El Gobierno regional exige inspeccionar el carguero ruso hundido frente a Cartagena por el temor a material nuclear
La inquietud por lo ocurrido en aguas próximas a Cartagena ha escalado de la esfera internacional al primer plano político regional. Las revelaciones sobre la posible presencia de componentes nucleares en el carguero ruso Ursa Major, hundido hace más de un año frente a la costa murciana, han llevado al Gobierno de Murcia a exigir explicaciones inmediatas al Ejecutivo central y a reclamar una inspección del pecio para despejar cualquier riesgo.
[–>[–>[–>El portavoz del Ejecutivo autonómico, Marcos Ortuño, aseguró este jueves que la Comunidad Autónoma «no ha recibido información alguna» desde que se produjo el naufragio del buque ruso, ocurrido a unos 100 kilómetros de Cartagena en diciembre de 2024. Una situación que calificó de «preocupante» ante las nuevas informaciones publicadas sobre la naturaleza de la carga que transportaba el navío.
[–> [–>[–>Ortuño explicó que el presidente regional ha remitido una carta a la ministra de Defensa, Margarita Robles, para solicitar “información exhaustiva y detallada” sobre el incidente y reclamar además que se lleve a cabo una inspección del carguero hundido. El objetivo, según indicó, es «descartar que pueda haber cualquier componente de carácter nuclear».
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El portavoz del Gobierno regional, Marcos Ortuño, este jueves en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno. / EFE
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El portavoz insistió en que el Gobierno regional exige «claridad, transparencia e información» al Ejecutivo de Pedro Sánchez porque, a su juicio, «no puede haber ni mantenerse el oscurantismo en un tema de estas características». En esa línea, defendió que la Región de Murcia debe ser informada «de manera exhaustiva y detallada de todo lo concerniente al hundimiento de este carguero ruso».
[–>[–>[–>Las declaraciones llegan después de que CNN revelara, citando fuentes de la investigación española, que el Ursa Major pudo haber sido atacado mediante un torpedo o una mina cuando navegaba frente a la costa murciana. Según esas informaciones, el barco transportaba componentes vinculados a reactores nucleares similares a los utilizados en submarinos y cuyo destino final podría haber sido Corea del Norte.
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La polémica se ha intensificado además tras conocerse una respuesta parlamentaria del Gobierno central al Grupo Popular en el Congreso. En ese documento oficial, fechado el pasado 23 de febrero, el Ejecutivo reconoce que el capitán del buque acabó admitiendo ante las autoridades marítimas españolas que las denominadas «tapas de pozo» incluidas en el manifiesto de carga eran en realidad «componentes de dos reactores nucleares similares a los utilizados por submarinos».
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Imágenes del hundimiento del barco ruso ‘Ursa Major’ en el mar Mediterráneo / L.O.
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El PP llevó el asunto tanto al Congreso como a la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, donde reclamó explicaciones sobre el nivel de vigilancia, control estratégico y coordinación desplegado por España antes y después del hundimiento. Los diputados populares advirtieron entonces de que no se trataba únicamente de un incidente marítimo, sino de un episodio con implicaciones geopolíticas y de seguridad nacional.
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En la respuesta oficial, el Gobierno aseguró que el buque no transportaba mercancía peligrosa declarada y defendió la actuación de Salvamento Marítimo y de la Armada durante la emergencia. También admitió que no fue posible inspeccionar de forma exhaustiva la carga debido a que el barco se encontraba en alta mar y a las limitaciones derivadas del derecho marítimo internacional.
[–>[–>[–>El pecio del Ursa Major permanece actualmente a unos 2.500 metros de profundidad, una circunstancia que, según el Ejecutivo central, dificulta enormemente cualquier operación de recuperación o análisis técnico. Aun así, las nuevas revelaciones sobre el supuesto contenido del cargamento y la posibilidad de un sabotaje han reactivado las exigencias políticas para esclarecer qué ocurrió realmente frente a la costa de la Región de Murcia.
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El rescate, las explosiones y las dudas sobre la carga
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La información remitida por el Gobierno al Congreso detalla que el 23 de diciembre de 2024 Salvamento Marítimo recibió una alerta de socorro del Ursa Major, un carguero ruso de 142 metros de eslora que navegaba a unas 60 millas náuticas al sur de Cartagena con 16 tripulantes a bordo. Los equipos de emergencia movilizaron un helicóptero Helimer, el remolcador Clara Campoamor y la embarcación Salvamar Draco.
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Los testimonios de la tripulación apuntaron desde el primer momento a una explosión en la sala de máquinas. Catorce marineros fueron rescatados por otro buque mercante, mientras que dos permanecieron desaparecidos. Horas después llegó a la zona el patrullero español Serviola y posteriormente un buque militar ruso asumió las tareas de coordinación.
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Según la documentación parlamentaria, el capitán del barco declaró inicialmente que la carga incluía contenedores, grúas y dos supuestas «tapas de pozo». Sin embargo, tras ser interrogado nuevamente por las autoridades marítimas españolas, acabó asegurando que esas piezas correspondían a componentes de reactores nucleares similares a los utilizados por submarinos, aunque insistió en que no contenían combustible nuclear, un extremo que no se ha podido confirmar.
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Las investigaciones citadas por CNN añaden además otro elemento de enorme sensibilidad geopolítica: la posibilidad de que el cargamento tuviera como destino final Corea del Norte. La cadena estadounidense sostiene que el plan del buque era desviarse al puerto norcoreano de Rason para entregar ese material, en un contexto marcado por el fortalecimiento de la cooperación militar entre Moscú y Pionyang tras la guerra de Ucrania.
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A ello se suma la sospecha de que el hundimiento no fuera accidental, aunque persisten muchas dudas. Aunque fuentes de la investigación española apuntaron a daños compatibles con un ataque mediante torpedo o mina lapa y la empresa rusa propietaria del buque llegó a hablar de un «ataque terrorista selectivo», otras fuentes, de la Armada, tildaron ayer de «especulación» la tesis de que fuera un torpedo lo que hundió al buque ruso, y descartaron además otras posibles fórmulas de sabotaje, como el ataque con un dron náutico o la colocación de una bomba lapa en el casco. Este fuente de la Armada mantiene la tesis que se baraja desde hace un año: explosión en las sala de máquinas del buque sin causa alevosa
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Otra de las incógnitas gira en torno a la actividad detectada días después del naufragio sobre el lugar donde descansa el pecio. Según las informaciones publicadas, el buque ruso Yantar, vinculado en varias ocasiones a operaciones de espionaje submarino, permaneció durante días sobre la zona antes de registrarse nuevas explosiones que podrían haber tenido como objetivo destruir restos del cargamento hundido.
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