘fake news’ que plantea el Ejecutivo, que «en una democracia liberal hay derechos individuales, pero también responsabilidades individuales». Y añade, de manera muy gráfica: «El Gobierno puede financiar organizaciones independientes, pero no debería encargarse directamente de combatir la desinformación, porque eso plantea problemas de credibilidad e incluso de censura«.
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