Polonia responde a la desinformación de Rusia con canales de televisión dirigidos a los ciudadanos de la antigua URSS
Vottak, Slawa, Belsat, VT Sakartelo News… Todos ellos nombres de canales de televisión, algunos con cierto abolengo, otros de reciente creación. Tienen una particularidad: emiten en la lengua vernácula de las audiencias a las que se dirigen, ya sea en ruso, ucraniano, bielorruso o georgiano. Y un nexo común, Telewizja Polska (TVP), la televisión pública polaca, que busca de esta forma responder a las campañas de desinformación lanzadas desde la Federación Rusa en los últimos años, en particular desde el inicio de la invasión de Ucrania.
[–>[–>[–>«Emitimos vía satélite y nuestra señal no puede ser bloqueada», se enorgullece Alina Koushyk, directora de Belsat, el canal bielorruso, ante un grupo de periodistas españoles invitados por las autoridades locales. Consciente de que en Bielorrusia, su país de origen. la situación de la «libertad de prensa se encuentra en sus niveles más bajos», la cadena más veterana de todas las que integran la parrilla de medios internacionales de Europa del este en TVP ha extremado sus precauciones para garantizar la seguridad de su personal, integrado por profesionales que en su día trabajaron en los medios de comunicación independientes locales hasta el estallido de las protestas contra el presidente Aleksándr Lukashenko en 2020.
[–> [–>[–>Después de esa fecha «tuvimos que trasladar (a Varsovia) a 200 personas, y una veintena de trabajadores nuestros están perseguidos judicialmente en Bielorrusia, incluida yo», recuerda la directiva, quien durante tres años formó parte del Gobierno Transitorio Unificado de Bierlorrusia, el Ejecutivo en el exilio presidido por Svetlana Tijanovskaya, la líder opositora. «No tenemos periodistas sobre el terreno», se lamenta.
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Estado de ánimo
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Aunque Bielorrusia ya no acapara titulares como durante el verano de 2020 tras las elecciones presidenciales, calificadas de «fraudulentas» por la oposición, las cosas apenas han cambiado con respecto a aquellos meses en lo que se refiere a la percepción ciudadadana de la situación política interna. «La gente no habla de política en Bielorrusia, pero nadie ha olvidado lo que sucedió en 2020; en las colonias penitenciarias, por ejemplo, sabemos que tan solo dos o tres reclusos apoyan a Lukashenko», explica.
[–>[–>[–>Cuando una cadena televisiva opera en las condiciones de Belsat, es difícil obtener datos fiables respecto a cifras de audiencia. «En las redes sociales llegamos al medio millón de visualizaciones», contabiliza la directiva. En 2019, un año antes del estallido de las protestas en el país, la emisión de Belsat era vista regularmente por un 13% de la población, y la marca era reconocida por cerca de la mitad de la ciudadanía. Desde marzo de 2025, emite las 24 horas del día, aunque siempre en bielorruso, la lengua local. La razón: «hay que luchar contra la masiva rusificación» emprendida por el régimen de Minsk, denuncia Koushyk. «Si uno habla bielorruso en la calle, puede ser enviado a prisión», recuerda.
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Maria Makárova trabaja en la cadena polaca desde 2017, a donde llegó tras una trayectoria en medios independientes de Rusia. En la actualidad dirige el programa informativo de la mañana en ‘Vottak’, canal que emite en idioma ruso y está dirigida a los millones de espectadores del país de Vladímir Putin. En su caso, para acceder a las emisiones, es necesario dotarse de una VPN, ya que la programación se emite fundamentalmente a través de YouTube, estableciéndose además fórmulas de colaboración con canales como TVDozhd, la principal televisión independiente de Rusia, que emite desde Ámsterdam. «Somos una potente herramienta de poder blando», se enorgullece Piotr Pilat, jefe de los canales para europa central y del este.
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[–>En total, el conglomerado funciona con un presupuesto procedente del erario público polaco equivalente a 20 millones de euros, cuantifica Pilat, una cifra muy por debajo de presupuesto de otras cadenas, como la pública alemana Deutsche Welle. Sin embargo, Pilat se muestra confiado en aumentar dicha cifra tras constatar que la Unión Europea «está más abierta» a financiar iniciativas que contrarresten «la desinformación«, un ámbito en el que Rusia y sus plataformas mediáticas llevan años empleándose a fondo. De hecho, el pasado 27 de abril, el primer programa informativo en idioma georgiano de TV Sakartelo News, con una duración próxima a los 18 minutos, vio finalmente la luz. Una emisión dirigida a Georgia, una pequeña república caucásica sumida desde hace dos años en una grave crisis política, propiciada al igual que en Bielorrusia, por unas elecciones calificadas como «manipuladas» por la oposición.
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