entre pañales, maternidad y la tradición de La Rayúa
Sara Verdasco ha vivido unos meses que no se pueden cambiar por nada. La empresaria, heredera del mítico restaurante La Rayúa, acaba de dar a luz a su cuarto hijo y, entre pañales y cucharas, se ríe de su «pequeño caos» en casa. Porque ser madre de cuatro hijos no es poca cosa, pero se ha puesto el delantal de la paciencia y asegura sentirse «más responsable y con más ganas que nunca».
La emotiva vuelta al trabajo tras el cuarto hijo
La vuelta al restaurante ha sido un cóctel de sensaciones. «Me uní cuando la bebé era muy pequeña y es bastante complicado separarse de ella», confiesa Sara. Con los gemelos que tuvo antes, la pandemia le regaló dos años y medio de burbuja familiar; Ahora, la rutina ha sido diferente. «Lo he notado mucho más», admite. Pero ahí está, al fondo del cañón, en la cocina que su tatarabuela fundó en 1870.
Un legado de 150 años a fuego lento
Hablar de La Rayúa es hablar del cocido madrileño con mayúsculas. Guisos de barro, carbón de encina y una receta que se transmite de generación en generación. Sara lo tiene en la sangre: trabaja con su padre desde los 16 años y ha pasado por todos los puestos. «Tenía miedo de decepcionarlo, pero él siempre ha estado a mi lado», recuerda. Un legado que ahora suma un capítulo especialmente dulce: la llegada de una nueva sobrina, hija de Ana Boyer y Fernando VerdascoTiene a la familia «con mucha alegría», afirma sin ocultar su sonrisa.
La Rayúa, más que un guiso: el futuro del sello Verdasco
Después de casi una década, el restaurante vive su momento de mayor estabilidad. Pero Sara no se duerme en los laureles: quiere que el público descubra la riqueza del resto de la carta y no sólo del cocido. «Que la gente también nos conozca por los demás platos», explica. La misma esencia de la cocina tradicional que une a la familia Verdasco desde hace más de siglo y medio, adaptada a los nuevos tiempos sin perder un ápice de autenticidad. Porque, seamos honestos, cualquiera aprecia un buen puchero, con o sin lactancia a cuestas.
El termómetro del chisme
- 🌡️ Nivel dramático: 2/10. Puros guisos caseros, tranquilos y cocinados suavemente a fuego lento. No es un mal gesto en el horizonte.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana toda la familia Verdasco, con un nuevo integrante y una nueva sobrina; Pierde el que no haya reservado mesa en La Rayúa.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva próximamente?: No excluyente, pero no descartamos que algún miembro de la realeza se pase por aquí a probar el guiso y nos haga un posado desenfadado.
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