Reunión bilateral | IA, chips y guerra comercial: el desafío tecnológico que marcará la cumbre de Trump y Xi Jinping
Donald Trump regresa a China este miércoles. Su primer viaje al gigante asiático desde 2017 estará inevitablemente marcado por la guerra en Irán, las tensiones comerciales y la venta de armas a Taiwán. Sin embargo, también habrá espacio para otro frente que despierta cada vez más preocupación en Estados Unidos: el vertiginoso ascenso chino en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
[–>[–>[–>En 2017, el régimen de Xi Jinping presentó su primer plan nacional para dominar el sector de la IA. El Estado chino movilizó todos sus recursos para atraer a expertos internacionales e impulsar empresas especializadas en ramas de esa tecnología como el reconocimiento facial, vital para su aparato de vigilancia ciudadana. Su estrategia se vio perturbada cuando, a finales de 2022, OpenAI sorprendió al mundo con el lanzamiento de ChatGPT. EEUU tomaba el liderazgo en la llamada IA generativa, la que da forma a los asistentes capaces de crear texto, imágenes y vídeos.
[–> [–>[–>Desde ese ‘momento Sputnik’, Pekín se ha puesto las pilas. A principios de 2025, DeepSeek, una start-up entonces desconocida, publicó una IA tan potente como los modelos estadounidenses de vanguardia y mucho más barata de entrenar, todo un salto tecnológico. Actualmente, esta y otras empresas chinas como Kimi, Xiaomi, Alibaba, ByteDance o Z AI compiten de tú a tú con OpenAI, Google, Anthropic, Meta y otros gigantes de Silicon Valley, según los principales rankings. China ya presenta más patentes e investigaciones científicas sobre IA que EEUU y supera a su rival en los modelos abiertos.
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DeepSeek, la IA china que puede desbancar a ChatGPT / Archivo
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Negocios con China
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La posición de Trump respecto a China es ambivalente. Por un lado, el presidente estadounidense ha recrudecido la guerra comercial contra el gigante asiático a golpe de aranceles. Por el otro, ha alabado al autócrata chino —al que ha descrito como «un líder de extraordinaria talla»—, ha logrado que Pekín acepte la venta de TikTok en EEUU y ha abierto la puerta a hacer negocios con su principal rival.
[–>[–>[–>Para ello, Trump irá acompañado de magnates tecnológicos como Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, o Tim Cook, de Apple. Ambos dependen del gigante asiático, convertido en el principal centro de producción tanto de sus coches eléctricos como de los iPhone. También participarán en el viaje directivos de Meta, Qualcomm, Micron y Coherent, empresas tecnológicas de sectores estratégicos como los semiconductores o la memoria informática.
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Trump debe decidir si intensifica o relaja los controles sobre las exportaciones de chips a China / Archivo
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«Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento. Esa será mi primera petición», ha asegurado Trump en una publicación en Truth Social. La Administración republicana quiere aprovechar la reunión bilateral de esta semana para discutir la creación de un consejo de inversión y un consejo de comercio. También sopesa «establecer un canal de comunicación sobre cuestiones relacionadas con la IA», aseguran fuentes internas a Reuters.
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[–>La amenaza para EEUU
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El viaje de Trump a China ha contado con una sorpresa de última hora: Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia. Aunque su nombre no aparecía en la primera lista de invitados publicada por la Casa Blanca, el mandamás de la empresa más valiosa del mundo se subió al Air Force One tras una parada en Alaska.
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Su compañía, principal fabricante de los chips que dan ‘vida’ a la IA, se ha visto atrapada en la pugna entre ambas potencias. Durante años, tanto el demócrata Joe Biden como Trump restringieron la venta de las tarjetas gráficas H200 para tratar de paralizar el desarrollo tecnológico de China. En enero, la Casa Blanca levantó el veto a la exportación de chips de una generación anterior, estableció la necesidad de una licencia para futuras ventas y fijó una comisión del 25%. No obstante, congresistas republicanos e incluso miembros de la administración Trump apuestan por establecer límites y Pekín no ha autorizado ninguna compra.
[–>[–>[–>Esa clara limitación al comercio indignó inicialmente a Pekín, pero dio a las empresas chinas «el espíritu, la energía y el apoyo del Gobierno para acelerar su desarrollo», lamentó Huang el año pasado. «El control de las exportaciones fue un fracaso». Con todo, el esfuerzo nacional de China para desarrollar su propia industria de chips está logrando reducir su dependencia de EEUU. La tecnología y la escala a la que opera Nvidia no tiene rival, pero eso podría cambiar. En abril, DeepSeek reveló que, por primera vez, sus modelos de IA funcionarán con chips de Huawei fabricados por Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC), ambos gigantes chinos. A medida que las alternativas a Silicon Valley ganan músculo, China «privará a Washington de una fuente fundamental de influencia» sobre su rumbo, resalta The New York Times.
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¿Optará Trump por endurecer o flexibilizar los controles sobre los chips? Los expertos señalan que el encuentro del presidente estadounidense con Xi Jinping no solucionará ese foco de tensión.
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