Lo que se oculta no existe
Los registros sanitarios son un recurso esencial para investigar la violencia hacia las mujeres y optimizar la respuesta institucional frente a ella. En enero de 2003, se creó el Registro de Atención Sanitaria en «Violencia contra las Mujeres del Principado de Asturias» (VIMPA); su principal objetivo era recopilar y categorizar la información de los partes/informes de lesiones cumplimentados en los centros de salud por casos de violencia de pareja, familiar y comunitaria, así como realizar informes sobre la edad de las víctimas, tipo de maltrato, duración, relación con el agresor y/o distribución por áreas sanitarias. En 2015, se publicó el último informe anual y el Registro VIMPA se suprimió como tal, pasando a registrarse las situaciones de violencia directamente en las historias clínicas. Desde entonces, no se ha realizado ni difundido ningún informe a nivel autonómico con datos de las historias clínicas o partes de lesiones.
[–>[–>[–>Los informes estatales, lejos de arrojar luz, no sirven para ahondar en la realidad asturiana. En este sentido, las publicaciones del Ministerio de Sanidad sobre la violencia hacia las mujeres presentan limitaciones profundas por las diferencias en los sistemas de notificación de las comunidades autónomas y por la persistente ausencia de datos. Además, hay cinco comunidades autónomas (Andalucía, Castilla y León, Galicia, Ceuta y Melilla) que no siguen el acuerdo de recoger los casos de violencia mediante la historia clínica y envían solamente los datos procedentes de los partes de lesiones; afectando considerablemente a la precisión estadística y a las comparaciones regionales.
[–> [–>[–>El informe más reciente del Ministerio de Sanidad, correspondiente al año 2023 con datos de 2022, en las historias clínicas no se registra, por ejemplo, el tipo de maltrato en más de la mitad de los casos atendidos en primaria y en uno de cada cinco de atención hospitalaria y en los datos de partes de lesiones, aunque esta información está más completa, sigue existiendo lagunas importantes de datos. Por otro lado, tanto en las historias clínicas como en los partes de lesiones la información de la variable relación con el agresor está incompleta en un número muy elevado de casos, en concreto, en atención primaria no se recoge en tres de cada cuatro historias clínicas y en atención hospitalaria faltan en dos de cada cuatro casos. En otros indicadores como la duración del maltrato, la nacionalidad o la situación laboral, los porcentajes de información ausente son elevados, en algunos casos muy elevados, llegado incluso al 90%, lo que compromete seriamente realizar una interpretación rigurosa de los mismos. Desde un punto de vista sociológico esto tiene una lectura: la violencia de género no se ejerce solo en el ámbito privado, también se realiza a través de formularios y sistemas de codificación.
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La ausencia de datos no es un problema técnico es una forma de invisibilización; cuando no constan, la violencia no existe y es imposible intervenir. En la violencia hacia las mujeres no es sólo conocer cuántos casos hay, también cómo los registramos, medimos y analizamos. Se ha podido pensar que con el informe del Ministerio de Sanidad es suficiente, pero no lo es. Si realmente queremos conocer cómo se expresa la violencia en Asturias, se queda corto. Sin datos e informes locales es imposible saber cómo evoluciona la violencia en nuestro territorio.
[–>[–>[–>La violencia hacia las mujeres es una realidad grave, persistente y desigualmente detectada. Los sistemas de registros condicionan lo que la administración puede ver, medir y afrontar. De ahí la necesidad de contar con mecanismos de detección eficaces y registros homogéneos. La comparación estatal es útil, pero insuficiente para dar respuestas adaptadas a la realidad social y territorial. Se requieren indicadores locales e informes de los registros sanitarios que permitan interpretar de forma adecuada la magnitud del problema. No basta con las declaraciones de voluntad, hace falta información detallada y adaptada al territorio. Es necesario desvelar lo que se esconde con demasiados «no consta».
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En una sociedad democrática, la forma en la que se registra y visibiliza la violencia hacia las mujeres dice mucho de la prioridad que se le concede. Asturias realizaba unos informes muy valiosos para conocer esa realidad. Recuperar esa información no es un trámite burocrático, sino una condición necesaria para diseñar políticas eficaces de prevención, protección e intervención, porque lo que se oculta no existe.
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