Un botín que no aparece, un ‘ghosting’ que terminó en traición y un acuerdo de «lealtad» con Koldo: la declaración de Ábalos
Con tres carpetas llenas de documentos. Así llegó este lunes José Luis Ábalos a su declaración ante el Tribunal Supremo, donde se ha autodenominado víctima de un juicio mediático y ha asegurado que ya ha dictado una «sentencia clara» pese a que, según ha insistido, no se ha llevado nada y «no le van a encontrar nada».
¿Dónde está el botín? El ex ministro se ha aferrado a esto para evitar la cárcel, porque se arriesga a pasar muchos años de prisión. Su otro gran argumento ha sido que él, en realidad, delegaba las decisiones en los técnicos. Esa y sólo esa ha sido la estrategia de Ábalos: atenerse a que sólo actuó como ministro de Transportes. En esta línea, ha defendido que el empresario Víctor de Aldama es el origen de todas las irregularidades. Esos mordiscos que, ha insistido una y otra vez, no cobró.
Mientras tanto, hace una semana uno de los máximos responsables de la investigación, el teniente coronel Antonio Balas, situó a Ábalos en el centro mismo de la trama y no como el ‘jarrón ministro’ que quiso vender este lunes. Balas lo definió como un «miembro cualificado», con mando.
Quizás sea por estas contradicciones, pero parece que a la Fiscalía Anticorrupción no le han convencido las declaraciones de Ábalos ni las de Koldo García y Víctor de Aldama la semana pasada. El fiscal Alejandro Luzón ha mantenido exactamente el mismo pedido de penas que antes de iniciarse el juicio: 24 años de prisión para Ábalos, 19 y medio para Koldo y siete para Aldama. Así lo ha ratificado pese a que el PP ha buscado que el empresario evite la cárcel reduciendo a menos de dos años todas las solicitudes por cada delito, dejando claro que no quiere que el «nexo corruptor» de la trama vaya a prisión.
Limita su responsabilidad al orden político
La imagen que Ábalos quiso difundir sobre sí mismo en las seis horas y media que lleva declarando no ha calado en el fiscal. Se ha presentado como un ministro que Sólo dio la «orden política» de comprar mascarillaspero nunca estuvo involucrado en las contrataciones y, ni mucho menos, en las artimañas y sobornos de la trama.
Ábalos ha limitado su responsabilidad en la compra de mascarillas al orden político. «¿La orden? Sí, claro, la decido yo. Es una orden ministerial», afirmó. Pero todo lo demás era, según agregó, responsabilidad del Subsecretario de Transporte. Así, destacó que su confianza en el equipo es total. «Tienen que contratar como mejor les parezca y como saben», afirmó. Además, añadió que no tiene idea de cómo se gestionan los procesos de contratación: «Nunca he contratado».
Esto es parte de la estrategia que el ex ministro habría acordado con Koldo. Ábalos ha asumido la responsabilidad política en la compra de mascarillas y su mano derecha los puntos de venta para parejas y amigos en empresas públicas. El exministro ha asegurado que fue Koldo quien envió las hojas de vida de Claudia Montes y Jéssica Rodríguez, aunque, sobre ésta, apuntó: «Pero no estaba pensando precisamente en las empresas públicas».
Así lo afirmó después de que su socio de entonces acabara contratado por dos empresas públicas: Ineco y Tragsatec. De esto dijo, él tampoco sabía nada. Sí afirmó que había pedido expresamente a Koldo que la contratación fuera fuera del ministerio.
En total, han sido casi seis horas y media de testimonios en los que Ábalos también ha negado haber recibido billetes de 500 euros del PSOE. «Si Koldo dice que le han pagado uno o dos… A mí nunca me han pagado uno, obviamente», expresó. dando, eso sí, credibilidad en todo momento a la declaración de su amigo Koldo García.
Ábalos desvela el ingrediente secreto de su relación con Koldo
Ábalos ha desvelado el ingrediente secreto de su relación con Koldo. «Tenemos pocas cosas en común, quizás lo único sea la lealtad». ha declarado. Algo que es, subrayó, inusual. «Él siempre mantuvo esa lealtad y es un valor, más en un entorno como en el que uno se desenvuelve», anotó, y agregó: «El factor humano es lo único que lo explica, el hecho de que te den protección, te cuiden y te mimen».
En este punto se superponen las declaraciones del exministro y de su exasesor. Coinciden en que el dinero que le dio Koldo no era de Ábalos. Pero de folios, dijo, no sabe nada. Las declaraciones de Ábalos y Koldo deben leerse juntas, ya que dos partes de la misma estrategiaporque es evidente que hay acuerdo entre el ex ministro y su ex asesor.
Ambos han tenido una estrategia de compartir responsabilidad. Ábalos ha tomado la decisión política de comprar material sanitario durante la pandemia, pero lo ha delegado en los técnicos, en el subsecretario del Ministerio de Transportes y en los responsables de las empresas que compraron las mascarillas, Puertos del Estado y Adif.
Koldo García, por su parte, se ha ocupado de los asuntos mundanos, los outlets de Jéssica Rodríguez y Claudia Montes y la casa de luna de miel que tuvo el exministro con su exnovia. Entraron al juicio de la mano después de toda la investigación y este miércoles, cuando se conocerá la sentencia, también saldrán de la mano.
Aprendió lo que era el ‘ghosting’
Ábalos también ha tenido que responder por la otra cara del caso de las máscaras: los continuos cargos y gastos que la trama pagaba a sus socios. El ex ministro ha asegurado que se siente dolido y ha denunciado un complot en su contra por Víctor de Aldama y Jéssica Rodríguez. Con ella, reveló, aprendió lo que era el ‘ghosting’.
Con el objetivo de sembrar dudas, Ábalos ha trazado una especie de conspiración entre Jéssica Rodríguez y Aldama. «Ella dijo que no conocía al señor de Aldama, cuando yo la conocí a través de él», anotó. Así, les ha acusado de estar confabulados: «No encuentro ningún motivo para que niegue que conoce al señor Aldama a menos que haya algún asunto que hayan zanjado».
Esta ha sido su manera de intentar evitar las acusaciones de que enchufó a su expareja en empresas públicas. «Dijo que le pagaban sin ir a trabajar sin que nadie se lo preguntara. No puede culparse de algo si no le han dicho previamente: ‘Di esto, no te va a pasar nada'». Aunque lo cierto es que la Fiscalía sí se lo preguntó directamente.
«¿Trabajaste alguna vez en Ineco, para Ineco?» -le preguntó y ella respondió: «No. Tenías contrato laboral en Ineco pero no trabajabas activamente en Ineco». Así, ante el testimonio incriminatorio de Jéssica, quien dijo: «El señor José Luis Ábalos y yo hablábamos todos los días. Le conté todas las cosas que me pasaron». El exministro ha intentado evitar el problema y ha negado saber que no trabajaba en Ineco. «No, no. Todo lo contrario. Eso es lo que me sorprende», afirmó.
Durante su declaración también trascendió su versión más sentimental al hablar de ella. «Me duele porque tuve una relación romántica real con esa persona. Permítanme la audacia, para una persona que amaba», dijo. Un cariño del que, pese a todo, aún queda algún atisbo. «No me parece bien verla sufrir así, verla aparecer aquí», añadió Ábalos.
El exministro ha asegurado que esa relación le pasó factura. «Ya soy un personaje, soy carne de meme», se lamentó. Y dijo que, aunque sabía que tenía que terminar, las formas le duelen: «Mira ahí descubrí la palabra ‘ghosting’. No sabía lo que significaba, me dijo. Porque efectivamente fue una ruptura muy abrupta».
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