Me gustaría encontrar un Dalí, un Picasso o un Sabina entre el alumnado
Lucas Posada (Colombres, 1975) lleva un año dirigiendo el proyecto del CP La Corredoria y acumula un lustro de experiencia como director. Hoy defiende una manera de dirigir basada en la calma, la normalidad y una idea firme de escuela pública: inclusiva, abierta y capaz de detectar todos los talentos, también aquellos que no siempre caben en las asignaturas tradicionales.
[–>[–>[–>¿Cuándo empezó usted a ser director y por qué decidió asumir esa responsabilidad?
[–> [–>[–>Empecé hace cinco años en otro colegio. Este es ya mi quinto curso como director. La verdad es que no sabría decir muy bien por qué. En aquel momento no había otra persona que asumiera el cargo. La directora del colegio en el que estaba se marchó a la Consejería y yo la había sustituido como jefe de estudios, así que continué como director.
[–>[–>[–>
¿Qué cree que debe aportar un director a un centro educativo?
[–>[–>[–>Sobre todo, tranquilidad. Para mí esa es la idea básica. Un director tiene que dar tranquilidad al profesorado para que pueda trabajar, a las familias para que sepan que sus hijos están en el mejor colegio posible, y a los niños y niñas para que estén a gusto y quieran venir todos los días. Después, claro, se puede hablar de liderazgo, de tener una idea de escuela pública, inclusiva e innovadora. Pero la base es esa: que el centro funcione desde la calma.
[–>[–>[–>
¿Cómo definiría la educación que se imparte en este colegio?
[–>[–>
[–>Como una educación pública, y para mí no hay nada mejor que la educación pública. Es una educación en la que caben todos y todas, en la que se ofrecen las mismas oportunidades y en la que se trabaja para que cada alumno tenga las mejores posibilidades de futuro.
[–>[–>[–>
Llegó recientemente a este centro. ¿Qué diferencia encuentra respecto a su experiencia anterior?
[–>[–>[–>Antes de venir aquí estuve en la Consejería y, anteriormente, fui director en otro colegio. Era un centro mucho más pequeño: allí tenía menos alumnado que profesorado tengo ahora. Eran 48 niños y niñas, y aquí contamos con unos 50 docentes y 476 alumnos.
[–>[–>[–>
El centro está en una zona con mucha demanda escolar. ¿Gestionan bien esa llegada constante de alumnado?
[–>[–>[–>
La Consejería marca las plazas disponibles y el centro las ofrece. Pero este colegio tiene una característica particular: a lo largo del curso se siguen incorporando alumnos. Es una zona con mucha diversidad, con familias inmigrantes y con situaciones muy distintas. Por eso la acogida no puede estar pensada solo para septiembre. Tiene que estar preparada durante todo el año. Después de Navidad, por ejemplo, suele haber muchas incorporaciones, especialmente de alumnado procedente de Sudamérica, porque allí terminan el curso en esas fechas. Este año hemos tenido entre 15 y 20 matrículas nuevas en el segundo trimestre.
[–>[–>[–>
¿Cómo trabajan la adaptación de esos alumnos que llegan desde otros sistemas educativos?
[–>[–>[–>
Lo primero es hacer una evaluación inicial para saber en qué punto se encuentra cada alumno y desde dónde podemos empezar a trabajar. A partir de ahí se aplican medidas como planes de refuerzo, adaptaciones o periodos de adaptación. El profesorado del centro tiene mucha experiencia en este ámbito. No es algo nuevo para nosotros. Además, se trabaja mucho con el DUA, el Diseño Universal para el Aprendizaje, intentando ofrecer distintas posibilidades para que todos puedan avanzar.
[–>[–>[–>
¿Qué proyectos destacaría del colegio?
[–>[–>[–>
El principal proyecto es formar ciudadanos y ciudadanas. Luego hay muchos proyectos concretos: reciclaje, trabajo con el entorno, actividades vinculadas a la lectura o iniciativas institucionales como el programa que estamos desarrollando. También estamos recuperando la biblioteca. No puede ser que un colegio no tenga biblioteca. Ahora estamos trabajando con el AMPA los viernes en lecturas de cuentos. Además, el centro obtuvo buenos resultados en lectura y comprensión lectora. Podríamos decir: «esto ya lo tenemos bien, vamos a otra cosa». Pero también podemos pensar: «si somos buenos en esto, vamos a reforzarlo para ser muy buenos».
[–>[–>[–>
¿Están implicadas las familias?
[–>[–>[–>
Tenemos más de 450 familias y, como en cualquier colegio público, hay una gran diversidad. Hay familias muy implicadas y otras que necesitan más acompañamiento. También forma parte de nuestro trabajo enseñar a algunas familias cómo colaborar y cómo ayudar en el proceso educativo de sus hijos.
[–>[–>[–>
¿Cómo definiría su forma de dirigir?
[–>[–>[–>
Desde la normalidad. Hoy se habla mucho de innovación, tecnología, inteligencia artificial… Todo eso puede estar bien, pero siempre tiene que haber equilibrio. Ni todo es bueno ni todo es malo. Ni todo es blanco ni todo es negro. A veces, hacer las cosas con normalidad ya es casi ser raro hoy en día.
[–>[–>[–>
¿Qué es lo mejor de ser director?
[–>[–>[–>
Lo mejor es que puedes aportar a todo el centro. Como tutor aportas a tu aula y a tu grupo. Como director, si lo consigues, puedes aportar a toda la comunidad educativa. Es difícil, pero cuando logras que algo salga adelante y beneficia al conjunto del colegio, es muy satisfactorio.
[–>[–>[–>
¿Y lo peor?
[–>[–>[–>
No diría nada malo. Soy director porque quiero ser director. Si no quisiera serlo, no lo sería.
[–>[–>[–>
¿Qué objetivo personal le gustaría conseguir como director?
[–>[–>[–>
Me gustaría encontrar artistas. Damos muchas matemáticas, lengua, naturales… y todo eso es muy importante. Pero me faltan artistas. Me gustaría encontrar un Dalí, un Picasso, un Sabina. A veces un niño dibuja y se le dice que deje de dibujar y se ponga con otra cosa. Pero quizá ese niño tiene un talento especial. No todos van a ser buenos en matemáticas, ni todos en lengua. Hay quien será bueno en dibujo, en música o en educación física. Por este colegio pasan cientos de alumnos cada año. Si estoy aquí muchos años, pasarán miles. Entre todos ellos tiene que haber alguien con un talento especial. Lo que no quiero es que se pierda.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí