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Mélenchon, el «líder tapón» que condena a la izquierda en Francia

Mélenchon, el «líder tapón» que condena a la izquierda en Francia
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  • Publishedmayo 8, 2026




La izquierda francesa podría resultar fatalmente herido A un año de las elecciones presidenciales que deben decidir la sustitución de Macron en el Eliseo en 2027. El fenómeno del «líder tapón», el que ocupa espacio y no deja surgir nuevos liderazgos, sabiendo que genera rechazo entre el electorado, es lo que mejor puede definir el caso de la izquierda. Jean-Luc Mélenchon, líder de la Francia Rebelde quien anunció el pasado domingo, a sus 74 años, su candidatura a las elecciones presidenciales de abril de 2027 en el que será su cuarto intento de acceder al Elíseo. Visto como una de las figuras políticas que más polémica genera en la opinión pública francesa debido a sus tendencias antisemitas en los últimos años, especialmente desde el atentado terrorista del 7 de octubre de 2023 perpetrado por Hamás.

Mélenchon justificó, en una entrevista con el canal TF1, su nuevo intento de «contexto y urgencia» del escenario político nacional e internacional. Este paso adelante, aunque esperado, confirma que la izquierda francesa no tendrá un solo representante de cara a la cita electoral en momentos críticos en los que muchos analistas consideran que Su victoria es imposible sin una sola candidatura. Pero la medida de Mélenchon es inaceptable para el resto de la izquierda: socialistas, ecologistas y comunistas, que están en plenas negociaciones para establecer un procedimiento de primarias para designar un candidato. La duda que surge es qué porcentaje de votos desaparecerá de dicha candidatura con la participación de Mélenchon y si esto podría ser clave en la Clasificación o no de la izquierda para octavos. Una clasificación que se le resiste a la izquierda desde 2012, cuando el socialista Hollande llegó al Elíseo.

Una cifra de poco consenso

Mélenchon es una figura de poco o ningún consenso en el fragmentado panorama político de Francia, más allá de sus fieles acólitos que permanecen en La Francia Insumisa. Los que quedan porque muchos otros abandonaron el partido tras las purgas asuntos internos dirigidos por el propio Mélenchon. La derecha y el centro le acusan de antisemita, al igual que buena parte de la izquierda moderada. A pesar de haber forjado dos pactos electorales exitosos con el Partido Socialista -en las elecciones legislativas de 2022 y 2024-, el líder del LFI está enfrentado a su antiguo partido, lo que ha creado un cisma entre las dos principales corrientes progresistas del país. Este rechazo lo demuestran claramente las encuestas. El 84% de los franceses rechaza su candidatura.

La radicalización política de Mélenchon ha ido en aumento desde la desintegración del Nuevo Frente Popular lo que llevó a la coalición progresista a ganar las elecciones legislativas de 2024. Parte de su estrategia se basa en su proyecto de fundación de la VI República Francesa, basado en consultas populares, y el de la ‘Nueva Francia’, que aboga por el mestizaje, algo que ha seducido a las periferias de las grandes ciudades francesas, con una buena parte de poblaciones originarias del Magreb y África subsahariana. Un proyecto que ha supuesto un contrapunto al ascenso de Marine Le Pen en estos territorios en los últimos años y al que el hipercentro macronista no ha sabido dar respuesta.

Elecciones clave para Europa

Las elecciones de 2027 son cruciales para Francia y Europa. Una de las lecturas que se harán de estas elecciones presidenciales será la lucha entre el extremismo populista y el extremismo proeuropeo. La reciente derrota de Viktor Orban se suma a la sufrida por Geert Wilders en Holanda en una tendencia que espera confirmación en Francia. De momento las encuestas dan una cómoda ventaja al Reagrupamiento Nacional de Le Pen que se acerca al 34% en la primera vuelta Pero los datos deben tomarse con mucha cautela.

En primer lugar, por la falta todavía de candidatos claros en el resto de formaciones y, sobre todo, por esa sensación de techo de cristal que sufre la RN desde hace años, por la que se presume que finalmente saldrá elegido el candidato que compita con la extrema derecha por la presidencia de Francia. Para intentar romper la profecía, el partido de Le Pen intenta tomar medidas. Durante los últimos días se ha reunido con el empresariado francés y con Jordan Bardella, el delfín de Le Pen, ha tratado de proyectar una imagen de ser presidencial. En el partido trabajan asumiendo una premisa de antemano: el 7 de julio, la Justicia confirmará en apelación la inhabilitación de Marine Le Pen por el caso de desvío de fondos europeos y se verá obligada a pasar el testigo a Bardella. Una decisión judicial que marcará el pistoletazo de salida a la carrera hacia el Elíseo.



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