PARRICIDIO FUERTEVENTURA | El arrestado por la muerte de su madre en Fuerteventura confiesa que la descuartizó y tiró el cuerpo en bolsas a la basura
Desde que la Guardia Civil tuvo conocimiento de la desaparición de Katty Oosterlinck, una mujer belga de 55 años y residente desde hacía más de una década en la localidad de Corralejo (Fuerteventura), su hijo Aaron se convirtió en el principal sospechoso. Este joven de 22 años, que arrastra un grave problema de adicción a las drogas, mostró una actitud extraña al negarse a participar en las batidas de búsqueda. Y, cuando las pruebas en su contra iban en aumento, confesó el parricidio. Había matado a su madre, la había descuartizado y había arrojado el cuerpo desmembrado a la basura.
[–>[–>[–>Nada parecía anticipar el trágico final en la mañana del pasado domingo, 3 de mayo. Oosterlinck, descrita por sus allegados como una persona dulce y cariñosa, había quedado para pasar el Día de la Madre con una amiga, como hacía habitualmente. Compartieron juntas la velada, conversaron sobre sus vivencias y, al terminar, cada una regresó a su domicilio.
[–> [–>[–>Agentes de la Guardia Civil buscan el cadáver de Katty Oosterlinck en el vertedero de Zurita, en Fuerteventura. / Carlos de Saá / Efe
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Sin embargo, desde que volvió a casa, toda la comunicación se detuvo. De un momento a otro, la mujer dejó de responder a las llamadas y a los mensajes de su amiga y de su hija, que, preocupadas, intentaban ponerse en contacto con ella. La hipótesis que maneja la Guardia Civil es que, a los pocos minutos de retornar a la vivienda, Aaron la atacó y acabó con su vida.
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El cuerpo permaneció oculto
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El joven, según acabaría revelando días más tarde a los agentes, actuó armado con cuchillos y sierras que adquirió ese mismo día en un establecimiento cercano. Después, presuntamente cortó el cuerpo de su madre en varios trozos para depositarlos en bolsas de plástico. Y, finalmente, habría cargado los restos mortales hasta un contenedor de basura.
[–>[–>[–>El cadáver pasó desapercibido entre los desechos depositados y fue recogido en cuestión de horas por un camión de residuos, que lo trasladó hasta la planta de transferencia de Lajares. Allí van a parar los desperdicios procedentes de la recogida domiciliaria para su posterior traslado al vertedero de Zurita, donde el cuerpo de la mujer permaneció oculto hasta este viernes.
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Su hijo fue una de las pocas personas del entorno de la víctima que no participó en las batidas para encontrarla
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Mientras tanto, la familia de la belga vivía con gran preocupación la ausencia de respuestas y el mismo lunes, en cuanto se cumplieron 24 horas sin noticias suyas, decidió denunciar la desaparición. En ese momento, se activó un amplio dispositivo para intentar dar con su paradero. Y su imagen, con pelo corto y gris, sonriente y ataviada con unas gafas de sol, empezó a difundirse por los grupos de personas desaparecidas con un teléfono de contacto.
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[–>Los amigos y familiares de Oosterlinck, junto a un grupo de vecinos que quisieron ayudar, participaron enseguida en una búsqueda por el parque natural de las Dunas de Corralejo. En un intento desesperado por encontrar a la mujer, los voluntarios inspeccionaron las cerca de 2.600 hectáreas que comprende esta franja costera. La ausencia que más llamó la atención, en ese momento, fue la de su hijo, que no quiso participar en el rastreo.
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Agentes de la Guardia Civil buscan el cadáver de Katty Oosterlinck en el vertedero de Zurita, en Fuerteventura. / Carlos de Saá / Efe
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Los investigadores ya lo tenían en el punto de mira. Poco a poco, lograban acercarse a la verdad de lo que había pasado en la tarde del domingo, cuando la víctima regresó a su domicilio. Realizaron las pesquisas necesarias y consiguieron poner al sospechoso entre la espada y la pared. Finalmente, Aaron se rompió y reveló dónde había depositado los restos mortales de su madre.
[–>[–>[–>Captado por las cámaras
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El principal indicio que lo señala como presunto autor de crimen son las imágenes de las cámaras de seguridad de una tienda, que captaron cómo adquiría las herramientas y se llevaba las bolsas de plástico que había utilizado para transportar el cuerpo de la víctima, según adelantó LA PROVINCIA/DLP. Estas armas también fueron arrojadas, junto con el cadáver, al contenedor de basura.
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La Guardia Civil busca el cadáver de Katty Oosterlinck en el vertedero de Zurita, en Fuerteventura. / Carlos de Saá / Efe
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La Guardia Civil, tras tener conocimiento de dónde se hallaba, pidió autorización al Cabildo para acceder al vertedero. A primera hora de la tarde del viernes aparecieron los primeros restos en bolsas y, tras intensificar las batidas, lograron encontrar todo el cuerpo y los instrumentos que habían sido utilizados. La última extremidad que hallaron fue una de las piernas.
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El pesar de su entorno
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La fallecida era, además, una gran amante de los animales. Personas allegadas han difundido estos días a través de las redes sociales que cuidaba a cuatro perros que, tras su muerte, se han quedado sin dueña, y hacen un llamamiento a los vecinos de los alrededores para encontrar a alguien que esté dispuesto a acogerlos.
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«Tenemos el corazón roto por ella y por todos los que la conocían y la querían», son algunos de los mensajes que se pueden leer de las personas cercanas. Además, han querido lamentar la pérdida de la mujer y enviar fuerza a su hija «en estos momentos tan devastadores».
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