la subida de los precios por Irán mermará la tasa de ahorro para salvar el consumo
Ante el aumento de los precios provocado por el conflicto en Oriente Medio y la perturbación del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico, Los ciudadanos se resisten a perder su nivel de vida.
Dado que las familias aún perciben esta crisis como algo puramente pasajero, recurrirán al único medio matemático posible para equilibrar sus cuentas y mantener su ritmo de gasto: Absorberán esa pérdida de poder adquisitivo ahorrando menos.
Los hogares españoles ya han empezado a rascarse los bolsillos. Según los últimos datos de Contabilidad Nacional publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las familias cerraron 2025 con una tasa de ahorro del 12% de su renta disponible.
Esta cifra del 12% consolida la estabilización tras la montaña rusa vivida en la última década.
Los españoles acabábamos de ahorrar un 6% en 2018, cifra que trepó a el récord histórico del 14,8% registrado en 2020coincidiendo con el inicio de la pandemia y los confinamientos. Finalmente, en estos últimos tres años se ha situado en torno al 12%.
Sin embargo, el servicio de estudios Funcas advierte de que el nuevo choque Los aumentos de precios obligarán a las familias a vaciar aún más la alcancía.
Sus previsiones oficiales, recogidas en el último panel macroeconómico, apuntan a que la tasa de ahorro caerá hasta el 10,9% en este ejercicio 2026.
Prevén que siga desinflándose progresivamente hasta tocar el 10,6% en 2027. El motivo de este sacrificio es un choque directo de rentas que empobrece a los hogares.
Mientras que los salarios están creciendo en el entorno de un 3%, Funcas prevé que la inflación media escale hasta el 3,3% para el conjunto del año. La situación será aún más crítica durante los meses de verano, cuando el índice de precios al consumo (IPC) podría superar la dura barrera del 4%.
Los culpables directos de este encarecimiento son la energía y la cesta de la compra. Repostar gasolina ya era a finales de abril un 4% más caro y el gasóleo permanecía un 20% por encima de los niveles de febrero.
Todo ello pese a que el Gobierno aprobó un decreto anticrisis que impone un IVA reducido del 10% en gasolineras para todos los consumidores, dejando la ayuda directa de 20 céntimos exclusivamente para los profesionales del transporte y la agricultura.
A este lastre se suma una nueva bomba de relojería en los supermercados. Los economistas de Funcas prevén que los alimentos no elaborados registren un duro repunte, cercano al 7%, a partir de este verano o este otoño.
El incremento de los precios de los productos frescos, advierten, será consecuencia directa del encarecimiento de los fertilizantes, que repercuten en el precio final con seis meses de retraso.
Además, si el Gobierno decide revertir definitivamente las rebajas fiscales energéticas en junio, la inflación media general sufriría un repunte añadido de tres décimas.
El motor interno pierde potencia
Este sobreesfuerzo financiero de las familias no impedirá la desaceleración del principal motor de nuestra economía. El consumo final de los hogares pasará de crecer a un ritmo del 3,4% el año pasado a un moderado 2,6% este año.
Caerá por debajo del umbral del 2% (al 1,9%) en 2027.
Este impulso menos consumista no será el único lastre para la economía. Obviamente, la comunidad empresarial también pisará el freno. Funcas advierte en su informe que la inversión Es el componente macroeconómico más sensible a la incertidumbre.
Ante el actual shock geopolítico y las graves perturbaciones en las cadenas de suministro globales—provocadas por la paralización del tráfico marítimo de mercancías en el Golfo Pérsico—, Las empresas están optando por extremar la precaución.
En la práctica, esto significa que las empresas, aunque por el momento no cancelan sus proyectos estratégicos, los posponen temporalmente. esperando que el horizonte internacional se aclare.
Las previsiones de Funcas reflejan claramente este enfriamiento en las decisiones corporativas.
Inversión en bienes de capital que funciona como el gran termómetro de la apuesta empresarial, pasará de crecer a un ritmo del 6,5% en 2025 al 4,3% este año, y sufrirá un duro revés al deflactarse hasta el 2,2% en 2027.
En términos generales, formación bruta de capital fijo de la economía española recortará su crecimiento del 5,8% del año pasado al 4,6% este año.
Es precisamente la suma de estas dos debilidades:el sacrificio en el consumo familiar y el congelamiento temporal de las inversiones corporativas— lo que provocará la temida pérdida de potencia del principal motor español.
Como consecuencia, La demanda nacional contribuirá sólo 2,6 puntos al crecimiento del PIB este añolo que supone cinco décimas menos de lo que se esperaba justo antes de que estallara la crisis de Irán.
A esta debilidad interna hay que sumarle un doble golpe externo: Los clientes europeos están prácticamente estancados y sin comprar, mientras España sufre una avalancha de importaciones debido a la agresiva «ofensiva comercial» de China.
Pese a ello, en su escenario central, La economía española aguantará el tirón y crecerá un 2,2%. Es decir, el think tank ha recordado en dos décimas su estimación de crecimiento para este año.
El gran salvavidas volverá a ser el turismo. El miedo a viajar al Mediterráneo oriental generará un «efecto desvío» hacia la península, impulsando un 3,3% adicional el volumen real de visitantes, empujando al país a alcanzar el récord histórico de 100 millones de turistas.
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