El detenido por agredir sexualmente a una mujer en Can Misses forzó una puerta para acceder al hospital
– ÁREA DE SALUD DE IBIZA Y FORMENTERA – Archivo
EIVISSA, 14 de mayo. (EUROPA PRESS)-
El hombre detenido por presuntamente agredir sexualmente a una mujer en el Hospital Can Misses (Eivissa) forzó una puerta para acceder al centro de madrugada.
Así lo ha explicado en declaraciones a los medios el gerente del Área de Salud de las Pitiusas, Eduardo Escudero, que ha condenado los hechos y ha reconocido que los trabajadores del hospital fueron los primeros en sorprenderse de lo sucedido.
Según su versión, la agresión sexual ocurrió alrededor de las 3:30 horas del pasado lunes. Las enfermeras que estaban de guardia escucharon gritos provenientes de una habitación y, al llegar, observaron a una persona salir corriendo de la habitación.
En la habitación dormían dos personas, aunque una de ellas se encontraba en la ducha en el momento de los hechos. La víctima explicó a los sanitarios que había sido agredida sexualmente y activaron el protocolo correspondiente.
Los servicios de seguridad del hospital se pusieron en contacto con la Policía Nacional, que acudió al centro para iniciar las investigaciones.
Revisaron las cámaras de seguridad y observaron cómo un sospechoso había forzado una de las puertas de entrada. Tras cometer la agresión sexual, salió por otra de las puertas. Los investigadores lo localizaron poco después y lo arrestaron como presunto autor de un delito de agresión sexual. Por el momento no hay pruebas de que haya robado ningún artículo del hospital.
La víctima, una paciente ingresada por un proceso patológico, fue sometida a un reconocimiento inicial por parte de una partera y se encuentra recibiendo apoyo psicológico.
Aunque se trata del primer delito de estas características que se registra en Can Misses, el responsable del Área de Salud de las Pitiusas ha asegurado que habrá que «repensar todo el sistema de seguridad» del centro.
«Tenemos muchas agresiones, pero son externas y los protocolos están activados. En este caso lo que se hizo fue intentar calmar a todos. No había habido violencia física y estábamos todos muy nerviosos», explicó.
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