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casas medievales, muralla del siglo XI y galerías de piedra

casas medievales, muralla del siglo XI y galerías de piedra
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  • Publishedmayo 10, 2026



Artajona Es uno de esos lugares que parecen congelados en el tiempo. Situada en pleno corazón de Navarra, esta localidad conserva uno de los escenarios medievales más singulares de España gracias a su cerro amurallado y su casco histórico.

No es sólo una bonita ciudad, sino un pequeño entorno histórico donde la piedra parece hablarla muralla rodea como un anillo protector y la sombra de la Edad Media se alarga en las casas empinadas.

Con apenas 1.600 habitantes, reúne, en un radio muy reducido, una sorprendente concentración de monumentos, curiosidades y tradiciones que la convierten en una de las los lugares más evocadores del norte de España.

Las murallas y torres del Cerco de Artajona, del siglo XII, fortaleza medieval sobre la ciudad de Artajona, Navarra

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Su gran atractivo, la llamada CercoNo es una simple muralla, sino casi una ciudad-fortaleza en miniatura, un anillo de piedra que rodea casas, iglesias y memoria.

El lugar donde hoy se levanta Artajona ya tuvo importancia en la prehistoria. En los alrededores del pueblo se conservan dos dólmenes: el de Portillo de Enériz y el de Hojaque se remonta al tercer milenio antes de Cristo.

Se trata del huella dejada por los primeros habitantes a través de piedras colocadas con ingenio y precisión. Posteriormente, en época romana, la zona albergó un pequeño asentamiento cuyos restos, mosaicos, piezas cerámicas y estructuras se conservan hoy en museos de Pamplona.

Con la Edad Media, el cerro de Artajona se convirtió en un lugar estratégico. En el siglo XII, el obispo de Pamplona donó la villa a un comunidad de canónigos de la catedral de San Saturnino de Toulouseen Francia. Esto explica que la arquitectura de esta localidad tenga un aire «occitano».

Las torres de piedra, sus fuertes murallas y su forma de construir hacen que sus edificios se parezcan más a los pueblos del sur de Francia que a las fortificaciones castellanas.

Como decimos, su gran símbolo es su muralla del siglo xi que rodea el casco antiguo. Con un perímetro de unos 700 metros, este anillo de piedras es el más completo de Navarra.

Aunque ha sido parcialmente restaurada, el visitante percibe inmediatamente que la muralla no es una decoración turística, sino la estructura que Organizó la vida de la ciudad durante siglos.

Originalmente contaba con unas 17 torres, de las que se conservan nueve aún. Y, entre las puertas más relevantes, la de San Miguel y el de Remagualo que permitía la entrada y salida del recinto defendido hacia el casco urbano y el valle.

Murallas y torres del Sitio de Artajona

Murallas y torres del Sitio de Artajona

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En su interior destaca la iglesia-fortaleza de San Saturnino. Su construcción, que data del siglo XIII, se superpone a los restos de un templo románico.

Su gran singularidad está en su techo. El agua de lluvia no se desliza hacia el exterior, sino que se recoge en el interior del edificio y se dirige a una cisterna subterránea, convirtiendo la iglesia en una cisterna sagrada.

Iglesia-fortaleza de San Saturnino en Artajona

Iglesia-fortaleza de San Saturnino en Artajona

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Si bajas de la valla, encontrarás el centro histórico: calles estrechas, casas blasonadas y balconeselemento principal de la estética.

Fuera de la valla, a unos 500 metros de distancia, se encuentra el Basílica de Nuestra Señora de Jerusalénque domina el acceso al valle.

Aunque Artajona recuerda al sur de Francia, la localidad no renuncia a su identidad navarra. La vida cotidiana, la forma de habitar las calles y la forma de celebrar las fiestas son plenamente propias de la tierra de Navarra.



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