Todos los frentes de batalla alrededor del «Simancas», a la judicialización por la retirada de la escultura gijonesa se suman la pugna política entre partidos y el choque institucional
El enfrentamiento político entre los partidos de izquierda y los de derechas –que se ha podido ver tanto dentro como fuera del salón de plenos del Ayuntamiento– y el institucional entre el gobierno municipal gijonés de Foro y PP y la consejería de Derechos Ciudadanos que controla IU en el Gobierno regional que comparte con el PSOE, llevan ya tiempo sobrevolando sobre el conjunto escultórico del «Simancas», que desde 1958 se puede ver en una de las fachadas del colegio de La Inmaculada. Ahora toca saber si el futuro de la obra del escultor Manuel Álvarez-Laviada también sobrevolará las dependencias judiciales, como parece más que probable.
[–>[–>[–>Una decisión que le corresponde tomar a la Compañía de Jesús que, en su condición de propietaria del inmueble, ha sido la destinataria de la resolución de la consejería que encabeza Ovidio Zapico exigiéndole la retirada del memorial del espacio público por ser un símbolo de exaltación franquista que incumple las normativas estatal y autonómica en materia de memoria democrática. Hoy se podrá oír la voz de la Compañía en una comparecencia pública del padre José María Rodríguez Olaizaola, superior de los Jesuitas de Asturias.
[–> [–>[–>La orden de la Consejería de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos no conlleva la eliminación del monumento: impone su retirada a un espacio privado en el plazo de cuatro meses. De no hacerlo la propiedad, se indica en la resolución, lo haría el gobierno de Asturias de manera subsidiaria. Pero la resolución también establece que contra su decisión se puede interponer un recurso de reposición ante la propia Consejería o un contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias. Si se quiere frenar la orden de retirada parece que pocas opciones da recurrir ante quien firma esa orden. Así que quedan los juzgados.
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La orden firmada el pasado 5 de mayo por Zapico remataba un proceso abierto en julio de 2024 a partir de una petición de la Federación Asturiana Memoria y República pidiendo retirar el conjunto escultórico como símbolo franquista. En ese proceso, la Compañía de Jesús presentó una serie de alegaciones con la intención de cambiar esa retirada por una resignificación del monumento que permitiera, aunque por otra vía, cumplir con la legislación. La idea pasaba por cambiar el mensaje en recuerdo a los «Caídos por Dios y por la patria» por un aséptico recordatorio a la fecha de fundación y nombre del colegio y añadir alguna placa con explicaciones sobre el contexto histórico en el que se gestó la escultura.
[–>[–>[–>Una solución que la consejería de Ovidio Zapico no da por buena al entender que es el monumento en su globalidad lo que supone una exaltación del franquismo.
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La disputa por su protección en el Catálogo
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[–>Acabe o no siendo un juez quien tome la decisión final, lo cierto es que el gobierno de Gijón ya ha anunciado que no autorizará ninguna actuación sobre el conjunto escultórico. ¿Razón? La misma que le dio a la Compañía de Jesús en 2018 cuando pidió una licencia de obra menor para colocar una placa: es una pieza protegida por el Catálogo Urbanístico de Gijón.
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Protección que para los técnicos del Principado no es suficiente como para imponerse a lo que manda la ley de Memoria Democrática. Para la Consejería el conjunto no tiene el suficiente valor artístico al no tener la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC) ni estar incluido en el inventario del Patrimonio Cultural de Asturias. Unas condiciones que, por ejemplo, sí tiene el complejo de la Universidad Laboral y le han servido para quedar al margen de este tipo de decisiones. Y de las batallas que ahora rodean por varios flancos al monumento al «Simancas».
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