GUERRA RUSIA-UCRANIA | Expertos de la Armada descartan que fuera un torpedo lo que hundió al carguero ruso cerca de Cartagena
En la Armada española han recibido con total escepticismo las informaciones que han trascendido este miércoles que especulan con ataque con un torpedo como causa del hundimiento del carguero ruso Ursa Major en aguas próximas a la costa murciana el 23 de diciembre de 2024.
[–>[–>[–>Fuentes de la Armada tildan de “especulación al 99% incierta” que fuera un torpedo lo que hundió al buque ruso, y descartan además otras posibles fórmulas de sabotaje, como el ataque con un dron náutico o la colocación de una bomba lapa en el casco.
[–> [–>[–>El Ursa Major había zarpado de San Petersburgo, en la Rusia báltica, con destino a Novosibirsk, en la Rusia asiática, con una carga que incluía elementos para reactores nucleares de submarino. “No apareció por sorpresa en aguas de interés de España -certifica un alto oficial de la Armada-. El barco venía siendo monitorizado milla a milla por marinas de la OTAN desde que zarpó”.
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Este militar niega además que fueran buques y aeronaves portuguesas las que localizaran al buque en aguas de interés de España. El buque estaba siendo constantemente vigilado por el COVAM, Centro de Operaciones de Vigilancia Marítima, que tiene su cuartel principal en Cartagena, asevera esta fuente oficial española.
[–>[–>[–>Ni torpedo…
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El Ursa Major se fue al fondo del Mediterráneo en la noche del 23 de diciembre de 2024, a las 23:20 horas, en un punto de mar a 62 millas de Cartagena y 39 de la costa argelina, según la constatación que hizo el buque patrullero de la Armada P-71 Serviola, presente en el área del siniestro.
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Horas antes, según la información recopilada por el Gobierno, el piloto del Ursa Major había lanzado una llamada de socorro a las 12:53. Cuando lo hizo, llevaba 16 personas a bordo. Luego serían rescatadas solo 14. Dos tripulantes no volvieron a tierra.
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[–>“Un torpedo nunca hace el efecto descrito en esas supuestas investigaciones”, asegura una de las fuentes militares consultadas por este diario, veterano oficial del arma submarina española. “Los torpedos ya no impactan en los buques. Detonan al estar bajo la quilla, generalmente por influencia magnética, y parte en dos el blanco”, explica a su vez un almirante con experiencia en la misma rama de la Armada. Un informe de la empresa rusa Oboron Logistics, propietaria del Ursa Major, señala que el buque presentaba un agujero de medio metro cuadrado con los bordes hacia dentro. “Un torpedo no impacta con el casco de su objetivo, sino que estalla debajo o en su proximidad, generando una onda que levanta al buque, lo quiebra o lo hace estallar. Y con una tremenda explosión, con mucho fuego y con humo…” asevera la fuente mencionada en primer lugar.
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Nada de eso se podía ver en el barco siniestrado. Los primeros testigos en llegar hasta él coinciden en confirmar que “presentaba una importante escora y la entrada de agua por la parte de popa”. El entrecomillado es del informe que el Gobierno entregó al Congreso el pasado 23 de febrero en respuesta a una pregunta parlamentaria sobre el suceso.
[–>[–>[–>… ni dron, ni lapa
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Las fuentes de este diario consultadas en la Armada siguen con la tesis que barajan desde hace un año: explosión en las sala de máquinas del buque sin causa alevosa, o sea, provocada por algo que el carguero llevaba a bordo.
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Descartan los militares españoles la acción de un dron submarino. “No se lanzan a 60 millas de la costa”, aseveran. No había además barcos cercanos desde los que pudiera ser botado ese dron.
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También descartan la tesis de un explosivo adherido al casco, una bomba lapa. “Es imposible colocar esa bomba a un buque que avanza a 16 o 17 nudos”, explican las mismas fuentes.
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Información oficial
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Siete anotaciones e informes oficiales de investigación reúnen los datos conocidos por las autoridades españolas:
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– El testimonio de los tripulantes del helicóptero Helimer 205 de salvamento, primero de todos los medios de socorro en llegar a la zona.
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– El informe del servicio de rescate marítimo y seguridad SASEMAR, que envió a un remolcador, el BS Clara Campoamor, y un barco de rescate rápido, el ES Salvador Draco.
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– El testimonio de los tripulantes del mercante Oslo Carrier, sueco. Fue el primer barco en llegar a la zona, por proximidad con la trayectoria que llevaba el Ursa Major. El Oslo vio a 14 tripulantes del buque ruso en una lancha que habían botado tras evacuar el bardo, y los salvó izándolos a bordo.
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– El informe del patrullero de la P-71 Serviola, que envió la Armada por orden del almirante de Acción Marítima dentro de una misión de vigilancia, presencia y disuasión, y también de apoyo al Clara Campoamor arribando al lugar a las 19:27.
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– El atestado de los agentes de policía judicial de la Guardia Civil en Cartagena, encargados, como es preceptivo, de tomar declaración a los náufragos.
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– El testimonio del capitán del Ursa Major ante el Capitán Marítimo de Cartagena el mismo día del naufragio
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– El resumen enviado por el Gobierno al Congreso de los Diputados el pasado 23 de febrero.
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De todos estos informes se desprende, indican fuentes de la Armada, un relato de hechos en el que resaltan tres detalles: uno, que los tripulantes hablan, al ser rescatados, de una explosión en la sala de máquinas; dos, que no hay referencia a señales de ataque en el informe de Salvamento Marítimo; y tres: una alusión al manifiesto de carga del buque, que contenía un eufemismo.
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El Ursa Major, un carguero de 142 metros de eslora, llevaba 129 contenedores marítimos de 12 metros cada uno, dos grúas Liebher portuarias, dos pinzas de estiba y dos “tapas de pozo”.
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Con eso último se refiere a dos grandes piezas metálicas que, en una segunda declaración ante el capitán marítimo de Cartagena, fueron descritas por el capitán del carguero como componentes de reactores nucleares de los que impulsan a ciertos tipos de submarinos. En una primera especulación de fuentes militares españolas se sostuvo, a los pocos días del hundimiento, que lo que llevaba el carguero era un par de escotillas para reactores de buques de propulsión nuclear.
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Barco merodeador
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Hubo un especialista en rescates que se descolgó desde el helicóptero español en la cubierta inclinada del Ursa Major, pero iba con el “objetivo de localizar a los dos tripulantes desaparecidos, no inspeccionar la carga”, dice la respuesta del Gobierno.
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Las fuentes consultadas en la Armada confirman que, después del accidente, el buque ruso Yantar, un barco declarado en principio como de prospección científica, estuvo navegando “varios días” en las aguas donde se hundió el carguero.
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El Yantar tiene experiencia en bajar cámaras al fondo del mar. Lleva a bordo dos batiscafos capaces de operar a hasta 6.000 metros de profundidad, según informó en su día la agencia rusa Sputnik, cuando el Kremlin envió este buque a colaborar en el intento de rescate del submarino argentino ARA San Juan. El lecho marino al que fue a parar el barco ruso se encuentra, según el informe del Gobierno de España, “a unos 2.500 metros” de profundidad.
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De la misma manera que el Ursa Major es descrito por las fuentes de la Armada como buque de la flota fantasma de aprovisionamiento ruso, el Yantar es señalado por estas mismas fuentes como un viejo conocido de las marinas de la OTAN, por dedicarse a mapear infraestructuras submarinas -sobre todo cables de comunicaciones- de los países occidentales. La última referencia oficial de su posición es de hace 192 días. Los buques rusos a veces apagan su sistema AIS para no declarar su localización. Entonces, navegaba en el frecuentado canal del mar Báltico que separa a Estonia de Suecia.
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