RELATOS VIRGINIA WOOLF | Exuberante y con ‘cottage’ propio: se publican tres relatos inéditos de la autora británica
«Nunca la leas, la cites o la enseñes. Ya no recuerdo lo mala que es, pero sé que habrá que reescribirla en seis meses, y no lo haré». En 1907, años antes de ‘debutar’ con ‘Fin de viaje’, antes incluso de adoptar el apellido por el que sería mundialmente conocida, Virginia Woolf (1882-1941) le envió a su amiga Mary Violet Dickinson el borrador de sus tres primeros cuentos. Tres historias breves y de consumo aparentemente interno que la autora de ‘La señora Dalloway’ ideó a modo de biografía cómica y ficticia de su amiga y que han permanecido inéditas durante más de un siglo.
[–>[–>[–>No fue hasta el pasado otoño, de hecho, cuando se publicaron por primera vez en inglés y, en una de esas extrañas carambolas que se dan de vez en cuando en la industria editorial, llegan ahora en castellano por partida doble con dos ediciones y traducciones distintas: Páginas de Espuma acaba de lanzar ‘Violet’, coqueta edición ilustrada por Andrea Reyes que simula las ediciones británicas de principios del siglo XX, mientras que Lumen prepara para principios de mayo ‘La vida de Violet’, que suma a los tres cuentos inéditos un estudio crítico a cargo de Urmila Seshagiri, investigadora y profesora que descubrió los textos de manera casi fortuita en 2022.
[–> [–>[–>Una de las ilustraciones de Andrea Reyes para ‘Violeta’ / Andrea Reyes
[–>[–>[–>
En ambos casos, el hilo conductor lo forman ‘Galería de amistades’, ‘Un jardín mágico’ y ‘Una historia para hacerte dormir’, relatos engañosamente primerizos que, celebra Seshagiri, garantizan carcajadas y aportan nuevas perspectivas sobre la obra de la británica. ¿Un ejemplo? Más de dos décadas antes de ‘Una habitación propia’, Woolf ya se refiere aquí a un «cottage propio», «con sus alcantarillas auténticas, rosas auténticas, un sitio para sentarse y sin antepasados». Ese, reflexiona la autora, «fue el inicio de la gran revolución que está haciendo de Inglaterra un lugar muy diferente del que era».
[–>[–>[–>
En ‘Violet’ encontramos algunas de las semillas temáticas feministas que florecieron en su madurez, tanto en ensayos como en novelas»
[–>[–>[–>
«En ‘Violet’ encontramos algunas de las semillas temáticas feministas que florecieron en su madurez, tanto en ensayos como en novelas: la deficiente formación de las mujeres, la necesidad de una habitación propia (que aquí es un ‘cottage’), las limitaciones que la sociedad impone a la mujer, el deseo de las mujeres de ser ellas mismas, de experimentar, de no conformarse con el papel que una sociedad patriarcal espera de ellas», explica la traductora y editora Patricia Díaz Pereda en el prólogo de la edición de Páginas de Espuma, inspirada en la colección Little Britain de A&C Black y con ilustraciones a color en papel couché.
[–>[–>[–>Humor hiperbólico
[–>[–>[–>
El resultado, aseguran desde la editorial, es un libro que la propia Virgina Woolf podría haber impreso en Hogarth Press y regalado a su amiga Violet, a quien en 1902, recién cumplidos los 20 años, la escritora se refería en estos términos: «A un observador casual le parecería, creo, un tipo de persona muy animosa, bastante alocada, despistada —cuyo papel en la vida era ser ligeramente ridícula, de buen corazón, con la intención de conseguir que cualquier fiesta fuera un éxito—. Tiene un círculo muy amplio de conocidos, la mayoría aristócratas y con títulos variados, en cuyas casas de campo está siempre invitada y por quienes parece ser invariablemente apreciada. Tiene treinta y siete años y ninguna pretensión de ser atractiva —algo que sabe bastante bien y también te permite que lo sepas—; alude jocosamente a sus cabellos canos y hace muecas de lo más cómicas».
[–>[–>[–>
Aún más sorprendente que los propios relatos, con su «exuberancia» y ese humor «enraizado en lo excéntrico, el absurdo y lo hiperbólico», es la historia de cómo han acabado viendo la luz tras décadas de barbecho isabelino en Longleat House, casa señorial que custodia el fondo de Violet Dickinson. Durante años se dio por hecho que las versiones originales de los tres cuentos se encontraban en la Biblioteca Pública de Nueva York, pero cuando Seshagiri investigaba unas memorias familiares escritas por Dickinson descubrió que la casa-museo atesoraba también un manuscrito original de Virginia Woolf mecanografiado en color violeta y corregido a mano por la propia autora en 1908.
[–>[–>
[–>Al final, y a pesar de lo que dijo en su día a su amiga, Woolf sí reescribió los cuentos. «Aunque lo hubiera escrito para su amiga, para su propia diversión y experimentación, sin intención de publicarlo, le daba más importancia de la que siempre creyeron sus estudiosos y biógrafos», subraya Díaz Pereda, quien recuerda que hasta en dos ocasiones rehusó Leonard Woolf, viudo de Virginia, publicar el conjunto al considerarlo «un chiste privado y no muy bueno». A la tercera, pues, ha ido la vencida.
[–>[–>[–>

‘Violet. Tres historias’
Virginia Woolf
Traducción de Patricia Díaz Pereda; ilustraciones de Andrea Reyes
Páginas de Espuma
77 páginas
25 euros
[–>[–>[–>

‘La vida de Violet’
Virginia Woolf
Traducción de Ana Mata Buil
Lumen
144 páginas
18,90 euros
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí