la imagen y las dudas del entrenador, claves para un cambio
Se despidió el Oviedo del Tartiere por esta temporada y pudo ser también el adiós de Guillermo Almada a su aventura en el banquillo azul. El Grupo Pachuca medita ahora un cambio de rumbo respecto a su decisión inicial de apostar por el charrúa y forzar un relevo de entrenador de cara a la temporada que viene en Segunda. La imagen de los últimos partidos y las propias dudas del entrenador con su futuro hace que la opción de que no siga gane enteros. El club mantendrá en las próximas horas una reunión con el charrúa para conocer su opinión al respecto, aunque desde Pachuca también se evalúa la situación con la opción del cambio como la más posible a estas alturas sobre la mesa.
[–>[–>[–>Martín Peláez expresó hace semanas que la apuesta era por la continuidad del entrenador y el uruguayo recogió el guante de buen grado, aunque con el paso de las semanas fue matizando su entusiasmo inicial. Ayer, al término del choque y ante los micrófonos de DAZN, el entrenador explicó que ya sabía qué postura tomaría: «Yo ya lo tengo decidido y se lo voy a comunicar a la gente del club». Después, en la sala de prensa, incidió sobre el mismo tema sin ampliar la información: «No estoy atornillado en ningún lugar y la decisión que tome el club la respetaremos. Nosotros también la tenemos. Estamos entre gente honesta y cualquier decisión es respetable».
[–> [–>[–>La sensación entre las partes involucradas es que todo se encamina a separar los caminos. Pachuca, que en un principio le tenía como el entrenador idóneo ya no lo ve tan claro. Se considera que el entrenador ha hecho un buen trabajo, pero que el nuevo escenario demanda un relevo.
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Las últimas semanas han afectado de forma negativa a la imagen del entrenador, que antes había logrado, más allá de los resultados, insuficientes, la imagen de un equipo competitivo y que, con menos poderío, podía pelear con cualquiera. Pero tras la victoria en Vigo que alimentaba la esperanza el Oviedo ha ido cuesta abajo.
[–>[–>[–>Tampoco ayuda la escasa confianza que se siente desde el vestuario en los métodos de Almada. Las declaraciones de Dani Calvo abrieron la brecha y el malentendido con Cazorla ahonda en el distanciamiento. Los métodos del entrenador no son del agrado de muchos en la caseta, y sin esa confianza de los futbolistas todo se hace más difícil.
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Por último está el elemento ambiental. Sin ser un clamor, el Tartiere sí entonó ayer el «¡Almada, vete ya!», lo que podría suponer un lastre de cara a una temporada, la que viene, en la que toca empezar de cero en la ardua tarea de recuperar la ilusión.
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[–>Todos estos motivos son valorados por las partes en lo que parece encaminarse a una separación de los caminos. Aunque aún quedan varias reuniones que mantener en los próximos días para acabar de contextualizar la situación y, una vez hecho, tomar al decisión final. n
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