Sin una buena división de poderes, la democracia se devalúa
La Academia Asturiana de Jurisprudencia se volvió este miércoles de lo más salmantina al evocar la figura del rector más conspicuo de la Universidad de Salamanca, el filósofo Miguel de Unamuno, pero desde un aspecto poco frecuentado: los pleitos que le llevaron al banquillo, incluso después de muerto. El catedrático de Derecho Procesal, magistrado y abogado Fernando Gómez de Liaño fue el encargado de adentrarse en este asunto, y se trata de una autoridad indiscutible, ya que publicó «Los pleitos de Unamuno» en 2023, tras veinte años de paciente investigación.
[–>[–>[–>Gómez de Liaño, de 85 años, fue introducido por el magistrado José Ramón Chaves –doctorado en Salamanca–, quien le pintó como un catedrático a la antigua usanza, escritor e investigador, que ha ahondado en la «intrahistoria» judicial de Unamuno, un hombre «valiente, que llegó a decir de Hitler que era un personaje ramplón, disminuido intelectual, psíquica y espiritualmente», y que protagonizó el incidente del Paraninfo el 12 de octubre de 1936, del que le salvó la propia Carmen Polo, esposa de Franco.
[–> [–>[–>El catedrático dibujó un panorama de la Salamanca a la que llegó y en la que vivió Unamuno, sus tertulias, su enfrentamiento con Ortega y Gasset… «Unamuno tuvo muchos pleitos porque era un hombre que escribía mucho y se metía con el dictador Primo de Rivera, con Alfonso XIII, con la República… A consecuencia de varios artículos que se escribieron en el Mercantil Valenciano le procesaron, tuvo varios juicios y llegó a estar condenado a 17 años de cárcel», recordó.
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«Los mismos magistrados conocían al personaje y propusieron el indulto. Pero el indulto tenía que pedirlo él. Y él decía que no tenía que pedir ningún indulto porque no había cometido ningún delito. Se volcaron con él muchísimos hombres en España y se lo terminaron dando», relató el jurista. A los magistrados, resaltó Gómez de Liaño, les parecía un oprobio que tuviese que compartir calabozo con la «hez de la sociedad». Además, «lo destituyeron tres veces, unas destituciones arbitrarias, una de las cuales se enteró paseando por la Plaza Mayor«. «Hubo litigios en torno a Unamuno después de muerto por cartas que había escrito. Incluso por la película de Amenábar«, añadió. Aunque tenía poca confianza en los jueces, «defendió su independencia», comentó el catedrático.
[–>[–>[–>Si Unamuno tiene algún mensaje para la sociedad del siglo XXI, es la idea de que «hemos querido salvar el mundo y no conocemos al hombre», cree Gómez de Liaño. «Hablaba de respeto, de tolerancia. Y precisamente por decir las verdades le condenaron, por poner verdes a los magistrados», añadió.
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Ya jubilado, el catedrático ve la administración de Justicia «muy mal, falta organización». La Justicia, cree, va siempre en último lugar, detrás de la Sanidad y la Educación. La reforma de Bolaños, por otro lado, le parece un desastre.
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[–>El gran error es la politización de la Justicia. «Si no hay una buena división de poderes, la democracia se devalúa», sentenció. ¿Cómo se puede reforzar la independencia judicial? «Regresando al sistema inicial de elección del Consejo General del Poder Judicial, que sea elegido por los jueces. Pero se lo cargó Felipe González«, subrayó. También se duele de la muerte del Tribunal Constitucional, que sitúa en la sentencia de Rumasa. Ahora, dice, el tribunal rehace fallos como el de los ERE de Andalucía.
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De los campos jurídicos que ha tocado, se queda con la Universidad: «Estás sembrando, es lo más gratificante».
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