la técnica que «humaniza» las intervenciones policiales
¿Cómo debe afrontar un agente de la ley una situación crítica en la que su vida y el de la persona intervenida puedan estar en juego? ¿Cómo debe desempeñarse para salir airoso de esa situación comprometida de tal forma que su actuación tenga todas las garantías legales y no ceda a los instintos de supervivencia cuando las pulsaciones van a tope? A esas dos preguntas trata de dar respuesta el Grappling Policial, una herramienta profesional consistente en una serie de técnicas que buscan facilitar la toma de decisiones a la hora de usar la fuerza conforme al ordenamiento jurídico, blindar al agente ante la ley y garantizar los derechos de las personas intervenidas.
[–>[–>[–>Así lo explican Diego González, José Manuel Martín y Jorge Rodríguez, tres instructores de esta disciplina que llegó este fin de semana a Gijón. En concreto al gimnasio Bandog, ubicado en la calle Extremadura, donde asistieron 17 agentes de diferentes cuerpos, desde la Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil o militares y que contó con la presencia de LA NUEVA ESPAÑA para explicar los pormenores de dicha herramienta. «El objetivo es llevar humanidad a situaciones donde se pierde«, detalla Diego González, licenciado en Derecho, analista criminal y especialista en el uso de la fuerza y armas blancas tácticas.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>La formación que tuvo lugar en Gijón es una de las 40 que ya se han llevado a cabo a lo largo y ancho de España por parte de la Universidad de La Rioja y de su Fundación, «por el compromiso de ambas con la Seguridad Pública y los Derechos Fundamentales«, apostilla Diego González. Se trató, en realidad, de una microcredencial universitaria para iniciarse en esta técnica que tuvo, por un lado, cuatro horas de formación práctica donde se enseñaron a los participantes diferentes técnicas para reducir a oponentes, y por otro con seis horas de clase telemática con dos magistrados, un fiscal un decano y un perito en el uso de la fuerza. Y es que, como detallan ellos mismos, el Grapplin Policial no se trata ni de lejos de una disciplina deportiva, sino de una herramienta completamente profesional para actuar en todo momentos dentro los márgenes legales.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
«Todas las técnicas que usamos tienen que estar amparadas por el marco jurídico. Es decir, no puede haber nada que no sea defendible ante un juez», concreta José Manuel Martín, natural de Bilbao y presente este fin de semana en Gijón para impartir parte del curso práctico. «Son técnicas de control, reducción de la persona con la interactuamos respetando todas las garantías jurídicas y los derechos humanos del individuo«, insiste Martín. «Buscamos que el agente que interviene esté protegido ante la ley en todo momento», recalca.
[–>[–>[–>Los instructores de esta técnica dejan bien claro que no se trata de un deporte. Es más, el curso está únicamente destinado a profesionales de la seguridad tanto públicos como privados. «Hasta ahora solía pasar que para las formaciones se cogía a alguien experto en una disciplina deportiva y enseñaba su disciplina. Lo que pasa es que el deporte tiene un reglamento y lo que vale en un ring no vale en una actuación policial», detalla Martín. «Tirar una persona al suelo, al asfalto, con violencia eso trae unas consecuencias, que son unas lesiones. Pero con estas técnicas se reduce el riesgo de lesión para él y para el agente«, zanja.
[–>[–>[–>
«Esto no es un arte marcial. Todo lo que se enseña está contextualizado y creado ad-hoc para las intervenciones de los profesionales», concreta, por su parte, Diego González. «Si se actúa sabiendo que todo lo que se hace tiene un respaldo en sede judicial es cuando el miedo y el componente instintivo desaparece. Se lleva humanidad a situaciones donde se pierde», insiste González, que añade que una de las formaciones es «innovadora» porque se centra en la intervención con personas vulnerables.
[–>[–>
[–>«Nadie quiere hacer daño a nadie a propósito»
[–>[–>[–>
«La ley está por encima de cualquier protocolo«, afirma José Manuel Martín para dejar claro que las clases de Grappling Policial procuran la profesionalidad más absoluta. Así, por ejemplo, los instructores y los alumnos suelen llevar partes de su uniforme policial, como el chaleco, para que las técnicas se puedan hacer lo más ajustadas a la realidad posible. Además, no fue el caso de Gijón porque el curso se dio en un gimnasio con tatami, pero otras clases se buscan dar en parqué para acercarse lo más posible a la sensación de estar en la calle.
[–>[–>[–>
«El ordenamiento está por encima de cualquiera. Al final, nadie quiere lesionar a nadie porque sí, detalla Martín. «Además, el panorama de las calles ha cambiado. Hay más presencia de armas blancas tácticas y los perfiles cada vez son más agresivos. Un agente tiene la obligación de servir, pero no de sacrificarse. Si no se les dota de medios, ni de cobertura jurídica no confiarán en lo que hacen», finaliza Diego González sobre una técnica que, precisamente, quiere corregir todo eso. n
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí