La lógica y la matemática convierten a Avilés en una cita olímpica para 48 chavales de la ESO de Asturias
Un total de 48 alumnos de Primero y Segundo de la ESO se dieron cita en Avilés este sábado para participar en la fase final de la XXXII Olimpiada Matemática Asturiana, que tuvo como epicentro al IES Ramón Menéndez Pidal. Eso sí, antes de las pruebas de aula, escritas y en silencio, los «olímpicos» participaron en una gymkana en el parque de Las Meanas en la que tenían que superar varias pruebas, buscar vértices, ángulos y medir la altura del obelisco que refuerza el hermanamiento con Agustín de La Florida utilizando para ello su sombra o un espejo, entre otras pruebas.
[–>[–>[–>Una de las pruebas de la gymkana se centró en calcular si los árboles del parque estaban justo en el centro de los alcorques y ahí estaban los estudiantes llegados de diferentes puntos de Asturias con el metro en la mano. Otros tenían como base uno de los tableros de ajedrez de Las Meanas. Noa Cordero, Nacho Suárez, Miguel García y Nehuen San Felicini formaban un grupo y salvo Suárez que es ovetense, los otros tres eran de Gijón.
[–> [–>[–>Miguel García, Noa Cordero, Nacho Suárez y Nehuen San Felicini, en plena prueba. / Mara Villamuza
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Daniel Sánchez Repullo es el presidente del Sadem, que es la Sociedad Asturiana de Educación Matemática, entidad que organiza la Olimpiada matemática. Sánchez detalló que tanto las pruebas de la gymkana como otras desarrolladas en las canchas deportivas de La Exposición con un odómetro suponen un pequeño porcentaje de la nota total e individual. «La más importante es la nota del examen, que son juegos de lógica, entre otros», expresó Sánchez horas antes de que los 48 chavales se refugiaran en el aula para poner a prueba su ingenio y habilidad con las pruebas matemáticas.
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La jornada comenzó en el Menéndez Pidal con la recepción a los participantes, 24 de los primeros dos cursos de la ESO y otros 24 de 3º y 4º. En el centro, practicaron una prueba de relevos todo antes de dividirse por grupos y participar en la gymkana en Las Meanas. Tras el descanso, la actividad regresó al IES Ramón Menéndez Pidal a las 16.00 horas, hora fijada para el inicio de la prueba escrita definitiva y disfrutar de una actividad que no solo reconoce la habilidad matemática sino que también fomenta la convivencia.
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