No se gana para todos los gastos
En la céntrica calle Independencia de Oviedo, donde la Escuela de Minas hizo las maletas para mudarse al campus de Mieres, tres comercios con más de 40 años de historia tienen colocados carteles de liquidación por cierre. Es uno de los epicentros de la debacle del comercio tradicional en Asturias. Persianas abajo.
[–>[–>[–>Desde 2020, en Asturias cierra un comercio cada día, según datos difundidos esta semana por la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA). Se han perdido en ese periodo 1.743 negocios. «Se está expulsando al pequeño comercio de los centros de las ciudades asturianas», señala Eduardo Abad, presidente de UPTA, que destaca los cambios en los hábitos de consumo, la falta de relevo generacional y el alza de precios en los alquileres como factores claves.
[–> [–>[–>En la calle Independencia de Oviedo se juntan todos esos factores y el resultado salta a la vista en forma de carteles de liquidación por cierre. «Ya no se saca para todos los gastos», reconoce Ricardo Rodríguez en su comercio de iluminación y regalos, Roalba, con más de 50 años de historia. Rodríguez se prejubila y en su familia no hay relevo. Fuera, tampoco. «Desde que coloqué el cartel del liquidación nadie ha preguntado si traspaso el negocio», señala.
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Ricardo Rodríguez es pesimista sobre el futuro del pequeño comercio en el centro de Oviedo y señala a la esquina opuesta a la de su negocio, en la que cuelga otro cartel de liquidación total por cierre. La lencería Lady Russ también bajará la persiana. El negocio tiene más de 40 años de historia en varias ubicaciones. A la actual propietaria, tercera generación en el negocio, ya no le salen las cuentas.
[–>[–>[–>A menos de 50 metros de Roalba y Lady Ruus, ya muy cerca de la confluencia de la calle Independencia con Uría, se encuentra Calzados Pazo. En el escaparate se repite el mismo reclamo: liquidación por jubilación. «Mi madre se jubila y como el negocio ya no va bien aprovechamos para cerrar, no merece la pena continuar», afirma la propietaria, que tiene que consultar la licencia de apertura para comprobar cuantos años lleva abierto el negocio. «Son 53 años».
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Mari Carmen González, frente a su tienda en Navia / Tania Cascudo
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La calle Independencia es una muestra extrema de la bajada de persianas, pero el goteo de cierres no cesa en el conjunto de la región. Muy lejos del centro de Oviedo, en Navia, Mari Carmen González se jubila y busca relevo para su negocio, Navia Decoraciones, con 45 años de historia. «El negocio no va mal y me da pena que se cierre», afirma la propietaria. «Varios han preguntado por el traspaso, pero cuando ven que para competir con Ikea tienes que hacer cortinas a medida, lo que implica tener taller de confección y colocador, se echan atrás», señala. Mari Carmen González tiene tres hijos, pero no los anima a seguir con el negocio. «Es trabajar ocho horas al día seis días a la semana, no lo quiero para ellos», reconoce.
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