TELECABLE GIJON HOCKEY COPA REINA
Superado el disgusto inicial, pocas veces una derrota deportiva se ha convertido en una victoria emocional como sucedió el domingo en la final de la Copa de la Reina entre el Telecable y el Vila-Sana. Ganaron las catalanas, 3-1, pero el ambiente vivido en el Palacio de Deportes de La Guía, con unos 2.200 espectadores animando a las jugadoras locales, tocó la fibra sensible del club y justificó el intenso trabajo realizado en la organización, cuyo peso llevó en esta oportunidad el Patronato Deportivo Municipal, con el apoyo de la entidad fabril y su medio centenar de voluntarios.
[–>[–>[–>«Obviamente, cuando juegas por un título lo que quieres es ganarlo, pero estamos muy contentos por haber movido en Gijón la cantidad de gente que movimos, más allá del resultado», apunta la presidenta del Telecable, Eva Friera, que vivía su primera gran competición desde que asumió la gestión del club fabril.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Una Copa que disparó la visibilidad del club
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El Telecable había planteado la Copa como una palanca de visibilidad, además de la posibilidad de engordar su ya inmenso palmarés (es el club más laureado de Asturias con 6 Copas de Europa, 4 títulos de la OK Liga, 5 Copas de la Reina y una Copa Intercontinental). En ese sentido, la entidad anfitriona cree que el éxito ha sido arrollador. «El ambiente fue increíble, pero ya no solo por la gente que vino a animar a Telecable, sino por lo que se movió en la ciudad. Vino mucha gente de fuera simplemente a ver la Copa, además de que la Minicopa, con participantes menores de edad, atrajo a familias enteras», subraya Friera.
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Buena parte de responsabilidad en la atracción de público hasta el Palacio de La Guía la tuvo el equipo, que tras una dura derrota en la semifinal europea contra el Benfica fue capaz de superar dos cortes y plantarse en la final. Había cierto temor a que una temprana eliminación del Telecable dejara la instalación desangelada el resto de la competición, pero el equipo se creció y llenó de pasión la grada.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Friera valora también otras cuestiones que no se traducen en números. Por ejemplo, el ambiente vivido entre los diferentes componentes de los equipos, que se hospedaban en el mismo hotel. «Presidentes de otros clubes nos han felicitado y nos han dicho que están encantados con el trato», apunta la directiva, que hace especial énfasis en la Minicopa: «Nos eliminaron el viernes, y al Alpicat también. Y vinieron a preguntarnos para jugar un amistoso, algo que hicimos cuando encontramos un hueco. Ha sido muy guay y en la junta directiva tenemos mucha alegría de todo lo que se generó a muchos niveles. Todo lo que ha ocurrido ha sido una pasada».
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La presidenta del Telecable se acuerda de los voluntarios, «hicieron un trabajo increíble, no pararon ni un minuto, fue un encaje de bolillos desde el miércoles», y se congratula de que la cosa haya salido bien: «Era la primera vez que trabajábamos con el Patronato, creo que han quedado contentos y es una de las cosas que nos importaba mucho».
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[–>El Patronato reivindica el esfuerzo organizativo
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Efectivamente, en este caso el peso de la organización (logística, de alojamientos, transporte…) lo llevó el Patronato Deportivo Municipal de Gijón, que manejó en torno a 125.000 euros, a falta de cerrar la facturación. Su director, Pablo Blanco, reivindica la labor realizada, «intensa pero que ha merecido la pena. No es el Hípico, pero tampoco es cualquier competición, es singular y relevante, y estoy muy contento del trabajo llevado a cabo».
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Blanco felicita al Telecable como parte de la organización, y también en su papel deportivo y social. «Firmaba llegar a la final, creo que el equipo salió airoso de un partido como el de cuartos del viernes, donde había presión», reconoce el director del Patronato.
[–>[–>[–>El trabajo fue ingente antes y durante la competición. El Palacio de los Deportes aportó doce trabajadores a diferentes turnos, a los que se sumó media docena de personal de oficina del Patronato Deportivo. A ellos hay que añadir los trabajadores de la Federación Española de Patinaje, los empleados de la firma portuguesa que montó y desmontó la pista, la producción televisiva… y el medio centenar de voluntarios aportados por el Telecable, que realizaron un trabajo continuo y a veces sensible.
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