Cudillero recupera la costumbre de tejer en compañía (y en la calle) con el I Encuentro de Tejedoras y Crochet
Cudillero acogió este sábado el primer Encuentro de Tejedoras y Crochet, una iniciativa organizada por la asociación de mujeres Santa Ana, de San Juan de Piñera, con la colaboración del Ayuntamiento de Cudillero. La cita, celebrada entre las 11.00 y las 18.00 horas, reunió a aficionadas al ganchillo, el punto y las labores de aguja en una jornada pensada para compartir tiempo, conversación y tradición.
[–>[–>[–>Aunque la actividad estaba prevista inicialmente en la plaza de San Pedro, el mal tiempo obligó a trasladarla al aula de la Casa de Cultura, cedida por el Ayuntamiento. El cambio de ubicación no restó ambiente a una convocatoria que, según explicó la tesorera de la asociación, Amparo González, dejó «muy buenas sensaciones» entre las participantes.
[–> [–>[–>«Es la primera vez que lo hacemos y la gente quedó contenta», señaló González, que destacó que el objetivo es dar continuidad a esta propuesta en próximas ediciones. La idea partió de la presidenta del colectivo, Leo Garay, que había conocido experiencias similares en Avilés, donde grupos de mujeres se reunían para tejer y hacer ganchillo en la calle.
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Más convivencia entre vecinos
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La intención, explicó Amparo González, es «recuperar esa imagen de convivencia vecinal» en torno a las labores textiles. «Antes nos juntábamos más, sacábamos las sillas fuera y nos poníamos a tejer. La cuestión es hacerlo en la calle, eso es lo más importante», indicó. Aunque en esta primera edición la meteorología no acompañó, el espíritu de la cita se mantuvo intacto: reunirse, conversar y compartir saberes como se hacía antes.
[–>[–>[–>Durante la jornada, las asistentes tejieron juntas, comieron en grupo y recibieron un pequeño detalle por parte de la organización: bollo preñao, agua y un esquema para iniciarse o avanzar en el ganchillo. La actividad estuvo abierta a todo el mundo, no solo a personas expertas, ya que el encuentro dio cabida tanto al crochet como al punto y a otras labores con agujas.
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«Una pasada»
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La asociación cuenta además con la experiencia de Leo Garay como profesora, algo que las participantes valoran especialmente. «Es una pasada, estamos muy contentas», afirmó González, que puso como ejemplo su propio caso: «Yo de pequeña tejí, pero se me había olvidado, y ahora vuelvo a hacer algunas cosas». Más allá de la técnica, la tesorera subrayó el valor social y emocional de este tipo de encuentros. Tejer, dijo, «relaja mucho», pero hacerlo acompañada aporta todavía más. «Nos permite estar todas juntas, charlando, como se hacía antes. Lo pasamos muy bien y nos reímos», resumió.
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[–>Con esta primera edición, la asociación quiere abrir camino a una actividad que combina» tradición, aprendizaje y convivencia». La intención es que el Encuentro de Tejedoras y Crochet tenga continuidad el próximo año y, esta vez sí, «en la calle».
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