ESTAFA DEL AMOR | Condenado por seducir a una mujer madrileña y hacerla creer que eran pareja: «Nunca dudes que te quiero»
Ella llegó sola a un lujoso hotel de El Alentejo (Portugal) para pasar cinco días de relax el mes de julio de 2018. Él era jefe de sala en el restaurante del hotel. Cada noche, ella se quedaba la última en el comedor. El fue «muy amable, cariñoso, maravilloso…», recordaría luego la mujer, una madrileña madura y adinerada. Tras un encuentro íntimo en la piscina del hotel y varios días juntos en Évora, la mujer pensó que habían iniciado una relación de pareja. Pero en realidad él había trazado «un plan» para engañarla y vivir de ella. Un año y casi 11.000 euros después, él la dejó.
[–>[–>[–>La Sección Tercera de la Audiencia de Madrid ha condenado a ese hombre, un ciudadano portugués que tenía entonces 43 años, a dos años de cárcel y a pagar 10.900 euros a esa mujer a la que sedujo y engañó, según la sentencia a la que tenido acceso el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica. «Nunca quiso tener una relación sentimental» con ella, explican los jueces, «siendo su intención la obtención de beneficios económicos», concluyen.
[–> [–>[–>«Quiero irme a España contigo»
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“Nunca dudes que te quiero”, «quiero estar contigo», «te quiero», «quiero irme a España a vivir contigo»… De palabra y por mensajes de whatsapp, el empleado del hotel portugués, un hombre divorciado y con dos hijos, convenció a la mujer de su amor. Sin embargo, según la sentencia que lo acaba de condenar por estafa, todo era mentira.
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Ella le pagaba los billetes de avión que él cogía para venir a España, una vez al mes. Él se alojaba en su casa y ella le pagaba las comidas en buenos restaurantes y le compraba ropa. Enamorada, en noviembre de 2018 acudió con él a inscribirse en el registro de parejas de hecho del Ayuntamiento de Madrid. Para ella, todo eso era una prueba de amor; para él, según declaró ante el juez, solo era una forma de conseguir billetes de avión más baratos.
[–>[–>[–>Plan de seducción
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Poco después de empezar la relación, el hombre comenzó lo que la abogada de la mujer, Beatriz Uriarte, del despacho de Ospina Abogados, definió como «un complejo plan de seducción» para estafarla utilizando los «puntos débiles» de la mujer, «sus anhelos».
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Meses después de iniciar la relación, el hombre empezó a pedirle dinero. Primero, para arreglar su coche. Luego, para pagar diferentes deudas que tenía en Portugal. Ella accedió y en 2019 hasta pidió un préstamo para seguir entregando dinero al que pensaba que era su pareja. Hasta que un día el hombre le pidió dinero para una de sus hijas. La mujer se cansó y se negó. Entonces, el hombre la bloqueó en whatsapp y terminó la relación. Ella incluso viajó a Portugal para pedirle explicaciones, pero no consiguió siquiera verlo.
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[–>«Miradas complacientes»
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El hombre, que sigue viviendo en Portugal aunque fue despedido del hotel, afirmó que todo empezó cuando la mujer española se quedaba la última cada noche en el restaurante donde trabajaba y le lanzaba «miradas complacientes». Insistió en que la relación de pareja fue real para los dos, también para él, pero que pasado el tiempo conoció a otra mujer y decidió dejar a la turista española. Que le propuso entonces que fueran amigos, pero que ella se enfadó y lo denunció.
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Los jueces de la Sección Tercera de la Audiencia de Madrid no han creído su versión. De hecho, destacan en su sentencia que el hombre ni siquiera supo precisar en qué año tuvo lugar la relación de pareja. «El acusado hizo creer que tenía una relación sentimental con ella que él no sintió en momento alguno”, recoge la decisión judicial, que añade que, gracias a ese engaño el hombre «disfrutó de un nivel de vida superior al que tenía, disfrutando de manera gratuita de hoteles, viajes en avión, comidas en restaurantes, ropa, dinero…» sin intención de devolvérselo. Ahora le han obligado.
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