«la propuesta es poco realista si no va acompañada de ayudas”
La Comisión Europea ya empezó a fraguar el año pasado un plan para aumentar la competitividad de la industria europea, especialmente en el sector de la automoción y toda la cadena de valor, una industria que sí puede sufrir el embiste de los fabricantes chinos.
[–>[–>[–>Desde pequeños componentes y baterías hasta vehículos, la Comisión quiere reflotar la industria automovilística europea frente a la presión que ya se nota desde China. Y para ello, en marzo de este mismo año, lanzó la propuesta de la Ley de Aceleración Industrial, una norma que impulsaría, sobre todo, el ‘made in Europe’ y la capacidad productiva en el territorio de la Unión Europea.
[–> [–>[–>Que venga con ayudas reales y reglas flexibles
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Este texto está todavía en proceso de debate entre la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y los estados miembros en el Consejo de la UE. Es aquí donde la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles ha intervenido, empezando por reclamar más diálogo con las partes implicadas y que esta norma no se convierta en pura burocracia, lo que tendría un resultado contraproducente al objetivo principal.
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Así, lo primero que exigen desde ACEA es que esta norma no solo sea pedir a los fabricantes, sino que venga con un paquete de medidas que de verdad impulsen la producción. Por ejemplo, energía más barata, permisos industriales más rápidos para poder competir con la velocidad de producción china, ayudas públicas e inversión y apoyo al escalado de fábricas de baterías.
[–>[–>[–>Créditos para todos los vehículos
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Del mismo modo, piden créditos no solo para un tipo concreto de vehículo, ya que «fabricar bajo los requisitos de la IAA será más caro, lo que encarecerá coches, furgonetas, camiones y autobuses». Igualmente, en el caso de los vehículos industriales y pesados, es necesario revisar las exigencias de la norma ya que los tiempos de producción son más dilatados.
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Las ayudas económicas tienen que ir de la mano con una suavización de la burocracia. Es decir, los fabricantes piden auditorías simples, procedimientos fáciles de verificar y unas reglas más claras. En este sentido, desde ACEA reclaman una redacción más sencilla de los requisitos y los conceptos que se usan en el texto: por ejemplo qué se considera acero o aluminio «bajo en carbono”, así como las normas para considerar que un vehículo o componente es ‘made in Europe’ o no.
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[–>Por ejemplo, ¿hasta dónde se calculan las colaboraciones con empresas fuera de la UE o con los proveedores de componentes? Al final, aprobar una ley sin tener en cuenta todos estos aspectos puede pasar de ser proteccionista a tirar piedras contra la propia indsutra automovilística.
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