Actualidad

El jefe del FBI accede a realizar una prueba de consumo de alcohol ante las acusaciones de actitudes erráticas

El jefe del FBI accede a realizar una prueba de consumo de alcohol ante las acusaciones de actitudes erráticas
Avatar
  • Publishedmayo 13, 2026



El director del FBI, Kash Patel, testifica ante el Comité de Asignaciones del Senado de EE.UU.

– Europa Press/Contacto/Andrew Thomas

MADRID 13 de mayo. (PRENSA EUROPA)-

El director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, Kash Patel, ha aceptado someterse a una prueba de consumo de alcohol tras un tenso intercambio en el Congreso con el senador demócrata Chris Van Hollen, quien ha aludido a un artículo de The Atlantic que alude a un supuesto comportamiento errático y ausencias inexplicables de Patel por ingesta excesiva de alcohol.

«Vamos (…) Codo a codo», acabó respondiendo el jefe del FBI tras discutir airadamente con el senador, quien le exigió realizar una encuesta de diez preguntas conocida como Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT), solicitada por los demócratas en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes.

Antes, Van Hollen ha aludido al citado artículo de The Atlantic, rechazado por Patel. «Realmente no me importa su vida personal, siempre y cuando sea capaz de llevar a cabo sus responsabilidades públicas y oficiales, que son responsabilidades enormes», subrayó, antes de señalar que «múltiples informes, incluido uno de The Atlantic, han alegado episodios de consumo excesivo de alcohol, ausencias inexplicables y comportamientos que preocupan a funcionarios actuales y anteriores del FBI y del Departamento de Justicia».

«Cuando sus acciones privadas le impiden desempeñar sus funciones públicas, tenemos un problema grave. No puede desempeñar esas funciones públicas si está incapacitado», advirtió el senador, que también preguntó a Patel y a los responsables de otras fuerzas de seguridad cómo actuarían ante un empleado que parecía beber en exceso.

En el mismo tono, afirmó que «esos informes sobre su conducta, incluidos los que indican que estaba tan borracho y con tanta resaca que su personal tuvo que forzar la entrada a su casa, son extremadamente alarmantes. De ser ciertos, demuestran un grave incumplimiento del deber y una traición a la confianza pública».

Patel, por su parte, ha tachado tales informaciones de «inequívocamente falsas» y ha respondido con sus propias acusaciones, asegurando que Van Hollen bebió «margaritas en El Salvador a costa de los contribuyentes con un violador convicto», en alusión al encuentro entre el senador y Kilmar Ábrego García, un hombre deportado irregularmente que se encontraba entonces preso allí, que no ha sido acusado de agresión sexual ni ha sido condenado por ningún delito, al contrario de lo que afirmó el jefe. del FBI.

Respecto a las «margaritas», Patel ha hecho referencia a bebidas colocadas, según el senador demócrata, por terceros en el Gobierno del presidente salvadoreño Nayib Bukele, para «engañar a la gente». «Seamos muy claros: ninguno de los dos tocó las bebidas que teníamos delante», declaró en su momento, posición que ha reafirmado en esta ocasión: «Nadie bebió margaritas, agua azucarada ni nada por el estilo».

En tal situación, Van Hollen ha deshonrado al director de la agencia estadounidense que, ante la oportunidad de responder a las acusaciones, ha hecho «declaraciones demostrablemente falsas» que ha calificado como «una especie de leyenda urbana en los medios de derecha».

«Que un director del FBI haga declaraciones demostrablemente falsas en una audiencia como esta es extremadamente preocupante, y me lleva a preguntarme si las otras cosas que ha dicho también son falsas», afirmó el senador, que acabó preguntando repetidamente a Patel si sabía que mentir al Congreso era un delito, a lo que el director ha negado en cada ocasión haber cometido perjurio durante su comparecencia.

En cualquier caso, el jefe del FBI ha accedido así a realizar la prueba exigida por los demócratas sobre el presunto consumo de alcohol por el que demandó a la revista y a la periodista que firma, Sarah Fitzpatrick, exigiendo una indemnización de 250 millones de dólares (más de 212 millones de euros). La revista, sin embargo, prometió proteger a la publicación y a su periodista, quien a su vez defendió haber entrevistado a «más de dos docenas de personas», entre ellas «funcionarios actuales y anteriores del FBI, personal de agencias policiales y de inteligencia, trabajadores de la industria hotelera, miembros del Congreso, operadores políticos, lobbystas y ex asesores».



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: