así es la inspiradora historia de Marta Insausti
A sus 55 años, Marta Insausti sintió que su vida se había detenido. Tras décadas de trabajo ininterrumpido, la crisis económica, varios problemas personales y una grave enfermedad la dejaron en uno de los momentos más difíciles de su vida. Lo que no imaginó entonces es que ese paso acabaría convirtiéndose en el inicio de una aventura que la llevaría alrededor del mundo en moto.
Hoy, a sus 62 años, esta madrileña ha viajado más de 50.000 kilómetros solo atravesando decenas de países. Y todo empezó con una decisión impulsiva que acabó cambiando su vida por completo.
Marta dice que las motos han sido parte de ella desde pequeña. Creció en una familia numerosa y recuerda claramente el día en que uno de sus hermanos recibió una Vespa. «Pensé que era increíble», explica. Desde entonces no se ha bajado de la moto. A los 18 años obtuvo su licencia y se embarcó en una pasión que continúa décadas después.
Un viaje para encontrarte a ti mismo
La idea de salir a la carretera surgió en un momento especialmente difícil. Marta experimentó divorcios, problemas comerciales e incluso cáncer. Además, se encontró desempleada después de trabajar toda su vida. ««Realmente todo empezó porque estaba deprimido».admite. Pero en lugar de quedarse paralizada, decidió hacer algo que tenía en mente desde hacía años: viajar sola en una motocicleta.
Al principio tenía previsto realizar una gira por Europa durante unos meses. Sin embargo, una carta de la Fundación Vicente Ferrer cambió todos sus planes. La organización invitó a sus miembros a visitar la India y entonces surgió la gran pregunta: «¿Y si fuera allí en moto?». Lo que empezó como un viaje arriesgado pero posible a la India acabó convirtiéndose en una vuelta al mundo.
Más de 20 países y miles de kilómetros
Su itinerario la llevó por países como Turquía, Irán, Pakistán, India y Tailandia. Luego continuó por Nueva Zelanda, Chile y gran parte del continente americano hasta llegar a Nueva York.
Durante el viaje, también quiso ayudar a otras personas. Aprovecha su aventura para recaudar fondos para la Fundación Vicente Ferrer y para la investigación del cáncer. una causa particularmente importante para ella. “Si todavía estoy aquí hoy es gracias a la investigación”, afirma. Marta asegura que viajar sola le permitió establecer conexiones profundas con muchas personas y descubrir culturas que desmantelaron muchos prejuicios. En Irán, por ejemplo, destaca «la bondad» de su pueblo y el papel de la mujer, a la que define como «muy culta y moderna».
Aunque vivió momentos difíciles, sobre todo en determinadas carreteras del Himalaya, asegura que esta experiencia le enseñó algo fundamental: “El miedo es muy mal consejero”.
Hoy comparte sus experiencias con miles de seguidores y se ha convertido en un ejemplo de superación para quienes buscan seguir su intuición o para quienes creen que es demasiado tarde para empezar de nuevo.
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