Tira muebles por el balcón
EL vecinos del barrio Singuerlín Denuncian el calvario que viven a causa de una mujer que padece problemas mentales. Ayer golpearon a un vecino y pidieron ayuda porque el ataque iba a peor.
«Bajé a buscar unos cigarrillos y me senté en el banco. Ella miró al balcón como loca y empezó a gritarme: estás aquí, enseguida bajo». “Otras veces bajaba y no pasaba nada”, cuenta Laura, vecina del barrio Singuerlín de Santa Coloma de Gramanet, aún afectada.
Lleva un collarín y todavía le duele el cuerpo. Esta vez la situación fue diferente. «Me agarró del pelo, me tiró al suelo, me arrastró y me inmovilizó. Me golpeó y no pude defenderme»,
La convivencia en este barrio se ha convertido, según los vecinos, en un verdadero infierno. Desde hace seis años sufren amenazas, insultos, peleas y episodios violentos por parte de una vecina a la que atribuyen problemas psiquiátricos agravados por el consumo de alcohol. La situación, dicen, fue empeorando con el tiempo hasta llegar a un nuevo episodio de agresión extrema ocurrido en las últimas horas y ayer atacó a Laura mientras estaba sentada en un banco cerca de su casa.
Varios vecinos intentaron frenar el ataque gritando: «Déjenla, que la matarán». Finalmente, una joven logra alejar al atacante. Laura acudió entonces al hospital y después a los Mossos d’Esquadra para poner la denuncia. Pero el episodio no terminó ahí. «Cuando regresé al barrio, me persiguió con una botella de vidrio. Me la arrojó, pero no me alcanzó», dijo.
La tensión es constante.
Los vecinos describen continuos episodios de gritos, música alta a todas horas y comportamientos agresivos que, según dicen, afectan gravemente la vida diaria. «Es difícil vivir así. Nos despertamos por la música o por los gritos», lamenta Laura, que reconoce tener ahora miedo. «No lo sabía antes, pero ahora tengo miedo. Tengo que ir a trabajar y también tengo miedo de que mis hijos reaccionen para defenderme y tengan un problema con ella».
La mujer agredida dice que gran parte del conflicto se debe a las incesantes quejas del barrio. «Me molesta porque siempre he denunciado la situación. Él tiene un problema psiquiátrico y con el alcohol todo es peor», dijo. Pese a todo, asegura que no busca sanciones penales. “Se trata de ayudarlo, llevarlo a un centro para que todos podamos vivir en paz”.
Jaume Abelló, otro vecino afectado, describe una situación “insoportable”. “La oímos gritar continuamente, golpear… Hasta arrojó muebles desde el balcón”él explica. “Hace unos años tiró una botella de butano, un trozo de toldo, botellas de lejía, maceteros y hasta la caseta del perro”, relata.
Jaume ya ha sido juzgado dos veces como testigo de determinados incidentes. Sin embargo, cree que las medidas adoptadas hasta el momento no han resuelto el problema. “Las condenas no consiguen nada”, lamenta.
Como el resto de vecinos, insiste en que no quieren que la mujer acabe en prisión. «No quiero que ella vaya a la cárcel. Quiero que la metan en la cárcel y dejen a la gente en paz. Hagan algo», dice.
Otra joven que vive en el mismo edificio que la problemática nos cuenta: «Es horrible. Yo estudio y hago prácticas por las tardes y ella pone música las 24 horas del día, se pelea y llama a mi puerta al amanecer. Es un infierno. Si sólo pusiera música… pero no. Está constantemente buscando la confrontación. Es agresiva», concluye.
Los vecinos dicen sentirse abandonados y piden una solución urgente antes de que ocurra una desgracia mayor. La mujer se encuentra ahora en la comisaría a la espera de ser procesada. Por su parte, el ayuntamiento presentará todas las incidencias ante el Ministerio Fiscal para solicitar la entrada involuntaria.
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