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peligrosa caída masiva en el estreno del Giro en Bulgaria

peligrosa caída masiva en el estreno del Giro en Bulgaria
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  • Publishedmayo 8, 2026



El Giro ya tiene su primer dueño. También primer plano de la realidad. La Gran Partenza búlgara arrancó este viernes entre las postales del Mar Negro, las vías rápidas y la tensión desde la neutralizada, pero acabó convirtiéndose en un pequeño campo de batalla sobre el asfalto de Burgas. En medio del caos, apareció Paul Magnier pLevanta los brazos, gana la primera etapa entre Nessebar y Burgas y ponte la primera maglia rosa de esta edición.

El día estaba diseñado para velocistas. Plano, rápido y sin mayores escollos aparentes. En papel. Porque el Giro nunca descansa, ni siquiera el primer día. Desde los primeros kilómetros se sintieron los nervios habituales de las grandes vueltas. Colocación de codos, miedo a quedarse aislados y equipos enteros rodando como si la carrera pudiera escaparse en la siguiente rotonda.

La escapada inaugural de esta Corsa Rosa estuvo encabezada por Diego Pablo Sevilla y Tarozzi. Dos corredores que arrancaron como si se hubieran apagado las luces para abrir el primer convoy de fugitivos del Giro. El español fue uno de los más activos durante toda la etapa y acabó encontrando recompensa a su insistencia. Sevilla se hizo con la maglia azzurra de la montaña tras sumar puntos en ambos pasos por el cabo Agalina, una subida modesta pero suficiente para dar paso a los primeros combates clasificatorios de la carrera.

El pelotón manejó la situación sin demasiados problemas durante gran parte del día. Esto nunca transmitió una sensación real de peligro ni a los hombres de la clasificación general ni a los equipos de velocidad, que controlaron la diferencia mientras el viento del mar acompañaba la travesía búlgara. Algunos favoritos optaron por esconderse desde el principio. Llama especialmente la atención la posición tardía de Jonas Vingegaard, casi siempre lejos del frente del grupo y evitando riesgos innecesarios en una escena marcada en rojo por todos los directores.

Caída masiva en Burgas

El Giro también empezó con sustos. Primero, apareció inesperadamente un perro en medio de la manada. El animal irrumpió en la carretera y el miedo lo recorrió durante unos segundos. No hubo caída. Aún no.

El duro golpe llegó en los últimos tres kilómetros. Mientras el pelotón se lanzaba hacia Burgas y el sprint se entrenaba a máxima velocidad, un enorme choque sacudió el primero del Giro. Varios pilotos se encontraron en el suelo en un gravísimo accidente que dejó imágenes de auténtico pánico sobre el asfalto. Habrá que esperar al informe médico para saber el alcance de las caídas, aunque la carrera ya ha mostrado su cara más cruel incluso antes de abandonar Bulgaria.

En medio de este desorden emerge Magnier. El francés encontró el hueco cuando todo parecía bloqueado y aceleró con una potencia demoledora. Explosiva y fría al mismo tiempo, una de las grandes joyas del sprint mundial consiguió la primera victoria del Giro con autoridad para vestirse de rosa en Burgas.



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