Con 15 meses viajé en tren a Zamora, en un capazo de mimbre
Mi primer viaje en tren fue desde la estación del Norte de Oviedo a Zamora, con apenas 15 meses, en un capazo de mimbre». José Girón Garrote, catedrático jubilado de Historia Contemporánea y autor de «Viajando en tren» realizó ayer un viaje emocional a través del tiempo y del ferrocarril, con una obra que inaugura, como señaló el presentador Luis Arias González, el sugerente género las de «memorias ferroviarias». La intervención de Girón fue, en sí misma, un recorrido vital. Explicó el marco temporal del libro —de 1947 a 1986— con el tren como hilo conductor de su memoria. Recordó especialmente los viajes familiares entre Oviedo y Zamora, con escala en Medina del Campo, que marcaron su infancia entre 1957 y 1962. El historiador desplegó una minuciosa descripción del universo ferroviario de la época. Evocó las locomotoras Mikado entrando en la estación de Oviedo, imponentes y casi míticas, «se llamaban así en honor al emperador de Japón», indicó. También detalló la composición de los expresos «que constaban de diez u once coches, no vagones, porque los vagones eran de mercancías», detalló, y la evolución tecnológica con la llegada de las locomotoras eléctricas 7700, que durante décadas cubrieron el trayecto entre Gijón y Busdongo.
[–>[–>[–>Luis Arias, doctor y profesor de Historia, buen amigo de José Girón, protagonizó una intervención cargada de complicidad. «Que lo que la locomotora ha unido no lo separe el hombre», afirmó, resumiendo en una frase el espíritu del encuentro. Su presentación transitó por recuerdos compartidos: los viajes interminables de más de doce horas, los soldados sin billete, los ceniceros de latón y ese aire denso de humo y humanidad que caracterizaba los trenes de otra época. Para Arias, la nostalgia «es una de las drogas más duras», pero también un poderoso vínculo colectivo. En un panorama editorial saturado —recordó que el año pasado se publicaron 95.000 libros en España—, destacó la obra de Girón por su «factor sorpresa» y por la valentía del autor al salir de su zona de confort académica para adentrarse en la literatura de viajes.
[–> [–>[–>Girón tampoco pasó por alto las las esperas de madrugada en Medina del Campo, el frío del invierno y el fresco veraniego, o episodios casi épicos como el bloqueo en León durante un día y medio por una nevada de casi dos metros en enero. «El tren e mucho más que un medio de transporte: era un espacio de convivencia», concluyó.
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