China condena a muerte a dos exministros de Defensa por corrupción
Dos exministros de Defensa de China, Wei Fenghe y Li Shangfu, han sido condenados este jueves a muerte con suspensión de dos años por corrupción por un tribunal militar chino. Su destitución había sido anunciada con un par de asépticos párrafos en la prensa oficial en 2024; hoy, otro par de párrafos han desvelado una condena que se daba por descontada. La fórmula de la suspensión, habitual en la justicia penal china, prevé que la ejecución quede conmutada tras dos años por cadena perpetua. El comunicado en la agencia oficial Xinhua concreta que no podrán disfrutar de más reducciones ni de libertad condicional. Es este el castigo más duro recibido por las gerifaltes castrenses desde que el presidente, Xi Jinping, inició las purgas del Ejército en 2012.
[–>[–>[–>La nota escasea en detalles, alude a la corrupción en genérico y, en contra de la casuística, no aclara la cuantía de los sobornos. La prensa oficial describió meses atrás sus ilegalidades con un lenguaje inusualmente duro. Li estaba acusado de embolsarse «grandes cantidades de dinero», de sobornar y ser sobornado. «Abandonó su misión original y extravió los principios del partido», añadió. Wei aceptó regalos excesivos y cobró a cambio de favores. «Su fe sufrió un colapso, perdió la lealtad y contaminó seriamente el ecosistema político del Ejército», dijeron de él. La condena era un trámite porque el 99% de las causas criminales en China desembocan en ella.
[–> [–>[–>Wei ejerció el cargo desde 2018 hasta 2023 y fue relevado por Li. Apenas siete meses después, desapareció de la luz pública. Siguieron las protocolarias explicaciones de «problemas de salud» tras sus tercas ausencias en foros internacionales y los rumores sobre su destino que concluyeron con su cese. Fue el corolario a cuatro décadas de brillante carrera. El ingeniero aeronáutico había ingresado en el Ejército en 1978, supervisó las primeras misiones espaciales chinas y acabó en la logística. Entre 2017 y 2022 presidió el Departamento de Desarrollo de Equipos, encargado de las compras de material. Ahí, presumiblemente, se llenó los bolsillos.
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Turbia reputación
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Xi heredó un Ejército con la urgente necesidad de modernizarlo y limpiarlo. Para lo primero, recortó el numero de tropas y basculó del modelo soviético al estadounidense. Para lo segundo, emprendió una campaña anticorrupción sin precedentes en un estamento de merecida reputación turbia. Eran conocidas las subastas de altos cargos y los sobornos en los numerosos negocios asociados. La limpia alcanzó en 2023 a la Fuerza de Misiles, un cuerpo de élite que supervisa el arsenal nuclear. Y en enero cayó la mayor pieza, Zhang Youxia, miembro de la Comisión Central Militar, el órgano de siete miembros situado en la cúspide del Ejército. Zhang, al borde de la jubilación, también era el general de más alto rango investigado e integraba el Politburó del Partido Comunista de China. Durante décadas fue amigo personal de Xi y su investigación aclaró que nadie está a salvo.
[–>[–>[–>La destitución de Wei y Li apenas trastocaron los planes de Pekín. Los ministros de Defensa chinos carecen de funciones de dirección política, reservadas al partido. Es un cargo protocolario al que se encarga la representación del Ejército y las relaciones con la prensa y sus homólogos internacionales. Sus declaraciones revelan las posturas de la élite política sobre asuntos castrenses. Pero el caudal de destituciones genera graves vacíos en la estructura de mando y ralentiza la modernización del Ejército, afirmó este año el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.
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