De los panes, piedras – Anna Grau
Era un dicho recurrente que los catalanes «De las piedras se hace pan». Se nos podría llamar insolidarios y tacaños, pero no improductivos. Pues a la prosperidad e incluso a la viabilidad de la economía catalana se le acaba de poner fecha de caducidad, como al yogur. Y no ha habido ningún habitante de esa Estrella de la Muerte llamada Madrid. Han sido un grupo de economistas catalanes, coordinados por el ingeniero Xavier Roigse autoproclaman independientes, y es cierto que no dicen lo que dicen por orden o por dictado de ningún partido. Otra cosa es que no ocultan su nacionalismo de patas negras, alentado en primera fila por Tatxo Benet y con el apoyo entusiasta de eminencias independentistas muy significativas.
El informe Fénixpresentado esta semana, advierte que, si esto continúa, Cataluña pronto Ya no quedarán salchichas para atar a los perros porque nos habremos comido los perros, no sólo la salchicha. Denuncian que, a pesar del triunfalismo oficial que presume de un crecimiento de 6 puntos del PIB, cuando se lo reduce al PIB per cápita, es decir, lo que realmente llega al bolsillo de la gente, Los catalanes han perdido 12 puntos porcentuales.. En resumen, las cifras de crecimiento están infladas e incluso distorsionadas porque casi todos los nuevos empleos que se crean son de baja calidad y con remuneraciones muy bajas. Inmigrantes no cualificados que trabajan duro, especialmente en la industria cárnica y el sector de la hostelería, detectan los expertos. Vamos, parece que estamos creciendo, pero en realidad nos volvemos más pobres. Todo.
Es interesante cómo este informe aborda la naturaleza orgánica, a menudo olvidada, de la economía real. En lugar de pedir «solidaridad», el equipo del Informe Fénix señala que mientras sigamos apostando por un crecimiento falso, incluso aquellos que en el corto plazo parecen beneficiarse de él (los empresarios subcontratados, por ejemplo) sufrirán las consecuencias. ¿Acerca de? Porque la Administración tiene que subsidiar, en la práctica, a una creciente legión de trabajadores –ni siquiera desempleados– pero que, con lo que ganan, Ni siquiera pueden pagar impuestos por lo que realmente cuestan los servicios públicos. las cosas más básicas que consumen, leen educación y salud. Denuncian la existencia de sectores de actividad económica «altamente subvencionados» de forma no evidente, casi oculta. Pero esto va vaciando poco a poco la alcancía general, secando la ubre de nuestros impuestos…
Por lo que sé hasta ahora de este informe, creo que aborda varios puntos importantes. Sobre todo, enreivindicación de lo productivo contra lo improductivo. Hay cierto humor amargo al volver a oír hablar de esto después de tantos años. La frase «economía productiva» no salió de la boca de Jordi Pujol, estaba casi tan obsesionado con ella como con las cuatro barras. Todos los herederos de su espacio político, en cambio, parecían obsesionados con otras cosas. No parecía importarles si la economía se estaba desplomando siempre y cuando tuvieran presupuesto para su procesos.
Y esa parte, fíjate, es la que echo en falta en el informe, que, destilando verdades de perogrullo, me parece tan «valiente» porque desde hace años nadie se atreve a decir que el emperador está desnudo. Me parece genial la propuesta a hacer. un equilibrio fiscal no con Madrid pero entre sectores económicos catalanespara ver cuáles suman y cuáles restan. Pero me sorprende que no mencionen el sector más improductivo y más caro de todos en este momento: el sector político, entendiendo el sector político como el sector público colonizado por una multitud de personas recomendadas y enchufadas cuya productividad no es que sea dudosa…es que suele ser siniestra. No sólo en Cataluña, por cierto.
Si nos preocupa que quienes subcontratan inmigrantes indocumentados y no cualificados se aprovechen de la Administración y de los impuestos de todos, y que esto, además de empobrecernos masivamente, acabe rompiendo la columna vertebral de la cohesión social, también deberíamos escudriñar más y mejor la productividad de la Administración a la que se refieren los autores del informe para remediar todos nuestros males. No va a ser que la verdadera preocupación no sea garantizar la viabilidad de los servicios públicos, sino que una industria política tan opulenta hasta ahora no colapse.
Cuando fui diputado de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña (2021-2024), detecté que en la Administración catalana había no menos de 400 puestos cuidadosamente seleccionados que ganaba más que el presidente del Gobierno. Si te pusieras a leer nombres, apellidos y currículums, y además tuvieras unas nociones básicas de quién es quién en Cataluña, se te ocurrirían unas constelaciones familiares preciosas. No fueron pocos, por ejemplo, los cónyuges de altos funcionarios condenados e inhabilitados por el procesos colocados en posiciones cienmileuristas para “compensar”.
Aparte de la omisión de un sector público mal administrado como factor de primer orden en el decrecimiento y la inflación… nunca se sabe dónde termina la epifanía y dónde comienza la agenda política. La decadencia de la economía catalana –como la de los trenes…– no empezó anteayer. Viene de lejos. Cuando, según qué sindicatos docentes vayan a la huelga, teniendo más motivos que un santo para hacerlo, uno se pregunta por qué no lo hicieron antes, cuando gobernaban los propios, o los más de su agrado. ¿Por qué el Informe FénixTan catalán pero tan universalizable a otros territorios gobernados durante décadas con los pies, ¿no ha podido salir hasta ahora?
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