TARJETAS DE CRÉDITO | Es oficial: el Gobierno quiere impedir que los bancos amplíen tu tarjeta de crédito sin consentimiento
Que un banco aumente el límite de una tarjeta de crédito sin que el cliente lo haya pedido podría tener los días contados en España. El Ministerio de Economía trabaja en una reforma de la ley de crédito al consumo con la que pretende endurecer las reglas para bancos y financieras y reforzar la protección frente al sobreendeudamiento.
[–>[–>[–>La medida forma parte del anteproyecto de la nueva Ley de Contratos de Crédito al Consumo, impulsada por el departamento que dirige Carlos Cuerpo para adaptar la normativa española a la directiva europea más reciente sobre financiación al consumidor. Entre otros cambios, el texto recoge la prohibición de conceder crédito no solicitado y de ampliar líneas de financiación sin una petición previa y el consentimiento expreso del cliente.
[–> [–>[–>En la práctica, esto afectaría a situaciones relativamente frecuentes en los últimos años, como las ampliaciones automáticas del límite de una tarjeta, determinadas líneas de crédito “preconcedidas” o algunos sistemas de financiación asociados a tarjetas revolving.
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El propio Ministerio de Economía explica en la documentación pública del anteproyecto que la reforma busca reforzar la protección de las personas consumidoras y promover una concesión “responsable” del crédito.
[–>[–>[–>La reforma, no obstante, todavía no ha entrado en vigor. Se encuentra en fase de tramitación legislativa y deberá pasar por distintos pasos parlamentarios antes de ser aprobada definitivamente y publicada en el BOE.
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Qué podrán seguir haciendo los bancos
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El cambio que prepara el Gobierno no supone que los bancos vayan a dejar de ofrecer tarjetas o financiación. Las entidades podrán seguir comercializando créditos, promociones y productos financieros, pero no podrán activarlos automáticamente ni ampliar límites sin una aceptación clara por parte del consumidor.
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[–>Es uno de los matices más importantes del futuro cambio normativo. El objetivo no es prohibir el crédito, sino limitar prácticas consideradas “agresivas” o poco transparentes en la comercialización de financiación rápida.
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En los últimos años, el Banco de España y distintas asociaciones de consumidores han alertado del crecimiento de fórmulas de crédito vinculadas al consumo inmediato, especialmente las tarjetas revolving y algunos microcréditos. El supervisor bancario lleva tiempo advirtiendo del riesgo de que ciertos productos generen una “bola de deuda” difícil de controlar para algunos clientes.
[–>[–>[–>La nueva normativa también coincide con el endurecimiento judicial sobre las revolving tras varias sentencias del Tribunal Supremo relacionadas con la transparencia y los elevados intereses de este tipo de tarjetas.
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Más control sobre el crédito al consumo
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La reforma del crédito al consumo impulsada por Economía no se limita solo a las tarjetas. El anteproyecto amplía el foco sobre nuevas formas de financiación digital, préstamos rápidos y sistemas de “compra ahora y paga después”, cada vez más extendidos entre consumidores jóvenes.
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Además, el Gobierno plantea reforzar las obligaciones de información y evaluación de solvencia para las entidades financieras y empresas que conceden crédito.
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A falta de conocer el texto definitivo, la dirección de la reforma sigue siendo limitar el crédito automático y exigir un consentimiento más explícito antes de ampliar la capacidad de endeudamiento de los clientes.
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