Cuadrar las cuentas a martillazos
Llevamos casi tres años de gobierno y aún no se han presentado presupuestos y todo indica que no se presentarán o al menos que no se aprobarán. será algo inédito en la historia de la democracia española … y la excusa de que la economía sigue creciendo y creando empleo no parece suficiente para justificar que las cuentas públicas son necesarias. De hecho, esta semana hemos conocido un informe del Tribunal de Cuentas que denuncia cómo los créditos de los fondos europeos se han utilizado para otros fines, como el pago de pensiones.
Gobernar se puede gobernar, lo estamos viendo, pero también estamos viendo cómo se están haciendo trucos contables para cuadrar las cuentas, aunque sea a martillazos. Los presupuestos han sido, son y serán la mejor herramienta para fijar las prioridades de cualquier política económica y por mucho que la debilidad parlamentaria y la obstinación del Gobierno, y en concreto de su presidente, en no acudir a las urnas por miedo a perder el poder, le lleve a hacer malabarismos para trasladar créditos presupuestarios de una partida a otra, lo cierto es que estas prácticas no parecen las más adecuadas, al menos en lo que a transparencia se refiere.
La presentación de los presupuestos no es sólo una obligación constitucional, que el Gobierno viene incumpliendo a lo largo de toda la legislatura. Si el Ejecutivo cambia sus prioridades, como está haciendo, y quiere invertir más en defensa, como está haciendo, este cambio de prioridades presupuestarias debería ser aprobado por el Parlamento, al que se le niega su prerrogativa. Utilizar, como se está utilizando, una ley aprobada en un momento de crisis grave como la pandemia, y con una finalidad concreta como afrontar los costes derivados de la misma, para poder incrementar unos gastos o recortar otros en situaciones que nada tienen que ver con el Covid, puede provocar reproches, o algo más duro, por parte de los órganos supervisores.
Como informó ABC el pasado martes, el Ministerio de Hacienda utilizó recursos excedentes de los fondos europeos del Plan de Recuperación en 2024 para pagar parte de la factura de las pensiones, como denunció el Tribunal de Cuentas en su informe sobre la Cuenta General del Estado para 2024. Y al día siguiente, dijimos que no era sólo dinero para pagar las pensiones, que el Gobierno preparó el terreno desde los primeros compases de 2024, antes incluso de renunciar a la presentación de los proyectos de Presupuestos allá por el mes de marzo, para ser poder utilizar sin restricciones los créditos excedentes de los fondos europeos para cubrir las necesidades de gasto que surjan.
La UE está analizando la situación porque lógicamente estos fondos deben destinarse a proyectos enmarcados dentro de los objetivos del Plan de Recuperación y no pueden desviarse a otros fines. Pero es cierto que la Comisión señala que de la misma manera que hay fondos adelantados por los Estados para proyectos que luego se financian con fondos de la UE, hasta que lleguen esos fondos, los fondos de la UE también se pueden utilizar temporalmente para otros fines, siempre que al final todo salga bien. Hay otros que no son tan comprensivos y el sindicato Manos Limpias ya ha presentado una demanda ante los tribunales por este desvío de fondos.
Está claro que los Presupuestos son necesarios y que gobernar sin ellos no sólo es difícil y poco transparente, sino que también conlleva muchos riesgos. Veremos qué dicen los tribunales.
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