Raúl Castro, el ‘número dos’ de la revolución cubana que sigue con «el pie en el estribo»
El expresidente Raúl Castro, número dos indiscutible de la revolución cubana después de su hermano Fidel y máxima figura viva del sistema, fue imputado este miércoles en Estados Unidos. por el polémico derribo de dos avionetas con cuatro muertes hace 30 años. La decisión ataca a una figura de máximo valor simbólico para la dirigencia cubana, una persona con un legado complejo que atraviesa lo político, lo económico y lo social a un país en una crisis tan grave como estructural.
La isla actual no se puede entender sin la ortodoxia comunista inicial de Raúl Castro, ni sin su tímido reformismo de los últimos años, que facilitó un «deshielo» temporal con los Estados Unidos. Tampoco sin su compromiso de institucionalizar el Estado y el Ejército, impulsar los aparatos de inteligencia y represión política para frenar la disidencia y poner gran parte de la economía nacional bajo el control del ejército.
A pesar de haberse retirado formalmente de sus cargos políticos entre 2018 y 2021, Castro -un dictador sin escrúpulos para algunos, un líder al frente de la revolución para otros- ha seguido manteniendo «el pie en el estribo»como él mismo dijo, en decisiones claves en el país y en las actuales negociaciones con Estados Unidos. Dejó su huella como presidente (2006-2018), a veces en contra del criterio explícito de Fidel. Como cuando introdujo una serie de reformas económicas y restableció las relaciones con Washington en el llamado «deshielo».
Lo hizo también como primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC, el único legal) entre 2011 y 2021, al seleccionar y dar paso a una nueva generación de dirigentes sin pasado guerrillero y sin apellido Castro, empezando por el actual presidente, Miguel Díaz-Canel. También dejó su huella como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias durante casi cinco décadas (1959-2008), donde Estructuró el ejército con criterios de eficienciapero también pureza ideológica y vínculos personales. Los analistas señalan al Ejército como una institución fundamental en la isla, tanto en términos de funcionamiento como de poder político y económico.
A través de Gaesa, un conglomerado empresarial, el ejército pasó a controlar Desde los años 90, gran parte de la economía nacionalcerca del 40% del producto interno bruto (PIB), según algunas estimaciones: desde hoteles y comercio exterior hasta telecomunicaciones, puertos, remesas y venta de combustibles, además de contar con empresas de transporte, distribución minorista, bienes raíces y servicios bancarios.
Castro no es carismático ni mediático ni visionario, como su hermano Fidel -que dirigió Cuba entre 1959 y 2006- sino más bien una persona pragmática y discreta, centrada en la gestión y el control, a la que le gusta ostentar el poder con mano de hierro, pero entre bastidores. Fue un estrecho colaborador de Fidel y, para muchos de sus biógrafos, una figura complementaria. Actualmente, Raúl Castro es el mayor referente de la «generación histórica»el estrecho círculo que tomó el poder en 1959 e implementó un sistema socialista al estilo soviético en Cuba.
Reformas y deshielo
Durante su mandato presidencial, Castro impulsó reformas económicas -aunque tímidas, lentas y con altibajos- para salir de la depresión del llamado «período especial», la grave crisis desatada en Cuba con el colapso del campo socialista europeo. Tu gobierno facilitó los viajes al extranjero y permitió el regreso de los emigrantes; ampliación del trabajo autónomo o «por cuenta propia»2; permitió la compra de autos, viviendas y celulares; autorizó a los cubanos a alojarse en hoteles de la isla; y comenzó a permitir el acceso a internet (aunque todavía no a través de telefonía móvil), acabando con el monopolio estatal de la información.
También reorganizó la administración pública con criterios de eficiencia, rentabilidad y sostenibilidad, reestructurando ministerios y empresas estatales ineficientes, lo que significó despidos masivos. También redujo las ayudas y servicios públicos, y propuso volver al servicio de la deuda externa, ignorada durante décadas por su hermano. Estas reformas dieron origen a un incipiente sector privado -principalmente en forma de restaurantes y casas de alquiler en las mayores ciudades- que contribuyó a dinamizar la economía, pero también a generar desigualdades económicas y sectores vulnerables dentro de una sociedad hasta entonces marcadamente homogénea.
También dirigió el «deshielo» con Estados Unidos durante la presidencia de Barack Obama (2009-2017), que condujo a la normalización de las relaciones diplomáticas, a pesar de que se mantuvieron numerosas sanciones. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca revirtió estos avances y recrudeció el bloqueo o embargo, que se ha endurecido significativamente en los últimos meses. Castro, cuarto de siete hermanos, nació el 3 de junio de 1931 en Birán (este de Cuba) del matrimonio de un terrateniente español y una cubana. Estrechamente vinculado desde el principio a su hermano Fidel, Siguió sus pasos al unirse a la oposición a Fulgencio Batista (1952-1959) y luego al levantamiento guerrillero que lo derrocó (1956-1959). Considerado una persona reservada y familiar, estuvo casado con la líder revolucionaria Vilma Espín, con quien tuvo cuatro hijos.
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